El MIR 2026, ante el espejo de 2009: una pérdida acumulada de poder adquisitivo superior al 25%

Mientras Sanidad oferta un récord de 12.366 plazas, el informe de Vicente Matas revela una pérdida de poder adquisitivo del 25% y una hora de guardia que, tras impuestos, apenas supera los 7 euros para los nuevos residentes

La Formación Sanitaria Especializada (FSE) en España vive un momento paradójico. Mientras el Ministerio de Sanidad celebra la convocatoria más ambiciosa de su historia con 12.366 plazas ofertadas, un 3,5% más que el año anterior, y un total de 15.084 aspirantes que han superado la nota de corte, la realidad económica de los futuros residentes arroja sombras sobre el sistema. Según el último informe de Vicente Matas (Centro de Estudios SIMEG), los médicos residentes se incorporarán en junio a un escenario marcado por la desigualdad retributiva entre comunidades autónomas y una deterioro constante de poder adquisitivo que no se detiene desde la crisis de 2009.

La adjudicación de plazas comenzará el 4 de mayo para Medicina y se prolongará hasta el 27 de mayo. La incorporación a los centros está fijada para los días 4 y 5 de junio, iniciando oficialmente el periodo formativo el día 5.

Ahora que se han conocido las fechas para la elección de plazas, Matas recalca que «un titulado de élite que ha superado seis años de carrera, un año de preparación MIR y una selectividad de excelencia, la nómina base es, cuanto menos, modesta». El sueldo base para el Grupo A1, donde se encuadran los facultativos, está fijado por ley para 2026 en 1.387,24 euros mensuales. Sin embargo, el informe de Matas revela que no todas las comunidades autónomas aplican correctamente lo que dicta el Boletín Oficial del Estado (BOE).

El informe de Matas pone el foco en que mientras los facultativos residentes (grupo A1) «lidian con subidas lineales insuficientes, otros sectores han visto ajustes más acordes a la realidad económica». Por ejemplo, este año la subida para los pensionistas ha sido del 2,7%, una cifra que contrasta con el 1,5% aplicado inicialmente a los MIR, a la espera de un posible 0,5% adicional si la inflación supera ciertos umbrales.

El laberinto administrativo y las comunidades

Comunidades como Andalucía, Cantabria, Castilla y León y la Comunidad Valenciana pagan un importe mensual ligeramente inferior, 1.379,9 euros, compensándolo en otros conceptos anuales. Por contra, regiones como Aragón, Baleares, Canarias, Cataluña o Madrid sí cumplen con los 1.387,24 euros, lo que curiosamente hace que estos residentes cobren más que sus propios tutores en este concepto específico.

En términos netos, lo que llega al bolsillo, un R1 (residente de primer año) percibe de media 1.225 euros al mes por su jornada ordinaria. Al llegar al último año de formación (R5), esa cifra apenas sube hasta los 1.531 euros netos. Esta retribución, sin el extra de las guardias, «sitúa a los médicos jóvenes en una posición de vulnerabilidad frente al coste de la vida en grandes capitales como Madrid o Barcelona».

Si analizamos el impactode la formación completa la diferencia entre realizar la especialidad en el servicio de salud que más paga frente al que menos puede alcanzar los 18.000 euros brutos en la jornada ordinaria. Si sumamos las guardias, esta brecha territorial se dispara: un residente de una especialidad de cinco años puede llegar a percibir hasta 42.000 euros más, un 20% de diferencia, dependiendo exclusivamente de la comunidad autónoma donde haya obtenido su plaza.

A la nómina base se suma el Complemento Grado de Formación, una cuantía que en la mayoría de los servicios de salud se empieza a percibir a partir del segundo año (R2). Los importes están escalonados: un R2 percibe 110,38 euros mensuales, cifra que asciende hasta los 524,38 euros para un R5, estando generalmente incluido en las pagas extras. Aunque este concepto alivia ligeramente la progresión salarial, Matas advierte que existen excepciones autonómicas donde se abonan importes menores o, por el contrario, se empieza a pagar desde el primer año, aumentando de nuevo la brecha territorial entre residentes.

El «salvavidas» de las guardias

Según el informe, la jornada ordinaria, 35 o 37,5 horas semanales, es insuficiente para sostener la economía de un residente, lo que convierte a la Atención Continuada (guardias) en una obligación de facto para alcanzar un sueldo digno. El estudio de Vicente Matas utiliza una hipótesis de 80 horas mensuales de guardia, una a la semana, para ilustrar el salario real.

