Marcos Paulino (SER): «Las CAR-T son una puerta abierta en enfermedades reumáticas, pero requieren recursos»

GM entrevista a Marcos Paulino, presidente de la Sociedad Española de Reumatología, acerca del presente y futuro de la profesión y de los avances terapéuticos más destacados.

Marcos Paulino

En el marco del 10º Simposio de Enfermedades Autoinmunes Sistémicas (EAS) de la Sociedad Española de Reumatología (SER), celebrado del 20 al 22 de febrero en Cantabria y que reunió a más de 400 especialistas, Gaceta Médica ha podido hablar con el presidente de la SER, Marcos Paulino, acerca del presente y el futuro de la profesión, así como de los avances terapéuticos más destacados y los retos que quedan por delante.

Pregunta. ¿Qué prioridades se ha marcado para este 2025 al frente de la Sociedad Española de Reumatología?

Respuesta. Fundamentalmente, lo que queremos es fomentar la multidisciplinariedad con otras especialidades. Creemos que los reumatólogos somos muy buenos por nosotros mismos, pero somos mejores si colaboramos con otros especialistas que se dedican a tratar otras enfermedades como pueden ser los nefrólogos, los digestivos, los dermatólogos, los neurólogos… Los equipos multidisciplinares siempre son mucho mejores. Cuatro ojos ven más que dos y, evidentemente, eso va a ayudar mucho a nuestros pacientes. También nos vamos a abrir a la reumatología iberoamericana. Vamos a hacer un primer simposio internacional español e iberoamericano en Chicago (Estados Unidos) el 25 de octubre. Es la primera vez que se hace. Y más de 150 especialistas de van a hablar sobre las últimas novedades en el campo de la reumatología. Hemos creado también un curso experto universitario para Enfermería y también queremos hacer una escuela de intervencionismo, porque como somos especialistas todoterreno, también podemos ofrecer ese servicio a nuestros pacientes.

P. En un contexto generalizado de déficit de profesionales sanitarios, ¿cuál es la situación concreta en Reumatología?

R. Nosotros estamos en un momento ahora de in pass, en el sentido de que coinciden una gran cantidad de jubilaciones –la generación de los años 60 que se está jubilando–, y eso está generando que, junto a la migración médica en busca de mejores condiciones profesionales, de la gente joven que no tiene problema en elegir otros países al tener menos ataduras, hemos calculado que hasta 2032 vamos a tener un problema de profesionales. A partir de ese momento parece que se equilibran las ratios, pero estos próximos siete años van a ser complicados.

P. ¿Qué medidas considera que se deberían tomar para atraer y retener el talento?

R. Evidentemente hay que mejorar las condiciones de trabajo de la gente, incentivarlos, darles herramientas de formación, darles una mayor inversión económica… Y nosotros también estamos muy concienciados con lo que llamamos la ‘Reumatología vaciada’, que son zonas insulares, zonas comarcales, zonas rurales o zonas envejecidas donde hay falta de especialistas porque a la gente joven no le interesa. Desde la SER estamos llevando a cabo unas becas para que la gente que vaya a esos lugares puedan tener el despliegue para ir a congresos mundiales, publicar, investigar… es decir, que les suponga un aliciente el ir y dar ese servicio a personas que, desgraciadamente, viven en zonas vaciadas.

P. Acerca de la multidisciplinariedad… ¿Cómo es actualmente la coordinación entre Atención Primaria y Reumatología?

R. Yo creo que cada vez es mejor. Estamos todos en un mismo barco y si va bien la atención primaria va bien la hospitalaria. En este caso, las enfermedades reumáticas, que afectan a 11 millones de personas en nuestro país, son la principal causa de jubilación, por encima del corazón, por encima de los pulmones, y eso genera un gasto enorme. Se calcula que en la Unión Europea el gasto por las enfermedades reumáticas es de más de 200.000 millones de euros; es una barbaridad. Y todo lo que sea mejorar la coordinación con primaria, la prevención, el ejercicio físico y otras medidas preventivas, redunda en la sostenibilidad de nuestro sistema sanitario universal.

P. ¿Se debería insistir también en la formación sobre enfermedades reumáticas en Atención Primaria?

R. Sí, por supuesto. Atención Primaria tiene que tener tiempo, sobre todo, para ver bien a los pacientes, porque si tiene 70 pacientes citados no le puedes pedir que aplique guías o recomendaciones. Bastante tiene con sobrevivir. Por eso, es fundamental reforzar la Atención Primaria y darles, una vez que tengan tiempo, el poder aplicar herramientas de formación para que ellos puedan manejar muchas de estas enfermedades, porque las enfermedades reumáticas son la segunda causa de consulta al médico de familia.

P. Sobre la importancia de obtener un diagnóstico precoz… ¿A qué se debe tanto retraso y cómo se puede solventar?

R. Fundamentalmente es por la falta de medios, de sospechar y de poder acceder rápidamente al hospital o al centro de salud. Que haya una buena comunicación con el médico de Atención Primaria es la única manera. Las asociaciones de pacientes también son muy importantes o las farmacias de calle. Nosotros hemos hecho iniciativas con farmacéuticos para que aprendan a identificar este tipo de enfermedades autoinmunes sistémicas y que le recomienden a la persona que va a comprar algo ir a su médico de cabecera. Realmente actuamos a muchos niveles, también en redes sociales, para dar a conocer a la población general lo importante que son las enfermedades reumáticas.

P. Cantabria ha acogido recientemente el 10º Simposio de EAS de la SER. ¿Qué enfermedades han estado en el foco del encuentro?

