Trasladar a un paciente con una enfermedad de alto riesgo biológico no es solo cuestión de asistencia médica, sino de una coordinación milimétrica entre múltiples organismos. En la Comunidad de Madrid, el SUMMA 112 lidera un equipo de intervención altamente especializado, preparado para actuar en casos de Ébola, fiebre hemorrágica Crimea-Congo o cualquier otra amenaza infecciosa. En este sentido, Soledad Gómez de la Oliva, coordinadora médica de catástrofes del SUMMA 112, explica los protocolos, los desafíos y la importancia del entrenamiento continuo para garantizar la seguridad del paciente y del personal sanitario.

Médico de catástrofes
La labor de un coordinador médico de catástrofes implica la gestión y organización de un equipo multidisciplinar compuesto por médicos, enfermeros y técnicos en emergencias sanitarias. Su principal responsabilidad es planificar la formación y entrenamiento del personal en la respuesta a catástrofes biológicas, radiológicas, químicas y naturales.
Su principal responsabilidad es planificar la formación y entrenamiento del personal en la respuesta a catástrofes biológicas, radiológicas, químicas y naturales
“Nuestro trabajo abarca desde la preparación y formación de los profesionales hasta la ejecución de simulacros que nos permiten optimizar la respuesta en situaciones reales”, explica Gómez de la Oliva. Además, se supervisan la elaboración de protocolos, la coordinación con otras entidades como bomberos y policía, y la organización de dispositivos de riesgo previsible, como los encierros de San Sebastián de los Reyes.
Traslado para pacientes con riesgo biológico
El SUMMA 112 cuenta con un procedimiento específico para el traslado de pacientes con enfermedades de alto riesgo biológico. Este protocolo, elaborado en coordinación con la Dirección General de Salud Pública, se activa en cuanto se recibe una alerta de un caso sospechoso o confirmado de una patología peligrosa como el Ébola, la fiebre hemorrágica Crimea-Congo o cualquier enfermedad susceptible de riesgo biológico.
“El protocolo se inicia cuando recibimos una alerta desde Salud Pública de la Comunidad de Madrid. Puede tratarse de un caso sospechoso, probable o confirmado. A partir de ahí, activamos el equipo especializado de traslado, que está conformado por médicos, enfermeros y técnicos. Es un equipo de unos 40 profesionales divididos en grupos de alerta, de los cuales cada 15 días hay un equipo disponible para actuar”, detalla la coordinadora del SUMMA 112.
El SUMMA 112 cuenta con un procedimiento específico para el traslado de pacientes con enfermedades de alto riesgo biológico
Una vez movilizados, los profesionales se desplazan al Hospital de Emergencias Isabel Zendal, donde preparan el material necesario, incluyendo la plastificación de la ambulancia y la verificación de los equipos de protección individual (EPI). Si la situación lo requiere, se utiliza una cápsula de aislamiento para minimizar el riesgo de contagio.
Durante el traslado, la coordinación con el hospital receptor es clave. “Desde el principio estamos en comunicación con el hospital emisor y receptor. Necesitamos conocer las características del paciente: si está monitorizado, si requiere medicación en ruta o si es necesario algún soporte adicional”, señala Gómez de la Oliva. Además, el traslado se realiza escoltado por las fuerzas de seguridad para garantizar rapidez y seguridad en el trayecto.
Impacto del COVID-19 en los protocolos de transporte
La pandemia del COVID-19 fue un punto de inflexión en la preparación y respuesta del equipo de riesgo biológico. Aunque el SUMMA 112 ya contaba con un grupo especializado desde 2016, la crisis sanitaria aceleró la formación de todos los profesionales del servicio en el manejo de estos traslados.
«La pandemia nos obligó a generalizar la formación para que cualquier profesional del SUMMA 112 estuviera preparado para intervenir en casos de alto riesgo biológico”
Soledad Gómez de la Oliva, coordinadora médica de catástrofes del SUMMA 112
“El COVID nos permitió extender el entrenamiento en traslados de riesgo biológico a todos los profesionales. Antes era un equipo muy específico el que realizaba estos traslados, pero la pandemia nos obligó a generalizar la formación para que cualquier profesional del SUMMA 112 estuviera preparado para intervenir en casos de alto riesgo biológico”, explica la coordinadora.
