En la actualidad, los médicos y pediatras de Atención Primaria (AP) son los especialistas que menos test genéticos solicitan. Sin embargo, son los que tienen una mayor visión holística del paciente para detectar variantes patogénicas. En el marco del 45º Congreso de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), se ha reivindicado la importancia de que se implante la Genética Clínica en AP.
Según Sergio Fernández, miembro del Grupo de Trabajo de Medicina Genómica Personalizada y Enfermedades Raras de SEMERGEN, es un área desconocida para la mayoría de estos especialistas. De hecho, reivindica el papel de los médicos de Familia de cara a solicitar test genéticos. “El resto de los especialistas piden muchos test, a nosotros solo nos dejan pedir para el síndrome de Gilbert y hemocromatosis”, asegura. Además, Patricia Montenegro, del mismo grupo de trabajo, hace hincapié en que la genética es un nicho de estudio que está creciendo, “si los médicos de AP no nos comprometemos para entenderlo, su repercusión nos va a pasar por encima”, asegura.
Unidades de Genética Clínica
Las Unidades de Genética Clínica estudian las alteraciones genómicas de las personas. En el caso de la del Hospital La Fe de Valencia, a día de hoy, han hecho diferentes estudios genéticos. Entre ellos, de párkinson precoz, alzhéimer familiar, obesidad mórbida o enfermedades autoinflamatorias.
El objetivo de esta Unidad es ser una herramienta útil, rigurosa y efectiva para la detección y seguimiento de la mayoría de las alteraciones genéticas más prevalentes y de fácil manejo de la población. Fernández indica que, para lograrlo, es crucial que los médicos de AP se impliquen. “No hay suficientes genetistas, no pueden abarcar tanto, la AP tiene que abarcarlo”, señala. Según la mayoría de los médicos especialistas en Medicina de Familia presentes, hay muchas dificultades para derivar a Genética. En muchas ocasiones se tiene que hacer a través de Oncología. “Los profesionales tenemos que ‘derivar a mano’ porque el sistema sanitario español no está preparado para hacerlo”, recalca Fernández.
Además, señala que es indispensable el trabajo en equipo. En su caso, afirma que trabajan codo con codo con el Servicio de Unidad Genética del Hospital General, la Unidad de Cardiopatías Hereditarias, la Unidad de Consejo Genético en Cáncer Hereditario y la Consulta de Dismorfología del Hospital La Fe.
La genética, toda una aliada
Hay una gran cantidad de factores que pueden reprimir o promover la trascripción del ARN. Como resultado, se producen una serie de alteraciones genéticas que conllevan al desarrollo de muchas enfermedades. Estas modificaciones se pueden producir por muchos mecanismos distintos. En pequeños fragmentos de ADN, variaciones de uno o varios nucleótidos, sustituciones de bases, inserciones de bases o delecciones.
Las alteraciones genómicas, pueden originar enfermedades más “banales” como el síndrome de Gilbert u otras más graves como la fibrosis quística o el cáncer hereditario. Por ello, conocer los cambios que se producen en el genoma es indispensable de cara a comprender el desarrollo y la progresión de todas las enfermedades genéticas hereditarias y las enfermedades adquiridas.
Todas estas variaciones genéticas se pueden clasificar en diferentes tipos: en función del tipo de célula afectada (germinal o somática); de la localización (mutaciones de parada, neutras, de cambio de pauta lectura) o de la repercusión clínica (benignas, posiblemente benignas, con significado incierto, posiblemente patogénicas o patogénicas). “En torno al uno por ciento de los casos de alzhéimer tienen un origen genético, al igual que uno de cada 20 casos de obesidad severa”, estima Fernández.
En países como Estados Unidos, cuentan con estrategias como el “Galleri Test”, una prueba mediante la que detectan ADN tumoral en sangre periférica de 50 cánceres diferentes.
Test genéticos de venta directa
“Secuenciar el genoma completo cuesta en torno a 500 euros”, confirma Sergio Capilla, miembro del grupo de trabajo de Medicina Genómica Personalizada y Enfermedades Raras de SEMERGEN.
Diferentes empresas privadas venden test genéticos (DTC) que cuentan con serias limitaciones. “Tienen un valor predictivo bajo, los datos no se pueden aplicar a todas las poblaciones y hay falsos positivos y negativos, sobre todo en enfermedades raras”, asegura Capilla. “Hasta el 40 por ciento de las variaciones genéticas de los datos brutos de DTC enviados para su confirmación clínica son falsos positivos”, añade. Además, estos detectan un número limitado de variantes genéticas.
La mayoría de las pruebas genéticas disponibles comercialmente no están validadas científicamente. Motivo de ello, el 90 por ciento de los especialistas en Genética Clínica están en desacuerdo con que las pruebas para trastornos que eran preventivos o tratables sean accesibles directamente para el público.
Hay diferentes tipos de estudio genéticos. Para trastornos cromosomáticos (cariotipado FISH), genómicos (Array) y monogénicos (secuenciación Sanger y secuenciación masiva). “Ya se conocen las variantes que producen determinados efectos adversos de los medicamentos”, señala Capilla. “Implementar esto a nivel poblacional no es fácil, pero se están haciendo ensayos en Holanda e Inglaterra para tener nuestro perfil farmacogenético y en función de los genes de cada uno predecir las respuestas a los tratamientos. De aquí a cinco o diez años lo podemos tener”, concluye.