R. Fundamentalmente estamos muy centrados en el lupus. En España, hay aproximadamente unas 80.000 o 90.000 personas afectadas por esta enfermedad. También tenemos síndrome de Sjögren, que produce una sequedad intensa a nivel de las mucosas y afecta a unas 120.000 personas en nuestro país. Por otro lado, están las miopatías inflamatorias, que son las polimiositis, dermatomiositis, las vasculitis, que son enfermedades tumorales que afectan a los vasos sanguíneos de mayor o menor grosor y que pueden ser muy peligrosas, provocando hemorragias, infartos, etc. También el síndrome antifosfolipídico, que es un trastorno procoagulante que sólo afecta a mujeres y que produce abortos o acumulación de trombosis en las piernas. La esclerodermia, que es una enfermedad fibrosántica produciendo un crecimiento de tejidos tanto internos como externos. Y hay muchas otras autoinmunes.

P. ¿Cuáles son los principales avances terapéuticos que destacar?

R. En el caso del lupus, que es el estandarte en este tipo de enfermedades, hace unos 15 años apareció un fármaco, pero hacía 50 que no aparecía ninguno. Ha pasado por una especie de travesía en el desierto y, a partir de ese momento, sí que están apareciendo nuevos fármacos de tipo biológico y de tipo dirigido específicamente contra las células y está en cartera, en ensayos clínicos en fase 3 y a punto de salir hasta cinco moléculas que pueden cambiar el paradigma de estas enfermedades.

P. También se están erigiendo como posible tratamiento las CAR-T. ¿Qué está suponiendo para el abordaje de las enfermedades reumáticas?

R. Es una terapia que ha demostrado que puede curar la enfermedad. El problema es que no es como una pastilla o una inyección. Requiere de mucha complejidad. Al paciente hay que hacerle una extracción de células modificadas genéticamente, poder introducirlas y esto en un ambiente absolutamente controlado con una cápsula para evitar infecciones. Se ha utilizado con mucho éxito en enfermedades hematológicas y oncológicas y se está empezando a utilizar también en otras áreas. Pero es necesaria tal cantidad de profesionales y de medios que, probablemente, hasta que consigamos que se implemente para la mayor parte de los pacientes que lo necesiten, porque no todo lo va a necesitar afortunadamente, va a pasar tiempo. Además, este tipo de tratamientos que requieren tanto personal y tantos recursos, son difícilmente sostenibles hasta que no se estandaricen y se puedan adaptar costes. Es bastante complejo, pero es una puerta abierta y es espectacular.

P. ¿Cuál es el perfil de paciente candidato para recibir este tipo de terapia?

R. Son pacientes que estén muy graves, pacientes que no hayan respondido a los medicamentos convencionales y que tengan complicaciones importantes. Estoy convencido de que, a pacientes concretos, pero serán mucho más habituales.

P. En el simposio, una de las mesas también se ha centrado en neurología y reumatología. ¿Qué relación hay entre ambas áreas?

R. Estas enfermedades autoinmunes, como son sistémicas y pueden afectar a cualquier tejido, como el cerebro, la médula espinal, los nervios periféricos, se pueden inflamar con esos anticuerpos, esas proteínas que no reconocen como propio nuestros tejidos. Entonces, pueden producir problemas desde manifestaciones de tipo psiquiátrico por las enfermedades autoinmunes, epilepsia, convulsiones, ictus, hemorragias, parálisis, etc. Por eso es tan importante que exista esa conexión entre el reumatólogo y el neurólogo para poder tratar de entendernos cuando se produce ese tipo de complicaciones. Hay personas que, por ejemplo, desarrollan una tiroiditis autoinmune y tienen más riesgo que desarrollar un lupus o una artritis reumatoide, o personas que tienen esclerosis múltiple –enfermedad neurológica autoinmune por excelencia– y que tiene también más riesgo de tener un problema reumático. Se ha visto que tienen cierta predisposición a desarrollar estas enfermedades.

P. ¿De qué manera puede ayudar la tecnología o la IA en el abordaje de estas patologías?

R. Bien utilizadas, pueden ayudar mucho. Pueden ser de gran ayuda, sobre todo, a la hora de hacer revisiones, búsquedas bibliográficas, plantear casos complejos… En definitiva, la inteligencia artificial nos abre muchas opciones, muchas posibilidades, potencian mucho nuestros conocimientos, pero siempre es fundamental que haya una inteligencia humana detrás de ello para poder aplicarla bien.

P. ¿Cuál es el papel de las asociaciones de pacientes en este tipo de enfermedades?

R. Ir de la mano de los pacientes da mucha más fuerza y es absolutamente necesario, porque los pacientes son los protagonistas. Desde la SER hacemos alianzas con las asociaciones de pacientes, actos, editamos boletines, nos reunimos conjuntamente con el Ministerio de Sanidad, el de Asuntos Sociales, el de Juventud… De la mano de las asociaciones, planteamos nuestras propuestas y las suyas, que muchas veces son las mismas.

P. ¿Qué retos quedan por delante en el área de Reumatología?

R. Que nos conozcan mejor y que vean todo lo que somos capaces de hacer. Que somos médicos que, por nuestra profesión, tratamos desde una artrosis de rodilla hasta una osteoporosis de una mujer que llega a la menopausia, una hernia de disco que produce una ciática en la pierna, un dolor de cervicales por estar todo el día delante del ordenador, un lupus complejo que va a requerir una terapia CAR-T, fibromialgia… Hay más de 200 enfermedades distintas que afectan a 11 millones de personas. Esos pacientes son los que dan valor.