El orgullo de Medicina de Familia tras el MIR 2025: «Llevamos mucho tiempo esperando este cambio»

Este año se han asignado todas las plazas MIR de Medicina de Familia y Comunitaria, tras varias convocatorias en las que se había acumulado un número importante de vacantes sin cubrir

Este miércoles ha concluido el proceso de adjudicación de plazas MIR 2025 del Ministerio de Sanidad, con la asignación completa de todas las plazas ofertadas, incluida la especialidad de Medicina de Familia y Comunitaria, que ha conseguido cubrir las 2.508 plazas ofertadas.

El dato es especialmente significativo porque, por primera vez en los últimos años, se han adjudicado todas las plazas ofertadas en Medicina de Familia, una especialidad que en convocatorias anteriores había acumulado un número importante de vacantes. Según datos del propio Ministerio de Sanidad, en la convocatoria 2022/2023 quedaron sin cubrir 131 plazas, cifra que aumentó a 246 en el proceso de 2023/2024.

Jorge Lema, vocal de Docencia e Innovación de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC), señala a este medio lo «positivo» que es este cambio: «Llevábamos mucho tiempo esperando un cambio de tendencia como este. Desde la pandemia de la COVID-19, se generó una situación que afectó profundamente al sistema sanitario, y eso se reflejó también en la elección de plazas MIR. Las promociones después de la pandemia mostraron un menor interés por determinadas especialidades como Medicina de Familia, lo que provocó que quedaran vacantes año tras año».

La elección presencial ayuda a Medicina Familiar

El vocal de semFYC asegura que han insistido muchas veces en que el problema de la Atención Primaria no es únicamente una cuestión de la especialidad de Medicina Familiar, sino que va mucho más allá. «Durante años, el proceso de elección de plazas MIR no se ha hecho de forma del todo adecuada y no se tenía en cuenta la alta oferta de plazas que tenía nuestra especialidad en comparación con otras. Puede que este año ese mensaje haya empezado a calar», señala Lema.

Asimismo, también considera que ha influido «positivamente» el nuevo sistema de elección presencial, que afirma que aporta más transparencia y permite a los aspirantes tomar decisiones con más libertad y mejor información. El vocal de semFYC afirma que «cuando llegas a las últimas posiciones en el proceso de elección y tienes que hacer una lista con 500 o 600 opciones, realmente es muy difícil acotar bien dónde quieres ir. La variabilidad es enorme, y al final los aspirantes acaban eligiendo un poco a ciegas, sin la certeza de si finalmente conseguirán la plaza que desean».

Por eso cree que el sistema presencial, o incluso una modalidad telepresencial, permite una elección más ajustada a la realidad del momento. Además, explica ahora hay que analizar los datos de los aspirantes que eligen una plaza, pero luego no se incorporan. «Es algo que pasa todos los años y seguirá ocurriendo, pero convendría estudiar bien esos casos», asegura. La diferencia es que este año no han quedado plazas vacantes, lo que sin duda cambia el impacto de esas ausencias.

Además, Lema cree que también se debería de analizar el perfil de los aspirantes que han elegido Medicina de Familia. Por su experiencia personal, el vocal de semFYC explica que muchos casos son médicos que estaban trabajando sin especialidad y que han aprovechado esta convocatoria para regularizar su situación. Es decir, personas que ya ejercían y ahora han decidido formarse adecuadamente.

«Esto es algo que desde semFYC veníamos pidiendo con insistencia. No era aceptable que, existiendo plazas vacantes en Medicina de Familia, se siguiera contratando a médicos sin especialidad. Las administraciones necesitan médicos de familia, sí, pero no se puede cubrir esa necesidad a cualquier precio. Deben mantenerse unos mínimos de calidad en la atención sanitaria, porque es lo que merecen los ciudadanos», señala Lema.

Medicina Familiar en las universidades

Lema asegura que para que esta tendencia continúe y se vuelvan a adjudicar todas las plazas de Medicina Familiar en la siguiente convocatoria es que se implante formación en las universidades: «Si los estudiantes no conocen en qué consiste realmente la Medicina Familiar, es difícil que la elijan. Lo vemos constantemente en nuestro centro de salud: los aspirantes que vienen a hacer prácticas se van sorprendidos por el nivel de actividad diagnóstica, terapéutica y comunitaria que desarrollamos. Descubren que no solo tratamos a personas enfermas, sino que también trabajamos con la población en general, desde un enfoque integral y preventivo».

El vocal de semFYC incide en que «si nos conocen más, se elegiría más«. De hecho, señala que esta es la especialidad «más valorada» por los estudiantes que han tenido contacto real con ella. «Y tengo serias dudas de que, si cualquier otra especialidad ofreciera 2.500 plazas, pudiera cubrirlas con personas realmente interesadas. Por eso, lo primero es claro: hay que darnos a conocer», afirma.

El segundo punto que destaca el experto son las condiciones laborales tras la residencia: «La Administración debe trabajar para que los contratos que se ofrezcan al finalizar la formación sean más estables, atractivos y acordes al valor que aporta esta especialidad». Y el tercer pilar, explica que se basa en la potenciación de las unidades docentes. Estas juegan un papel esencial en la formación de los futuros médicos de familia, y su fortalecimiento es clave para garantizar una formación de calidad.

Lectura de los datos

Por último, Lema incide en que es «fundamental» hacer una lectura adecuada de los datos de elección de plazas MIR: «A menudo vemos titulares en los medios de comunicación que afirman que Medicina Familiar es una especialidad poco atractiva. Sin embargo, cuando analizamos los datos con rigor, la realidad es distinta».

Según el vocal de semFYC, entre los 300 primeros aspirantes del MIR 2025, Medicina de Familia fue la especialidad número 21 más elegida. Es decir, hubo 26 especialidades que se eligieron menos en ese mismo tramo, incluso había diez que no fueron elegidas por nadie. Si se amplia la muestra a los primeros 1.000 puestos, Lema afirma que la tendencia se mantiene: «Medicina de Familia ocupa el puesto 14 en número de elecciones, por delante de otras tres especialidades que tuvieron menos demanda en ese rango».

El experto señala que importante tener en cuenta que Medicina de Familia adjudica más de 2.000 plazas, una cifra muy superior a la de otras especialidades. «Cuando hay más plazas, es lógico que muchas se elijan en etapas posteriores del proceso, una vez que se han agotado opciones en especialidades con menor oferta», explica.

Por tanto, Lema concluye en que no es que Medicina de Familia sea menos valorada, sino que su volumen de plazas distorsiona la percepción del ritmo de elección: «Si todas las especialidades tuvieran un número similar de plazas, los datos se interpretarían de forma muy diferente. De ahí la importancia de hacer análisis rigurosos y no dejarse llevar por lecturas superficiales».


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