Medicina Preventiva y Salud Pública: un antes y un después

Durante el Congreso de la SEMPSPGS se puso de manifiesto que la COVID-19 supuso un punto de inflexión y se marcó la prioridad de poner en marcha la Agencia Estatal.

«En Medicina Preventiva y Salud Pública, que abarca un paraguas muy amplio, tenemos un antes y un después«, afirmó Elvira Velasco, diputada del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso de los Diputados y ex portavoz de la Comisión de Sanidad de la Cámara Baja durante la XIV Legislatura, durante su intervención en el XXII Congreso Nacional y XI Congreso Internacional de la Sociedad de Medicina Preventiva, Salud Pública y Gestión Sanitaria (SEMPSPGS).

Y es que la pandemia de COVID-19 ha marcado un punto de inflexión en este campo en especial. Así lo pusieron de manifiesto cuatro expertas del ámbito político durante la mesa ‘La Medicina Preventiva y la Salud Pública como prioridad política: Propuestas’, moderada por Santiago de Quiroga, presidente editor de Gaceta Médica.

El ‘antes’ de la salud pública

«Teníamos una Ley de Salud Pública de 2011, con una serie de desarrollos que no se hicieron. Y con la llegada de la pandemia, vimos necesidades en el ámbito de la salud pública y de la vigilancia epidemiológica», apuntó Velasco.

En este sentido, Patricia Gómez Picard, portavoz del Grupo parlamentario Socialista en la Comisión de Salud del Parlament Balear y ex consejera de Salud de Baleares, que aportó una visión más gestora, considera que la legislación «se tiene que modificar«. «Es una buena ley la del 2011, pero hay que adaptarla, porque los tiempos han cambiado», señaló.

Asimismo, mencionaron otros pasos o acciones que se han llevado a cabo, como la Red de Vigilancia de Salud Pública, que data de 1995 y cuya reforma necesaria se abordó en otra ponencia del Congreso, o el Dictamen de la Comisión de Reconstrucción. Este último, fijado en 2020, se trataba de un marco normativo para poner soluciones a lo vivido por la crisis sanitaria, pero, a fecha de hoy, «poco o nada se ha hecho», según Velasco. Por ello, la diputada popular instó a fijar una ruta desde el ámbito normativo, profesional, de la formación y de la gestión. «Abogo por que se retome ese documento que salió, no del compromiso de los grupos políticos, que también, sino de la voluntad de todos y de escuchar a los profesionales«, concluyó.

Del mismo modo, Gómez Picard apuntó que ahora «tenemos un plan de acción, una Estrategia de Salud Pública, que tiene metas y una serie de objetivos que cumplir, publicada en plena pandemia» que cree que puede ser «una herramienta útil para seguir avanzando».

Sin embargo, recalcó María Sainz, secretaria regional de Igualdad PSOE-Madrid y especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, a pesar de que la población pareció «atender a la palabra prevención y a darle fuerza e importancia», dicha Estrategia de Salud Pública se quedó «en puertas de su desarrollo». Y lo mismo ha ocurrido con el Proyecto de Ley de la Agencia Estatal de Salud Pública, recordó Sainz.

El ‘después’ para prevención

«Invertimos poco en prevención«, aseveró Gómez Picard. «Eso hay que cambiarlo; y entono el mea culpa porque tampoco he sido capaz de revertir el modelo sanitario de Baleares y enfocarlo hacia la prevención», lamentó la ex consejera de Salud balear. «Estamos en un modelo de atención sanitaria que requiere de una inversión elevadísima en tecnología, en medicamentos, etc., por lo que tenemos que transformar el modelo«, instó.

En este contexto, Isabel M. Borrás, portavoz del Grupo parlamentario Popular en la Comisión de Salud del Parlament Balear, apuntó que, a pesar de todo lo que se ha realizado en este ámbito, «no hemos sido capaces capaz de hacer un centro estatal» en alusión a la fallida Agencia Estatal de Salud Pública.

Esto, afirmó Borrás, es tan solo el reflejo de «cómo se trata siempre a la salud pública». «Es una especialidad olvidada y solo un rinconcito de los presupuestos y de los discursos», puntualizó. Por ello, reivindicó la necesidad de ponerla en la agenda política y la obligación de «hacerse escuchar». «Si no pasamos a la acción rápido, nos va a coger el toro, como nos cogió con la pandemia; tenemos muchos retos por delante», concluyó.

Ahora, todas las miradas están centradas en una futura Agencia Estatal. Todas las ponentes de la mesa estuvieron de acuerdo en que esta debía ser independiente, con dotación presupuestaria y con profesionales de calidad cuyo talento se retenga. Aunque se presentó el proyecto de ley a finales de la pasada legislatura, no se llegó a tramitar.

