El Ministerio de Sanidad ha hecho pública este jueves la plantilla definitiva de respuestas correctas del examen MIR 2026, una vez reunida la Comisión Calificadora y tras analizar las impugnaciones presentadas por los aspirantes.
La resolución ha generado una fuerte preocupación en la Asociación MIR de España (AME). Su presidente, Jesús Arzúa, expresa en Gaceta Médica que desde la organización “valoramos con mucha preocupación cómo se ha resuelto el proceso de alegaciones del MIR”. Según explica, tras la anulación inicial de cuatro preguntas por errores formales, “miles de opositores detectaron muchas más preguntas claramente impugnables, varias de ellas con redacción deficiente, ambigüedades o incluso sin imágenes clave”.
En este contexto, Arzúa detalla que, en conjunto con distintas academias, se identificaron “al menos nueve preguntas adicionales con errores graves”. A estas deficiencias se sumaron incidencias relevantes relacionadas con el material del examen, como imágenes repetidas y, en otros casos, la ausencia de imágenes que, según el cuadernillo oficial publicado por el propio Ministerio, debían estar incluidas.
“Miles de opositores detectaron muchas más preguntas claramente impugnables, varias de ellas con redacción deficiente, ambigüedades o incluso sin imágenes clave”
De forma concreta, desde la AME señalan que en algunas preguntas —como la número 19— debían aparecer dos imágenes, pero en los cuadernillos repartidos durante la prueba solo figuraba una. “Esto hacía imposible responder correctamente”, subraya el presidente de la asociación.
Pese a estas incidencias, en la resolución definitiva Sanidad solo ha anulado dos preguntas más y una de reserva. Según denuncia Arzúa, se trata precisamente de cuestiones que “estaban correctamente formuladas”, mientras que “ninguna de las preguntas con errores evidentes ha sido retirada ni se han corregido respuestas discutibles”.
Sensación de arbitrariedad
Para la Asociación MIR de España, esta decisión genera “una profunda sensación de arbitrariedad entre los aspirantes” y pone en duda la transparencia del sistema. “Hablamos de un examen que decide el futuro profesional de miles de médicos y no puede resolverse sin criterios técnicos públicos ni explicaciones claras”, advierte.
Ante esta situación, la AME considera imprescindible que cualquier auditoría independiente haga especial énfasis en el papel de los vocales del proceso. En este sentido, Arzúa plantea la necesidad de esclarecer “cuándo fueron designados, con cuánta antelación y si recibieron formación previa”. A su juicio, las múltiples incidencias ocurridas el día del examen evidencian “una clara falta de preparación”, lo que hace pensar que algunos vocales “pudieron haber sido reclutados con muy poca antelación, incluso el día anterior, sin tiempo suficiente para formarse adecuadamente”.
Por todo ello, desde la AME reclaman “una revisión profunda del modelo de validación y corrección del MIR”, que incluya mayor transparencia, informes técnicos accesibles y mecanismos independientes que garanticen “equidad, rigor y seguridad jurídica para todos los opositores”.