La Comunidad de Madrid ha presentado en el Hospital Enfermera Isabel Zendal el que define como primer Plan de Preparación y Respuesta ante Emergencias de Salud Pública impulsado por una comunidad autónoma en España, alineado con la normativa europea. El documento busca reforzar la capacidad operativa del sistema sanitario madrileño frente a amenazas biológicas, químicas, ambientales, alimentarias o radiológicas, mediante una estructura de gobernanza clara, sistemas avanzados de vigilancia, reserva estratégica y mecanismos de coordinación inmediata entre administraciones y servicios esenciales.
Durante el acto, la consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Fátima Matute, ha subrayado el carácter estratégico de la iniciativa y defendió el liderazgo de Madrid en esta materia. “Hoy presentamos este plan de respuesta frente a las emergencias de salud pública, que es el primero que se presenta de todas las comunidades autónomas siguiendo la normativa europea”, ha afirmado la consejera.
Matute ha incidido en que el plan combina visión preventiva y capacidad de reacción: “Es un documento muy práctico, muy entendible, hecho con mucho rigor. Es ambicioso, moderno y responde a los problemas que podemos tener porque se anticipa a detectar amenazas y nos dice cómo responder”.
Uno de los ejes principales será la coordinación interinstitucional, considerada clave para afrontar crisis sanitarias complejas. “Lo fundamental es cómo coordinarnos y cómo trabajar realmente en equipo, que es lo que nos da el éxito”, aseguró la consejera, en referencia a la colaboración entre sanidad, emergencias, ayuntamientos, cuerpos de seguridad y otros actores implicados.
“Es un documento muy práctico, muy entendible, hecho con mucho rigor. Es ambicioso, moderno y responde a los problemas que podemos tener porque se anticipa a detectar amenazas y nos dice cómo responder”
La titular de Sanidad también puso el foco en la vigilancia epidemiológica y ambiental, apoyada en la red de laboratorio regional. “Tenemos la capacidad de detectar cualquier tipo de amenaza, no solo microbiológica, sino también sustancias que pueden dañarnos en aguas o en el ambiente”, ha explicado.
Matute destacó además la importancia del enfoque One Health, integrando salud humana, animal y medioambiental. “Es una sola salud: miramos por la salud humana, íntimamente ligada a la salud animal y a la salud ambiental que nos rodea”, ha resumido la consejera. En materia de preparación logística, la consejera situó al Hospital Enfermera Isabel Zendal como nodo central de la reserva estratégica autonómica. “Uno de los núcleos es este hospital, que sirve para tener todo aquello necesario para tratar y cuidar a la población, pero también para proteger a nuestros profesionales”, ha indicado.
Asimismo, ha recordado la versatilidad futura del complejo sanitario ante nuevas contingencias. “No hay caso, Dios no lo quiera, de que haya una emergencia de cualquier tipo en 48 horas va a volver a dar servicio como hospital de emergencias”, aseguró. La lucha contra la desinformación figura igualmente entre las prioridades del plan. “Una de las labores fundamentales de este plan es luchar contra la desinformación”, sostuvo Matute, quien defendió la necesidad de ofrecer mensajes rigurosos para reducir miedo e incertidumbre en situaciones de crisis.
Como balance final, la consejera reivindicó la capacidad de aprendizaje del sistema madrileño ante situaciones críticas: “Somos la comunidad autónoma que da ejemplo de que ante urgencias, emergencias y catástrofes aprendemos, seguimos trabajando y presentamos cosas tangibles que ayudan a la población y a los profesionales”.
Una función esencial de salud pública
Por su parte, la directora general de Salud Pública, Elena Andradas, ha enmarcado la iniciativa dentro de la función esencial de la salud pública de proteger a la población frente a riesgos emergentes: “Una de las funciones básicas esenciales de salud pública es proteger la salud de la población. Esto implica estar preparado para poder detectar lo más precozmente posible cualquier riesgo o amenaza que pueda afectar a la salud de la población”.
