«La puerta que hemos abierto con Marieta beneficiará a otros niños»

GM ha entrevistado a Luz Polo, cirujana pediátrica del Servicio de Cardiopatías Congénitas de la Paz, tras haber logrado implantar, por primera vez en España, un dispositivo cardíaco intracorpóreo a una paciente pediátrica.

El pasado 30 de septiembre la sanidad pública española volvió a hacer historia, esta vez, de la mano del Hospital Universitario La Paz. El centro hospitalario ha logrado implantar, por primera vez en España, un dispositivo cardíaco intracorpóreo a una paciente pediátrica. La beneficiaria ha sido Marieta, una niña de 12 años que ingresó en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos del hospital debido a un shock cardiogénico.

La paciente había tenido un sarcoma de pelvis, le habían operado y le habían dado quimioterapia y, como consecuencia, se había producido una cardiotoxicidad y una disfunción biventricular. Por ello, hubo que recurrir a la oxigenación por membrana extracorpórea, también conocida como “ECMO”. Al estar en ECMO, no lograron que mejorara la función cardiológica. Motivo de ello, se plantearon pasar de una asistencia de corta duración a una de larga duración, que vendría de la mano del implante de este dispositivo cardíaco intracorpóreo, algo que no se había realizado antes en todo el territorio nacional.

Así lo explica a GM Luz Polo, cirujana pediátrica del Servicio de Cardiopatías Congénitas de la Paz. Destaca que Marieta, la paciente que por la situación de su tumor, no se podía considerar candidata a incluir en la lista de trasplante cardíaco. En este sentido, saca a colación que la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) actualmente exige dos años libre de enfermedad tumoral para poderte incluir y, en este caso concreto, había pasado sólo un año. “De momento, tenemos que mantener la asistencia de larga duración un año”.

Pioneros en España

Hasta ahora habían empleado la única asistencia que se ha autorizado a niños, el Berlin Heart. “Realiza una asistencia ventricular paracorpórea, es decir hay la parte de las cánulas que van dentro del cuerpo y luego la bomba va fuera junto con la consola de alimentación”. Esto, confirma, que implica todos los niños a los que se lo hemos puesto han estado hospitalizados. “Hemos tenido niños hospitalizados hasta un año en espera de un trasplante”, relata.

Polo explica que en la asistencia ventricular intracorpórea tan solo sale por fuera un cable que conecta todo ello a la red o a las baterías. “Esto, hasta ahora, es un tratamiento que se utiliza normalmente en adultos”. Pese a ello, afirma que sí que se había incorporado en pacientes pediátricos fuera de España. “En España no se había puesto nunca. De hecho, no se había puesto ningún paciente menos de 50 kilos, ni tampoco menor de edad”, menciona.

Un caso complejo de abordar

Incidiendo en la paciente, Polo informa de que contaba con una serie de factores de riesgo como la disfunción biventricular. “No sabíamos cómo iba a responder el ventrículo derecho después de este implante y tenía trombos en izquierdo”, comenta. Motivo de ello, señala que todo ello aumentó la complejidad del proceso y de la intervención.

Así, todo el quipo se estudió la bibliografía disponible al respecto y contactaron con sus compañeros de fuera de España para valorar si era factible colocar este tipo de asistencia “de adultos” en la paciente. “Contactamos con tres expertos de España y de fuera de España y no lo consideraron técnicamente viable, pero a un compañero de Alemania, de Hannover, sí que le pareció que, aunque era un caso muy complejo, sí que era factible”, indica. “Finalmente, decidimos seguir adelante y lo pudimos desarrollar con éxito”, añade.

Detalles sobre la intervención y ventajas del dispositivo

La paciente estuvo unas semanas en la UVI y, posteriormente, estuvo entre diez y doce días en planta. “Le dimos el alta hace dos semanas”, confirma. Profundizando en la intervención, afirma que comenzaron en el quirófano en torno a las ocho de la mañana y salieron sobre las cuatro y media de la tarde. “Esto, teniendo en cuenta que nuestras intervenciones son largas, está dentro de la media”, corrobora.

Poniendo el foco sobre las ventajas que ofrece este dispositivo destaca que el paciente puede normalizar más su vida dado que se le da de alta pronto. “las baterías tienen una autonomía estimada de diez horas”, sostiene. “Puede ir al colegio, quedar con sus amigos, salir de excursión, etc.”, indica. Además, saca a colación que si logran que el corazón se recupere valorarían retirarlo. En el caso de que no se recupere y pase un año, “habría que valorar si es incluible en la lista de trasplante o, si no es candidata o no llega, hay pacientes adultos que llevan varios años viviendo con este dispositivo”, confirma.

Retos que son oportunidades

Este avance en el campo de la cardiología pediátrica posiciona a La Paz como pionero en la implementación de tecnologías innovadoras para tratar enfermedades cardíacas complejas en menores. Para lograr este hito médico, han tenido que realizar una serie de adaptaciones. Entre ellas, destaca la reconstrucción 3D, para ver si era posible colocar el dispositivo el corazón de la niña, y una serie de modificaciones técnicas quirúrgicas.

Cabe destacar que el centro hospitalario, desde el inicio de su programa específico para menores en 1994, ha realizado más de 140 trasplantes, 36 de ellos en niños. Así, este logro le vuelve a posicionar como referente dentro del panorama de la cardiología pediátrica a nivel nacional e internacional. En este sentido, Polo relata que “la cardiología pediátrica se inició casi en este hospital con el doctor Quero y la cirugía cardiaca infantil de la mano del doctor Álvarez”. Además, confirma que fue el primer hospital español donde se trasplantó un niño y de que también fueron pioneros en poner el Berlin Heart y en realizar un trasplante proveniente de una donación en asistolia controlada en un paciente congénito adulto. “En todos estos retos, ligados a que nunca se ha hecho algo, nosotros vemos una oportunidad”, garantiza.

Un trabajo en equipo que “multiplica”

La intervención fue posible gracias al esfuerzo conjunto de un equipo multidisciplinar del Hospital La Paz, compuesto por especialistas en Cirugía Cardíaca Pediátrica, Cardiología Infantil, Anestesiología y Reanimación Pediátrica, Cuidados Intensivos Pediátricos, Radiología e ingeniería médica. Además, contaron con la colaboración de expertos de otros centros nacionales y europeos. Como consecuencia directa de este “buenhacer”, Polo remarca que “el trabajo en equipo, en vez de sumar, multiplica”.

Siguiendo esta línea, la cirujana pediátrica confirma que ya les han llamado de otros hospitales para conocer más detalles al respecto. “Nosotros habitualmente compartimos la información con otros colegas y viceversa”, sostiene. Finalmente, ha querido destacar que esto ha sido posible realizarse en un hospital público porque “estos procedimientos son muy costosos y requieren la implicación de múltiples profesionales de diferentes servicios”.

Más pacientes pediátricos se beneficiarán

Este avance podría marcar un antes y un después en el tratamiento de enfermedades cardíacas en niños. De hecho, confirma que cada vez hay más fármacos nuevos y dispositivos para tratar la insuficiencia cardiaca. “Esta puerta que hemos abierto con Marieta, va a servir para que otros pacientes pediátricos, de características similares, se beneficien”, asegura.

“Nos permite ‘comprar’ tiempo hasta que el corazón se recupera y hasta que llega un trasplante”, añade. Además, menciona que, durante ese tiempo, se mejora tanto la supervivencia como la calidad de vida, “son los dos pilares por los que apostamos”, hace hincapié.


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