Con este esfuerzo adicional, que supone trabajar tardes, noches y festivos, un R1 eleva su sueldo a una media de 2.087 euros netos al mes. Un R5 puede alcanzar los 2.758 euros netos. No obstante, el precio de la hora de guardia es uno de los puntos más destacados del informe. En un día laborable, un R1 cobra de media 16,00 euros brutos por hora. Tras descontar el IRPF, un impuesto progresivo, y la Seguridad Social, el neto mínimo que queda en manos del residente es de 7,42 euros por hora.

El esfuerzo de realizar guardias tiene un peaje fiscal elevado, según Matas, debido a la naturaleza progresiva del IRPF en España. Al sumar las horas extra a la jornada ordinaria, el porcentaje de retención de toda la nómina se dispara, provocando que entre el 30% y el 37% del importe bruto de la hora de guardia vaya directamente a Hacienda y a la Seguridad Social. En casos de residentes con muchas guardias, puede llegar a superar el 40%, lo que significa que el médico percibe de forma efectiva poco más del 65-70% de lo que trabaja durante sus turnos de 24 horas.

«Son importes muy pequeños para la exigencia formativa, responsabilidad y esfuerzo en horarios especialmente penosos», señala Matas en su informe. La brecha territorial vuelve a aparecer aquí: mientras un R1 en Baleares o Navarra puede rozar los 20 euros brutos por hora, en Canarias o Madrid apenas superan los 11 o 12 euros brutos en algunos niveles.

Desigualdades en el Sistema Nacional de Salud y en el poder adquisitivo

La diferencia entre elegir una plaza en una comunidad u otra no es solo una cuestión de prestigio hospitalario; es una decisión financiera de primer orden. Si comparamos la retribución mínima con la máxima en toda España, excluyendo el caso especial de Ceuta y Melilla, la diferencia puede superar los 18.000 euros brutos anuales en las especialidades de cinco años.

Como explica el informe de Matas, el Instituto de Gestión Sanitaria (INGESA), que gestiona Ceuta y Melilla, es el que mejor retribución presenta gracias a un plus de residencia de 1.102,54 euros mensuales y una bonificación del 60% en el IRPF. Allí, un R1 puede empezar ganando 2.149 euros netos sin guardias, una cifra inalcanzable en la península incluso para muchos residentes de cuarto año.

Por otro lado, Cataluña ha implementado una estrategia agresiva para salvar la Medicina de Familia. Ofrece complementos de entre 5.000 y 9.000 euros anuales para los residentes que elijan esta especialidad, dependiendo de la ubicación de su centro docente, siendo más alto en zonas rurales o alejadas de Barcelona.

Quizás el dato más determinante del informe de Matas es la comparación histórica. Desde 2009, la inflación acumulada ha sido del 40,6%, mientras que las subidas salariales han sido lineales e inferiores.

Un residente de primer año en 2026 ha perdido, de media, 3.464 euros anuales de poder de compra en su jornada ordinaria respecto a lo que percibía un homólogo en 2009. Si sumamos las guardias, la pérdida media supera el 11% en todos los niveles, y en los casos más extremos, como en Ceuta y Melilla o para los R5, la pérdida llega a ser de 11.098 euros anuales.

Además, muchas CCAA mantienen la jornada de 37,5 horas semanales, en lugar de las 35 de 2009, obligando a los residentes a dedicar 2,5 horas más, lo que Matas califica como «un recorte adicional totalmente discriminatorio».

Si traducimos la pérdida de poder adquisitivo a cifras anuales brutas, un R5 ha visto cómo su capacidad de compra caía, de media, 4.765 euros al año en su jornada ordinaria respecto a lo que percibía un residente en 2009. En el escenario más pesimista, la pérdida máxima acumulada llega a los 7.713 euros anuales para los residentes de último año, una cifra que, para Matas, evidencia por qué las subidas lineales aprobadas por el Gobierno, del 1,5% en 2026 o el 3,5% en 2023, resultan insuficientes frente a un IPC que ha subido un 40,6% en el mismo periodo.

El informe de Vicente Matas cuantifica que al terminar su residencia en mayo-junio, unos 8.000 nuevos especialistas saldrán al mercado laboral. «Necesitamos que los Servicios de Salud les ofrezcan contratos de larga duración, mejoren las condiciones laborales e incentivos… de no hacerlo, muchos pueden marchar fuera de España», advierte el estudio.

Para frenar la fuga de especialistas, el informe de Vicente Matas propone medidas de gestión que van más allá del sueldo. Una de las más urgentes sería anunciar convocatorias de concursos-oposición en junio, coincidiendo con el fin de la residencia, para que los nuevos especialistas puedan tomar posesión de plazas fijas en enero.


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