El pasado sábado 24 de enero miles de licenciados en Medicina se enfrentaron al examen MIR 2026, una prueba clave para el acceso a la formación sanitaria especializada en España. Tras la celebración de la prueba, comienza ahora una de las fases que más dudas genera entre los aspirantes: el cálculo de la nota final, que determinará el orden de elección de plaza en las próximas semanas.
La calificación del MIR se obtiene a partir de una ponderación de dos componentes: el resultado del examen, que representa el 90% de la nota final, y el expediente académico del grado de Medicina, que aporta el 10% restante. Este sistema busca equilibrar el rendimiento demostrado en la prueba nacional con la trayectoria académica previa del candidato.
Aunque de forma oficial el Ministerio de Sanidad establece que cada respuesta correcta suma un punto y cada error penaliza con un tercio, en la práctica este sistema suele expresarse de manera equivalente multiplicando toda la puntuación por tres. De este modo, la nota bruta del examen puede calcularse asignando tres puntos por cada acierto y restando uno por cada fallo, una fórmula que facilita los cálculos sin alterar el resultado final ni el orden de los aspirantes, ya que se trata únicamente de un cambio de escala previo a la baremación definitiva
El examen MIR consta de 200 preguntas tipo test, más 10 de reserva, con cuatro opciones de respuesta. Cada respuesta correcta suma puntos, mientras que los errores penalizan con una resta equivalente a un tercio del valor de una respuesta acertada; las preguntas no contestadas no puntúan. A partir de las respuestas válidas se obtiene una puntuación bruta que posteriormente se transforma en una puntuación estandarizada, en función de los resultados del conjunto de aspirantes.
Baremo académico
Por su parte, el baremo académico se calcula a partir de la nota media de la carrera, normalmente en una escala de 5 a 10 (5 es aprobado y 10 excelente). Como el examen y el baremo no están en la misma escala, se transforman en puntuaciones relativas comparando cada resultado con la media de los 10 mejores exámenes y expedientes de la convocatoria, lo que permite sumar ambos componentes de manera justa.
El resultado final se expresa en una escala de 0 a 100, donde el examen sigue siendo claramente determinante, y el baremo puede marcar diferencias principalmente entre aspirantes con resultados muy ajustados. En la práctica, esto significa que aunque un buen expediente académico aporta ventaja, no compensa un mal examen.
Por su parte, el expediente académico se calcula a partir de la nota media obtenida durante la carrera de Medicina, que también se barema de manera relativa respecto al resto de candidatos. Aunque su peso es menor que el del examen MIR, puede resultar determinante en posiciones muy ajustadas del ranking final.
La combinación de ambos factores da lugar a la nota definitiva, que establece el orden de prelación para la elección de plaza de Formación Sanitaria Especializada. Por este motivo, aunque un buen expediente académico puede aportar ventaja, el resultado del examen sigue siendo el elemento decisivo para la mayoría de los aspirantes que participaron en la convocatoria del pasado 24 de enero.
Los aspirantes al MIR 2026 ya disponen de las respuestas provisionales del examen, lo que les permite realizar sus propias estimaciones de resultado, aunque todavía no conocen su calificación oficial. Las notas individuales no se publicarán hasta finales de febrero, cuando el Ministerio de Sanidad haga públicos los resultados definitivos que marcarán el orden de acceso a las plazas de Formación Sanitaria Especializada.