La Asociación de médicos y titulados superiores (Amyts) ha anunciado que se unirá a la manifestación que ha convocado la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), respaldada por Sindicato Médico Andaluz (SMA), el próximo sábado, 22 de marzo. El objetivo de esta concentración es protestar contra el borrador del Estatuto Marco, documento que recoge las condiciones laborales de los profesionales sanitarios y que está en plena negociación entre el Ministerio de Sanidad y los sindicatos nacionales. Desde que se hizo público este borrador, los médicos y facultativos han estado en contra del mismo, ya que consideran no solo que no mejora sus condiciones laborales sino que las perjudican aún más.
No estaba del todo claro que Amyts fuese a unirse a esta concertación, aunque ambos sindicatos fueron de la mano en la última manifestación, el 13 de febrero, en frente del Ministerio de Sanidad. Hace un par de semanas, el sindicato madrileño presentó la la Agrupación Profesional por un Estatuto Médico y Facultativo (APEMYF) -formada por 16 organizaciones- y en ella acordaron que cada uno sus miembros podría decidir libremente su adhesión o participación en la manifestación y la huelga del 23 de mayo (convocada también por CESM).
AMEPYF apuesta por un un diálogo constructivo con la Administración que llegue a buen puerto y evite un escenario de conflictividad —manifestaciones o huelgas— no deseable para ninguna de las partes: «Nacemos con el fin de conseguir unas mejores condiciones de ejercicio para la profesión médica que reviertan a su vez en la calidad del sistema sanitario público. Estamos convencidos que el único instrumento para hacerlo posible es el Estatuto Médico».
Dicha agrupación tiene como objetivo de hacer un frente común y lograr un Estatuto propio para los facultativos. Según sus promotores, la iniciativa se ha hecho necesaria ante la constatación que la voz de los médicos se encuentra «infrarrepresentada» y «minorizada» en el Ámbito de Negociación del Estatuto Marco.
Manifestación de CESM
La manifestación se realiza porque los sindicatos médicos sienten que la ministra de Sanidad, Mónica García, no les escucha. Entre sus exigencias destacan: un Estatuto propio debido a la singularidad de su profesión, una reclasificación laboral -pasando de A1 a A1 plus-, ya que su grado universitario consta de 360 créditos mientras que en el resto de carreras solo tienen 240 y porque su responsabilidad con el paciente es mayor que el resto de profesionales de la sanidad o que Sanidad retire su proposición de que los médicos, después de que se gradúen del MIR, estén obligados a trabajar en la sanidad pública durante cinco años. Asimismo, otra de las reivindicaciones los sindicatos han sido las guardias, que aún siendo obligatorias en su profesión, no las cobran como horas extraordinarias sino que las cobran menos que las horas ordinarias.
Sin embargo, algunas de estas exigencias ya las han echado por tierra. En primer lugar, Sanidad ha considerado que no es necesario «la existencia de un Estatuto propio para los médicos, ya que considera que lo más adecuado para mantener la cohesión del sistema es un Estatuto común a todos los profesionales del Sistema Nacional de Salud”. Aunque, aseguran que estudiarán cualquier propuesta que llegue por los cauces legislativos adecuados.
Además, la ministra tampoco ve viable la reclasificación: Sanidad asegura que es imposible crear un grupo nuevo, ya que la estructura de A1-A2-B-C1-C2-E depende del Estatuto Básico del Empleado Público. Sin embargo, han propuesto una nueva clasificación basada en el modelo MECES a través del Marco Español de Cualificaciones para el aprendizaje permanente. De esta forma, la clasificación se basa en los créditos del título exigido para el ingreso. «Esta nueva clasificación se basa en la nueva estructura de grados universitarios y así los facultativos especialistas serán nivel 8, las enfermeras especialistas nivel 7, etc.».