La Atención Primaria, en una «situación privilegiada» para combatir la obesidad

El primer nivel asistencial tiene "una enorme oportunidad de acción" en el manejo del exceso de peso, que cuenta ahora con nuevos tratamientos farmacológicos.

OBESIDAD

Entre tres y cuatro pacientes de cada diez que acuden a una consulta de Atención Primaria tienen obesidad, pero se les atiende por otras patologías como la hipertensión arterial, la hiperuricemia, la diabetes o la apnea del sueño, comorbilidades asociadas directamente con la obesidad. Así se desprende del proyecto IBERICAN, impulsado por la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), el estudio referencia nacional para conocer la prevalencia del riesgo cardiovascular en Primaria, una línea asistencial que está en una “situación privilegiada” para actuar sobre la obesidad y sus condicionantes biopsicosociales.

Aunque la obesidad es un problema transversal al Sistema Nacional de Salud, la Atención Primaria adquiere un papel clave no solo en su detección precoz, sino también en el manejo de una enfermedad que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha adquirido proporciones epidémicas. “Es una situación privilegiada la que tenemos en Primaria, puesto que la cercanía que tenemos con nuestros pacientes nos permite dar una valoración y una atención mucho más integral”, explica Ana Piera Carbonell, miembro de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO).

En una entrevista para Gaceta Médica, la especialista en Medicina de Familia y Comunitaria subraya la “enorme oportunidad de acción” del primer nivel asistencial para combatir la obesidad. La cercanía y la continuidad asistencial tan características de la Atención Primaria son, precisamente, sus mejores armas. “Nuestra cercanía nos permite actuar sobre los condicionantes biopsicosociales de los pacientes, ya que los conocemos mejor que en el hospital; y esa continuidad facilita el seguimiento y, además, nos permite personalizar e individualizar según el caso concreto del paciente”, precisa Piera Carbonell sobre el ‘rol’ de la AP en el manejo de la obesidad.

Esa oportunidad de acción no acaba en el paciente, sino que abarca todo su entorno. El médico de Familia puede incidir también sobre el llamado ambiente obesogénico, es decir, sobre los factores externos que favorecen el aumento de peso y contribuye a la obesidad. En este sentido, la experta aclara que cuando se interviene sobre una persona con obesidad, al mismo tiempo se intervine también sobre toda su familia: “Cuando les hablamos de cómo preparar la alimentación, esas pautas van en beneficio de todo su entorno”. Además, el propio paciente puede actuar como ‘agente de salud’ y producir un cambio en el resto de la comunidad.

Tratamiento farmacológico

En la obesidad intervienen diversos factores, de ahí que se hable de una patogénesis multifactorial. Por tanto, la intervención para revertir este problema es compleja. “El punto fuerte de la Atención Primaria es que podemos procurar una valoración integral del paciente, que sea verdaderamente holística”, concreta Piera Carbonell. La forma más eficaz de tratar el exceso de peso es combinar todos los recursos disponibles, desde la actividad física hasta el apoyo psicológico, pasando por una mejora de los hábitos alimentarios. Y aunque los cambios en el estilo de vida siguen siendo los pilares del manejo de la obesidad, en la actualidad se contempla también la incorporación de tratamientos farmacológicos.

Los nuevos medicamentos agonistas de GLP-1, como los populares Ozempic y Wegovy (semaglutida), fármacos usados para tratar la diabetes y bajar de peso, han revolucionado el manejo de la obesidad. Tanto es así que fueron nombrados ‘Avances del Año’ 2023 por la revista Science. “Para los médicos de Familia, disponer de estos nuevos fármacos es fundamental porque, en ocasiones, poner un soporte farmacológico desde fases tempranas de gran utilidad porque va a evitar que esa persona desarrolle las comorbilidades asociadas”, explica la especialista sobre estos medicamentos que, “bien utilizados”, precisa, “son una herramienta magnífica”.

En opinión de Ana Piera Carbonell, miembro también de los grupos de trabajo de Diabetes, Endocrinología y Metabolismo, de Hipertensión Arterial y Enfermedad Cardiovascular y de Vasculopatías de SEMERGEN, esta nueva generación de fármacos supone un “refuerzo positivo para el paciente, que ve como puede adherirse mejor a los planes de alimentación, de ejercicio físico o de buen autocuidado”. Pero, además, el valor de tipo de medicamentos va más allá de disminuir la adiposidad en el cuerpo de los pacientes, según comenta la experta, “sino que también se consigue deprescribir otros fármacos, como antidepresivos, ansiolíticos e incluso otros que se prescriben para tratar el dolor, como coadyuvantes analgésicos”.

En cualquier caso, recuerda que la obesidad es una patología crónica que, como tal, requiere un seguimiento continuado por un equipo de salud. “Más del 35 por ciento de los pacientes que atendemos en Primaria tienen obesidad, pero no todos necesitan soporte farmacológico. Hay pacientes que verdaderamente requieren fármacos para cambiar las alteraciones metabólicas que tienen, porque por mucho que se empeñen, en ocasiones, no es posible lograr un cambio”, subraya Piera Carbonell, quien puntualiza que “la indicación es exclusivamente médica, no estética”.

Formación adecuada

Por eso, la especialista considera que el médico de Familia tiene que conocer estos fármacos, manejarlos de forma adecuada y usarlos en las personas que tienen indicación. “Desde la SEEDO se ha hecho una apuesta fortísima para que todos los compañeros de Primaria, no solo los médicos, también las enfermeras y todos los profesionales que abordan de forma precoz a una persona que tiene obesidad, estemos bien formados y trabajemos de forma colaborativa, todos juntos, para lograr ser lo más eficaces posible y mejorar la calidad de vida de estas personas”, destaca sobre la importancia de la formación para que el médico se familiarice son estas nuevas terapias y pueda usarla “con la tranquilidad y el conocimiento” necesario.

En esa misma línea, la experta recalca la “urgencia” de que estos nuevos fármacos destinados a reducir la obesidad estén incluidos en la financiación del Sistema Nacional de Salud, puesto que “va a suponer un menor gasto final para el conjunto de la sociedad”. Además, desde la SEEDO demandan que la obesidad este protocolizada correctamente y de forma efectiva, al igual que el resto de las patologías. “En pacientes con hipertensión, diabetes o asma tenemos muy claro los pasos a seguir y todos los protocolos de actuación; sin embargo, en pacientes con obesidad no está estandarizado ni protocolizado, de forma conjunta, para que no haya una gran variabilidad clínica”, lamenta Piera Carbonell.


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