La importancia de la especialidad declarada en la póliza de RC

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Durante su carrera profesional, muchos médicos evolucionan: cambian de centro, amplían su campo de actuación o se especializan en nuevas técnicas o tratamientos. Sin embargo, un aspecto que suele pasar desapercibido es la necesidad de actualizar la especialidad o subespecialidad declarada en la póliza de Responsabilidad Civil Profesional. Es un detalle que puede parecer meramente administrativo, pero puede convertirse en un factor determinante en caso de reclamación sanitaria.

Cada póliza de RC se construye en torno a una premisa básica: la actividad profesional asegurada. En ella se detallan los actos médicos cubiertos, el ámbito en el que se desarrollan y las características propias de la especialidad del médico. Si esta información no está correctamente actualizada, la póliza puede no responder como se espera ante una reclamación.

La especialidad declarada es la base de la póliza

La especialidad declarada en la póliza es lo que define el riesgo que asume la aseguradora. No es lo mismo asegurar a un médico de familia que a un cirujano plástico o un anestesista. Cada especialidad tiene exposiciones y procedimientos distintos y, por tanto, necesita una cobertura adaptada a su nivel de riesgo.

Por ejemplo, las reclamaciones más habituales en un pediatra suelen estar relacionadas con diagnósticos o tratamientos farmacológicos, mientras que un traumatólogo tiene más riesgo de enfrentar reclamaciones por intervenciones quirúrgicas. Esta diferencia de riesgo se refleja directamente en la póliza, tanto en el coste de la prima como en las coberturas específicas. Por eso es fundamental que el médico declare correctamente su especialidad principal y cualquier otra actividad que ejerza. 

Los riesgos de no declarar un cambio de actividad o subespecialidad

Cuando un profesional amplía su campo de actuación – por ejemplo, un médico estético que comienza a realizar procedimientos con láser o un ginecólogo que incorpora técnicas de reproducción asistida –, su nivel de exposición cambia. Si no se comunica este cambio a la correduría o aseguradora correspondiente, el seguro podría rechazar una reclamación derivada de una actividad no declarada o no incluida en la póliza.

Estas situaciones ocurren con frecuencia, pues muchos facultativos confían en que su póliza cubra cualquier acto médico que realicen, sin ser conscientes de que la cobertura se limita exclusivamente a la actividad declarada y contratada. Por eso, una modificación no informada puede implicar que, en caso de reclamación, el médico quede sin protección efectiva, asumiendo personalmente las consecuencias económicas y la defensa legal.

La importancia de la correduría especializada

Contar con el asesoramiento de una correduría especializada en el sector sanitario resulta esencial para evitar estos vacíos de cobertura. No se trata solo de contratar una póliza, sino de hacerlo con el acompañamiento de expertos que comprendan la complejidad de la profesión médica.

En Uniteco, cada póliza se diseña a medida, teniendo en cuenta el perfil del profesional, su entorno de trabajo, las técnicas que realiza y su evolución profesional. Además, los asesores especializados revisan periódicamente las pólizas para adaptarlas a los cambios de actividad o nuevas competencias, garantizando que el médico esté siempre protegido.

Este enfoque proactivo permite evitar sorpresas y asegura que, ante cualquier reclamación, la cobertura sea plena y efectiva. La comunicación constante con la correduría es, por tanto, una herramienta de prevención tan importante como el propio seguro.

Más información: Blog de Uniteco – Protegiendo a los que nos cuidan (unitecoprofesional.es)


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