Medicina de Familia, ante el MIR 2026: la especialidad con más plazas busca consolidar su relevo y atractivo

Tras el histórico lleno de plazas en 2025, las sociedades científicas reivindican la Medicina de Familia como "el eje estratégico del sistema", recordando que "es tan valorada como las especialidades hospitalarias" y "clave para garantizar la sostenibilidad"

Estando a punto de conocerse las fechas para que miles de jóvenes facultativos elijan su plaza MIR, Un proceso que este año se observa con esperanza y cautela tras determinantes resultados del MIR 2025, y con motivo del Día Internacional de la Atención Primaria, conviene analizar lo ocurrido en la anterior convocatoria para entender un tablero de juego, de la mano de las principales sociedades, donde la Medicina de Familia y Comunitaria (MFyC) ha pasado de no llenar el cupo de plazas ofertadas por el Ministerio a colgar el cartel de ‘ya no quedan plazas’.

La crónica del MIR 2025 dejó un titular esperanzador para el futuro del Sistema Nacional de Salud (SNS): la cobertura total de las plazas de Medicina de Familia y Comunitaria. Tras un lustro de tendencias preocupantes, donde en 2023 quedaron 131 plazas desiertas y en 2024 la cifra escaló hasta las 246 vacantes, la última convocatoria se completó por primera vez en cinco años, aunque ahora también contarán con la novedad de la ‘repesca’.

Los datos revelan una paradoja en la elección: en los primeros compases, la especialidad apenas suscitó interés, siendo elegida por solo 22 de los primeros 3.000 aspirantes. Esta lentitud inicial suele alimentar un relato de desafección que las sociedades científicas se esfuerzan en desmentir. Desde la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC), Jorge Lema, señalaba que el mensaje sobre la relevancia de la Primaria está calando, aunque reconocía que «llevábamos mucho tiempo esperando esto. El problema de la Atención Primaria no es solo de la especialidad, va mucho más allá».

Remedios Martín, presidenta de la semFYC, insiste en que «la Medicina Familiar y Comunitaria es el eje vertebrador del SNS. Sin un adecuado relevo generacional, los datos apuntan a riesgos evitables en términos de sobrecarga, calidad asistencial y eficiencia del sistema«.

Medicina de Familia: ¿una especialidad poco atractiva?

Una de las grandes batallas que libran las sociedades médicas es la de la percepción pública. El hecho de que Familia sea de las últimas en agotarse suele interpretarse como una falta de interés intrínseco. Sin embargo, los líderes del sector proponen una lectura mucho más profunda y basada en la magnitud de la oferta.

Martín es tajante al respecto insistiendo en que no se puede analizar el proceso de forma aislada y que «el hecho de que Medicina Familiar y Comunitaria oferte un mayor número de plazas responde a su peso estructural dentro del SNS, no a una menor atractividad intrínseca». La presidenta subraya que esta especialidad es la que «garantiza la accesibilidad, la longitudinalidad y la integralidad de la atención«, recordando que su oferta de plazas «multiplica por 18 la oferta promedio del resto de especialidades».

Remedios Martín, presidenta de semFYC

Bajo esta óptica, la duración del proceso de adjudicación es una consecuencia lógica de su volumen. Martín concluye que, si se analizan los datos con rigor, «en términos absolutos, Medicina Familiar y Comunitaria es la especialidad con mayor volumen de elección del sistema, lo que refleja su relevancia y su papel central en el SNS».

Esta visión es compartida por la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG). Su presidenta, Pilar Rodríguez Ledo, coincide en que «la Medicina Familiar y Comunitaria no es la especialidad menos elegida, entre otras cosas porque es la que más plazas oferta con diferencia: 2.544 de un total de 12.366″. Para la SEMG, el debate no debe centrarse en si se elige o no, sino en las condiciones en las que se ejerce, señalando como factores críticos la necesidad de un mayor reconocimiento profesional y una presencia más sólida en el grado de Medicina.

Desde la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) insisten en que «Medicina de Familia y Comunitaria (MFyC) es una especialidad tan valorada como las hospitalarias». Según sus datos «la demanda total de MFyC en las últimas convocatorias MIR fue mayor que la de especialidades como Urología, Neurología, Endocrinología y Nutrición, Oncología Médica, Medicina Intensiva o Neurocirugía, entre otras».