Durante la pandemia, el equipo no solo se encargó de los traslados más complejos, sino que también formó a otros sanitarios para que pudieran responder de manera eficiente ante pacientes con enfermedades infectocontagiosas. “Lo que aprendimos con la pandemia nos ha ayudado a mejorar nuestra organización interna y a realizar pequeños ajustes en los procedimientos”, añade.
Simulacros y entrenamiento
El entrenamiento constante es un pilar fundamental en la preparación del SUMMA 112 para estos traslados. Durante enero de 2025, se realizaron ocho simulacros en colaboración con la Unidad de Aislamiento de Alto Nivel del Hospital La Paz-Carlos III. Estas prácticas incluyeron el montaje de cápsulas de aislamiento y la colocación y retirada de los EPI, elementos esenciales para minimizar riesgos en la manipulación de pacientes con enfermedades altamente contagiosas.
“Cuanto más entrenemos y con mayor frecuencia, más habituados vamos a estar a ciertas habilidades y procedimientos»
Soledad Gómez de la Oliva, coordinadora médica de catástrofes del SUMMA 112
“Cuanto más entrenemos y con mayor frecuencia, más habituados vamos a estar a ciertas habilidades y procedimientos. Esto no solo reduce el riesgo para los profesionales, sino que también mejora la seguridad del paciente y la coordinación con otros organismos”, afirma Gómez de la Oliva. Estos ejercicios también permitieron reforzar la coordinación entre los distintos actores implicados, desde la Dirección General de Salud Pública hasta los cuerpos de seguridad que escoltan los traslados. “La clave es mejorar la coordinación para que todo funcione de manera fluida en una situación real”, subraya la experta.
Retos futuros
El mayor desafío en la gestión de incidentes biológicos radica en la imprevisibilidad de los brotes y la evolución de las enfermedades emergentes. “No sabemos cuándo puede ocurrir un incidente, ya sea por un accidente químico o la aparición de un nuevo agente patógeno. Debemos estar preparados para responder de manera rápida y segura”, advierte Gómez de la Oliva.
“Lo que más nos puede preocupar ahora es la fiebre hemorrágica Crimea-Congo, porque ya hemos tenido varios casos en nuestro entorno y su transmisión depende de vectores que están presentes en España”
Soledad Gómez de la Oliva, coordinadora médica de catástrofes del SUMMA 112
El cambio climático y el aumento del tráfico internacional han incrementado el riesgo de introducción de enfermedades exóticas en España. “Lo que más nos puede preocupar ahora es la fiebre hemorrágica Crimea-Congo, porque ya hemos tenido varios casos en nuestro entorno y su transmisión depende de vectores que están presentes en España”, explica. Asimismo, la aparición de enfermedades emergentes sigue siendo una amenaza latente. “No estamos exentos de que aparezcan enfermedades nuevas con características que aún no conocemos bien, como ocurrió con el COVID-19”, añade.
Referencia
El transporte de pacientes con riesgo biológico es un proceso altamente especializado que requiere una estricta planificación, coordinación y entrenamiento. El SUMMA 112 ha demostrado ser un referente en este ámbito, gracias a su equipo de intervención en incidentes NRBQ y a la constante actualización de sus protocolos.
“La formación, el entrenamiento y la coordinación con otros organismos son los pilares que nos permiten reducir riesgos, mejorar la atención a los pacientes y garantizar la seguridad del equipo sanitario”
Soledad Gómez de la Oliva, coordinadora médica de catástrofes del SUMMA 112
“La formación, el entrenamiento y la coordinación con otros organismos son los pilares que nos permiten reducir riesgos, mejorar la atención a los pacientes y garantizar la seguridad del equipo sanitario”, concluye Soledad Gómez de la Oliva. A futuro, el desafío será continuar perfeccionando la capacidad de respuesta ante nuevas amenazas biológicas, garantizando que los profesionales estén siempre preparados para afrontar cualquier emergencia sanitaria con eficacia y seguridad.