La semana pasada comenzó el segundo capítulo del Estatuto Marco. El Ministerio de Sanidad ha presentado a los sindicatos que forman parte del Ámbito de Negociación —junto con el Comité de Huelga, en el que están representados la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) y el Sindicato Médico Andaluz (SMA)— el nuevo borrador del Estatuto Marco.
Este nuevo texto, como ya adelantó Gaceta Médica, incluye varios cambios respecto al primer borrador que se filtró a principios de año y que provocó una fuerte reacción por parte de médicos y facultativos. Aunque la premisa inicial es mejorar las condiciones laborales, según los profesionales, ese primer borrador no solo no las mejoraba, sino que las empeoraba.
Según ha podido saber este medio a través de fuentes sindicales, es que uno de los cambios principales esta en la exclusividad. Una de las quejas principales de los médicos del primer borrador y les ha obligado a salir a las calles a reclamar a la ministra un cambio, es que después de terminar su carrera universitaria y aprobar el MIR están obligados a permanecer en la sanidad pública durante cinco años.
El nuevo borrador del Estatuto Marco elimina la obligación de exclusividad para todo el personal médico, y la limita únicamente a los cargos intermedios y a los jefes de servicio. Esto significa que estos profesionales no podrán trabajar en la sanidad privada mientras ocupen puestos de responsabilidad en el sistema público.
Ángela Hernández, secretaria general de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Amyts), señala a este medio que su sindicato no está de acuerdo con la medida, ya que «no nos gusta nada que suponga obligar o restringir a los profesionales». En su opinión, «preferimos que se actúe en positivo, mejorando las condiciones laborales, las plantillas, las retribuciones y los reconocimientos. Queremos que España sea un país que atraiga talento médico, no que lo exporte, como ocurre ahora».
«Preferimos que se actúe en positivo, mejorando las condiciones laborales, las plantillas, las retribuciones y los reconocimientos»
Además, añade que se alegran de que se haya retirado esta medida en el caso de los médicos residentes: «Es un tema profundamente politizado, con un fuerte componente ideológico«. Considera que el debate sobre la exclusividad en el ejercicio profesional del personal médico debe abordarse con seriedad y sin tintes partidistas. «Hay comunidades autónomas donde esta medida va y viene según el color político del gobierno. En Aragón, por ejemplo, se ha instaurado y eliminado varias veces. También ocurre en otras regiones como Murcia, que la retiró hace unos meses, o Madrid, donde fue eliminada en su momento por Esperanza Aguirre. Es un tema profundamente ideológico, que varía en función del partido que gobierne», señala.
Para Hernández, el enfoque no debería ser el de imponer restricciones, sino el de generar condiciones atractivas para que los profesionales elijan quedarse en el sistema público. «Estamos hablando de poner más obstáculos a la posibilidad de compaginar distintas actividades profesionales, especialmente para médicos y facultativos, a los que se les diferencia del resto de empleados públicos. Si se va a exigir exclusividad, debería abrirse primero un debate serio sobre sus consecuencias».
Además, insiste en que si se va a aplicar la exclusividad, esta debe estar adecuadamente retribuida y reconocida. «Ahora mismo eso no ocurre. Nadie quiere trabajar en dos sitios si con uno puede tener unas condiciones dignas. Estoy segura de que, con un complemento económico justo, muchos aceptarían esa exclusividad sin problema. Pero hay que empezar por mejorar las condiciones, no por restringir derechos».
«No se trata de retener a los profesionales por la fuerza, sino de evitar que se marchen. Si se les obliga a elegir en las condiciones actuales de la gestión directa en la sanidad pública, es muy probable que muchas especialidades opten por ejercer en el ámbito privado», incide la secretaria general del sindicato.
En definitiva, para Hernández no se trata de una prioridad urgente, ya que se trata de una medida que cambia constantemente y cuyo impacto real depende más del contexto político que de un consenso sanitario. «Tiene pros y contras, pero hay que abordarlo desde la racionalidad y el interés profesional, no desde la ideología».
Valoración de APEMYF sobre el nuevo borrador
Asimismo, destaca que esta medida no entra dentro de las principales reivindicaciones de Amyst o de la Agrupación Profesional por un Estatuto Médico y Facultativo (APEMYF), a la que pertenece el sindicato madrileño, para el Estatuto Marco. Los principales tema son: La jornada complementaria —las conocidas guardias— es, para muchos médicos, una forma de «semiesclavitud«. También reclama una reclasificación justa de este tiempo de trabajo. «Sabemos que no se va a eliminar de un día para otro, habrá un periodo de transición en el que las guardias seguirán existiendo. Pero precisamente por las particularidades del trabajo médico y las cargas que soportamos, creemos imprescindible que se cree una mesa de negociación específica para médicos y facultativos», señala Hernández.
Desde APEMYF, Hernández asegura que, aunque continúan las negociaciones por el Estatuto Marco, su valoración inicial por este nuevo borrador de Sanidad es que es un «avance positivo, pero aún muy insuficiente«. Insiste en sus tres principales demandas, y especialmente en la «urgente» necesidad de abordar la «discriminación» que respecto al resto de profesionales en relación con la jornada complementaria.
«Este tema debe resolverse sí o sí», asegura la secretaria general. Además, otro tema que también les preocupa es la clasificación profesional, donde Sanidad ha propuesto una nueva clasificación basada en el modelo MECES a través del Marco Español de Cualificaciones para el aprendizaje permanente. De esta forma, la clasificación se basa en los créditos del título exigido para el ingreso. Por lo tanto, los médicos y facultativos estarán en el nivel 8, el más alto de la cadena, seguido de las enfermeras especialistas nivel 7, etc.
El nuevo borrador del Estatuto Marco de Sanidad supone es «avance positivo, pero aún muy insuficiente»
Sin embargo, desde APEMYF consideran que existen mejores alternativas que deberían ser tenidas en cuenta. «Aún mantenemos la esperanza de que el Ministerio cambie de opinión y se abra a estas mejoras», explica Hernández. En su propuesta plantean una clasificación organizada en «ramas» que funcionan como las ramas de un árbol, diferenciando claramente los distintos niveles de responsabilidad. La primera rama agruparía a los médicos, facultativos y odontólogos, es decir, aquellos profesionales que tienen la responsabilidad final en el diagnóstico y tratamiento del paciente.
La segunda rama correspondería a los profesionales de cuidados, diferenciando a su vez entre niveles según posean o no formación sanitaria especializada. Finalmente, la tercera rama incluiría a los profesionales no universitarios. Hernández aclara que, aunque esta propuesta es compleja y detallada, su idea fundamental es que estas ramas o categorías sean claramente independientes y no se mezclen entre sí.
En contraste, critican que el actual borrador del Estatuto Marco, «bajo la excusa del MECES, mezcla categorías que deberían mantenerse separadas». Según Hernández, esto tipo de propuestas demuestra que «todavía queda mucho por hacer. Este borrador tiene un largo camino por delante, incluyendo todo el proceso parlamentario».
La secretaria general asegura que son conscientes de que es un proceso que llevará tiempo, pero desde nuestro su de vista no pueden exponer a sus compañeros a «situaciones prolongadas de incertidumbre y desgaste«, independientemente de qué gobierno esté al frente. «Lo realmente importante es que esta norma salga bien, porque la situación actual es muy complicada y requiere una solución adecuada y urgente», concluye.