No obstante, Torres Moreno no ignora el impacto de la crisis del sector en la imagen de la especialidad, apuntando que «la realidad es que la MFyC es una especialidad vocacional, muy atractiva, cuya imagen está siendo muy perjudicada por la mala situación y las carencias que atraviesa la Atención Primaria en España». Según SEMERGEN, «esta visión negativa en redes sociales y medios, alimentada por las plazas vacantes, no ayuda a la motivación de los estudiantes, a pesar de que la especialidad goza de una gran demanda laboral».

Pilar Rodríguez Ledo, presidenta de la SEMG

Los retos estructurales: inversión, universidad y burnout

Si bien el llenado de plazas en 2025 es un respiro, Sergio Cinza, vocal de la Junta Directiva de SEMERGEN, destaca que «la infradotación de recursos humanos es un problema estructural que repercute en la calidad del cuidado de la salud de los ciudadanos». En su análisis, critica «la incorrecta planificación» de las administraciones ante la jubilación de la generación del ‘baby boom’ y el envejecimiento social, factores que disparan la presión asistencial y el consecuente burnout de los profesionales.

«La Atención Primaria lleva años sufriendo una infrafinanciación estructural, con sobrecarga asistencial, presión burocrática y dificultades organizativas que inevitablemente influyen en la percepción de los futuros especialistas», reafirma Maria José Gamero, responsable de Tutores y Residentes de SEMERGEN. Pero Gamero apunta a que «las nuevas generaciones observan nuestra especialidad de una forma más positiva», una mejora que «se debe sobre todo a la presencia en universidades, donde se acerca la profesión a los más jóvenes. Tenemos que dar una mayor relevancia a los aspectos positivos de nuestra especialidad, como la continuidad asistencial, la versatilidad, la cercanía con el paciente o el acompañamiento en cada una de las fases de su vida».

Desde SEMERGEN, la reclamación no se centra únicamente en el salario. Cinza aclara que «no pedimos mayores salarios sino mayor inversión económica en AP, más representatividad de la especialidad en la Universidad, donde las asignaturas centradas en la medicina general son mínimas e inexistentes las centradas en la Medicina Rural».

Este déficit educativo es un punto común entre todas las sociedades. «La falta de contacto real con la Atención Primaria durante el grado médico provoca que los opositores elijan basándose en una formación casi exclusivamente hospitalaria». Según Manuel Portela, miembro del Consejo de Redacción de la revista de SEMERGEN, «muchos de ellos no son ajenos el menosprecio de estos últimos (profesionales hospitalarios) hacia la MFyC, lo que contrasta con la imagen positiva de los pacientes acerca de sus médicos de familia».

Gamero también insiste en que «si no somos capaces de formar y retener a nuevos médicos de Familia, el sistema perderá capacidad de respuesta y calidad asistencial y se deteriorará progresivamente». Mientras, Martín insiste en que «la Atención Primaria no solo es imprescindible, sino que hay una clara voluntad de progresar en algunas administraciones que marcarán el camino al resto«.

El factor geográfico y la calidad de vida: Valencia y Zaragoza como referentes

Un aspecto clave del MIR 2025 que podría repetirse en 2026 es el desplazamiento del talento hacia nuevas capitales. Aunque Madrid y Barcelona mantienen su liderazgo, ciudades como Valencia y Zaragoza están ganando terreno debido a su calidad de vida y un menor coste económico para los residentes.

Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN)

Jesús Francisco Arzua, presidente de la Asociación MIR España (AME), destacaba que «este fenómeno se debe a la presencia de hospitales de referencia de altísimo nivel y una presión económica menor«. Como dato ilustrativo, el número 1 del año pasado sorprendió al elegir Valencia para su formación. Este cambio de tendencia también se refleja en la Medicina de Familia: un número 24 eligió esta especialidad en Sevilla, demostrando que «la vocación personal sigue jugando un papel crucial» y que «el talento de élite también busca la Atención Primaria cuando la pasión prima sobre las modas estadísticas».

Un reto para la supervivencia del sistema

¿Por qué es tan crítico que las plazas de Familia se cubran y, sobre todo, que los residentes no abandonen? Para la semFYC, el relevo generacional es la clave «para mantener la continuidad asistencial, pilar del modelo y garantizar la equidad en el acceso». Remedios Martín advierte que sin este relevo, existen riesgos de sobrecarga y pérdida de eficiencia en el sistema.