Además, tal y como estaba formulada, en opinión del Grupo Parlamentario Popular, «no es lo que necesita el sistema». Desde esta formación, tal y como apuntó Velasco, apuestan por «una agencia independiente«, citando el modelo de la AIREF, que ya existe en nuestro país. Así, reclaman «una agencia de salud pública y asistencial, que concrete todo y se sepan cuáles son sus ámbitos de actuación».

Por otro lado, a nivel regional, Picard apuntó que, durante su mandato como titular de Salud, tuvieron la oportunidad de crear una Agencia de Salud Pública en Baleares. Sin embargo, «nos ha sucedido lo mismo y no la hemos podido poner en marcha. Después de toda la tramitación administrativa, como no conseguíamos flexibilizar todos esos pasos administrativos que hay que dar y, en marzo, aproximadamente a dos meses de las elecciones, no nos pareció oportuno», explicó. «Pero está creada y espero que el Gobierno actual siga con este proyecto y la ponga en marcha«, instó.

Por tanto, Borrás, quien reclama una agencia flexible y coordinada, aseguró que se deben «agilizar tiempos»: «Esa es la misión de las Administraciones», aseguró. Y señaló que tanto la agencia estatal como la balear «no se pueden dilatar más». Por su parte, Sainz recordó que el Partido Socialista lleva la Agencia Estatal en su programa. «El hecho de que se adelantaran las elecciones fue un hándicap para ponerla en marcha, pero es una prioridad«, apuntó.

El factor humano de la profesión

Velasco hizo una mención especial a los profesionales sanitarios, que los considera un «ejemplo» por cómo, independientemente de la profesión o especialidad, acudieron a donde se les necesitaba. En este sentido, considera que las plazas de médicos especialistas son insuficientes para dar respuesta a «la necesidad que precisa ahora mismo el sistema para abordar la complejidad y, sobre todo, para equiparnos bien».

En este contexto, reclamó la necesidad de «potenciar o fidelizar a los profesionales» para no perder talento y que el propio hospital «les ponga en valor», y abogó por un «compromiso de todas las comunidades autónomas para revisar la situación de los equipos de los servicios de Medicina Preventiva y ver cómo se refuerzan«.

Gómez Picard puso de manifiesto también la importancia de «convencer a los gerentes» y apuntó a los estudios coste-efectivos. «Tenemos que gestionar con un enfoque basado en la evidencia y ejercer el liderazgo en todas las direcciones para convencer», destacó.

Por otro lado, Borrás señaló que «no hemos cuidado a los residentes«. Y, «sin residentes, no hay recambio generacional», añadió. «Si hace falta modificar los criterios, hay que hacerlo», afirmó. Algo en lo que coincidió Sainz: «La tasa de reposición es casi ridícula», indicó. Y, por ello, pidió elevar la cuestión al nivel de los decisores: «No puede ser que no se haga lo suficiente desde la política en una especialidad médica«, demandó.

Vacunas: la mejor medida de salud pública

Por otra parte, las ponentes abordaron la vacunación, una cuestión sobre la que existe un amplio consenso y que supone “la mejor medida de salud pública”, incidió Velasco. Sin embargo, aunque España cuenta con buenas coberturas infantiles, no ocurre lo mismo en los adultos.

Velasco apuntó a la importancia de una buena campaña de vacunación y al mensaje que se le da al ciudadano para que acuda a vacunarse. Se preguntó si era una cuestión política o debería ser en función de la recomendación científico-técnica, que “es lo que tiene que primar”. En este sentido, considera que deberían ser los profesionales –y no el Ministerio de Sanidad– quienes recomienden qué vacuna administrar.

En ello coincidió Gómez Picard, quien señaló que cuando la vacuna se convierte en un “bien mercantil” es un “un error” y aseguró que el calendario nacional de vacunación es una “gran fortaleza”.

En cuanto a coberturas, la ex consejera de Salud puso el ejemplo de Baleares, una comunidad donde “cuesta mucho” la vacunación en el adulto. Una de las razones, señaló Gómez Picard, es que la población es mucho más joven que en otras regiones, como Asturias o Castilla y León, donde cuentan con más población envejecida y tienen tasas de vacunación mayores. “Tenemos que trabajar mucho en educación”, apuntó.

Otra problemática que señaló Borrás es la “falta de información, empezando por los profesionales”. “En 2021 solo se vacunaron de gripe un 10 por ciento de profesionales. Si el profesional no se vacuna, está claro que no va a recomendar la vacunación”, apuntó.

Del mismo modo, Sainz instó a “ganar la confianza” de la población, pues considera que el déficit de vacunación en adultos se podría solventar con “una campaña de confianza y trabajo continuo, tanto en los centros de primaria como en el hospital”.


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