Además, Andradas ha subrayado que el plan ha sido elaborado de forma transversal por toda la estructura sanitaria madrileña y alineado con los principales marcos regulatorios internacionales y nacionales. “Es un plan que se desarrolla en línea y en consonancia con las recomendaciones de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud, la Unión Europea y también con la normativa nacional”, ha explicado.
El plan está diseñado para dar respuesta a un amplio abanico de amenazas para la salud pública, con especial atención a los riesgos de origen biológico, que son los más frecuentes y con mayor capacidad de transmisión. En este grupo se incluyen bacterias y virus responsables de enfermedades como la gripe, el sarampión o infecciones emergentes y reemergentes, así como otros patógenos con potencial epidémico o pandémico.
Andradas ha explicado que el sistema también contempla la vigilancia de enfermedades transmitidas por animales —las zoonosis— y de nuevos agentes que puedan aparecer, además de riesgos químicos, ambientales o radiológicos. “Estamos preparados para poder dar una respuesta lo más rápida y eficaz posible ante cualquier tipo de amenaza, especialmente las de origen biológico, que son las más probables y las que más impacto pueden tener en la población”, ha señalado en su intervención.
“Es un plan que se desarrolla en línea y en consonancia con las recomendaciones de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud, la Unión Europea y también con la normativa nacional”
La responsable regional ha incidido durante la presentación en que no se trata de un documento estático, sino de una herramienta sometida a revisión permanente: “No es un hecho puntual que se vaya a quedar en nada, sino un esfuerzo de evaluación continua para anticiparnos ante cualquier riesgo y poder dar una respuesta lo más rápida posible”.
En cuanto a su arquitectura, ha detallado que el modelo se sostiene sobre cuatro grandes pilares: “El plan está diseñado con cuatro pilares esenciales: el marco de gobernanza, cómo nos preparamos desde las diferentes unidades de la Consejería, el plan operativo de respuesta de Salud Pública y un procedimiento de evaluación constante”.
Asimismo, la directora de Salud Pública ha explicado que el sistema establece distintos niveles de alerta en función de la gravedad y extensión del riesgo detectado, dependiendo de la evaluación de riesgos se clasificará el tipo de alerta y, a partir de ahí, «se determinarán las actuaciones necesarias para controlar esa amenaza para la salud de la población.
Andradas ha destacado la actualización de los planes de contingencia de hospitales, Atención Primaria y SUMA 112, así como la creación de una reserva estratégica sanitaria autonómica: “Cada uno de los centros tiene su plan de contingencia actualizado, específicamente pensado también para las emergencias de salud pública”.
Sobre esa reserva estratégica, ha precisado que contará con siete componentes esenciales, entre ellos equipos de protección individual, medicamentos estratégicos, vacunas, antídotos, equipamiento asistencial y recursos diagnósticos. Ha afirmado que “tenemos una reserva no solamente de camas, sino de equipos de ventilación, desfibriladores y otros materiales que pudieran ser necesarios en una situación de emergencia”.
Papel esencial del SUMMA 112
Matute ha visitado las diferentes infraestructuras y recursos que el SUMMA 112 podría desplegar ante amenazas NRBQ (nuclear, radiológico, biológico y químico), entre ellos las estaciones de descontaminación, de especial importancia en situaciones con agentes químicos o biológicos. Además, ha conocido a los profesionales que integran el Equipo Especial de NRBQ, formado por médicos, enfermeros y técnicos en emergencias sanitarias, con entrenamiento y formación especializada, junto con el material que usan para protegerse y actuar ante estas situaciones.

El SUMMA 112 juega un papel esencial, siendo el encargado de la respuesta inicial en coordinación con Salud Pública, labor que se lleva a cabo desde su Centro Coordinador de Urgencias y Emergencias, ubicado precisamente en el Hospital público Enfermera Isabel Zendal.
La consejera también ha recorrido el Laboratorio de Microbiología, Aguas y Alimentos, cuyos profesionales están cualificados para analizar diferentes microorganismos y sustancias tóxicas que puedan provocar brotes epidémicos y una emergencia sanitaria.