Pilar Rodríguez Ledo (SEMG) refuerza esta idea al definir a la Medicina de Familia como «la columna vertebral del sistema sanitario«. Destaca su alta capacidad resolutiva, ya que «es en este nivel donde se resuelve alrededor del 90% de los problemas de salud», y todo ello «con menos del 14% del presupuesto sanitario, lo que la convierte en «el nivel más eficiente y sostenible».

Sin embargo, el sistema sufre fugas constantes. Manuel Portela (SEMERGEN) advierte sobre «las no incorporaciones» y renuncias, que han supuesto la pérdida de 1.293 plazas desde 2017, de las cuales un porcentaje significativo corresponden a Medicina de Familia. Tanto Cinza como Portela consideran urgente «la reoferta de estas plazas para no perder la oportunidad de formar especialistas necesarios para el país».

Aun así, según Gamero, «hay un largo camino por delante», poniendo el foco en el aumentando la inversión en Atención Primaria, «mejorando las condiciones laborales y la capacidad resolutiva del médico de Familia, y ofreciendo una visión real y atractiva de la especialidad«. Desde SEMERGEN consideran que también es clave «reducir la burocracia y facilitar el desarrollo profesional y que los profesionales tengan tiempo y medios para investigar. En definitiva, hay que alinear el valor real de la especialidad con las condiciones en las que se ejerce. El primer paso está en establecer la asignatura de Medicina de Familia en todas las universidades«.

Remedios Martín, presidenta de semFYC

Entre los deberes que Martín pone reenfocar la imagen de la especialidad, considera «imprescindible garantizar condiciones de ejercicio profesional coherentes con el valor estratégico de la Atención Primaria, con un dimensionamiento adecuado de la población asignada, teniendo en cuenta la diversidad de contextos y con tiempo suficiente para la atención clínica y comunitaria, así como para la docencia, la formación continuada y la investigación«. Además apuesta por la reorientación del modelo pormativo, ya que «la evidencia muestra que una mayor y mejor exposición a la Medicina Familiar y Comunitaria durante el grado se asocia a una mayor elección posterior. No es una cuestión de promoción, sino de conocimiento real de la especialidad y de su valor clínico y social».

También considera fundamental «consolidar un relato institucional alineado con la realidad», porque «la Medicina Familiar y Comunitaria no es una especialidad de menor complejidad, sino la que gestiona la complejidad en condiciones de incertidumbre, con una visión integral de la persona y de su contexto».

«Garantizar el relevo generacional en Atención Primaria pasa por apostar por una formación MIR de calidad, práctica y muy cercana a lo que se vive cada día en la consulta«, concluye Gamero, insistiendo en «seguir avanzando hacia un modelo que acompañe al profesional y le ayude a mantenerse actualizado de forma continua, con una formación útil, basada en competencias clínicas y conectada con la realidad asistencial y las nuevas necesidades de la población».

Hacia el MIR 2026: recomendaciones y futuro

Con la mirada puesta en la elección de plazas, el consejo de los expertos es evitar lecturas superficiales. Aunque especialidades como Dermatología o Cirugía Plástica agoten sus plazas en tiempo récord por factores como la conciliación y las salidas laborales, Medicina de Familia «sigue siendo una opción robusta para quienes buscan una visión integral del paciente».

La clave para el futuro reside en la información. Lema incide en que «si nos conocen más, se elegiría más«, apelando a la necesidad de que los estudiantes vivan la realidad de los centros de salud antes de tomar su decisión. Por su parte, Pilar Rodríguez Ledo concluye asegurando que «la Medicina de Familia no es un problema del sistema, es la solución«. Mientras, Martín, sentencia que «observamos que, junto a las tensiones conocidas, se están impulsando reformas, inversiones y cambios organizativos que refuerzan el papel de la Atención Primaria dentro del SNS. Esto evidencia una clara voluntad de fortalecimiento del modelo. Hoy contamos con más evidencia y un mayor consenso sobre el valor estratégico de la Atención Primaria, y ese consenso se está traduciendo progresivamente en decisiones»

El MIR 2026 determinará si el éxito de cobertura total del año pasado fue un evento aislado o el inicio de una nueva era donde la Atención Primaria recupera el prestigio y el lugar que le corresponden «como eje sobre el que se construye un sistema sanitario eficiente, equitativo y sostenible». Ahora los aspirantes tienen la palabra.


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