MIR 2026: «Estar presentes desde la universidad es clave para dar a conocer la Atención Primaria»

Beatriz Torres (SEMG) asegura a Gaceta Médica que “lo que queremos es mostrar a los futuros MIR en qué consiste realmente la especialidad de Medicina de Familia”

En los próximos meses, los futuros residentes deberán tomar una de las decisiones clave de su carrera profesional: la elección de especialidad. Entre abril y mayo, los MIR 2026 afrontarán un proceso con un elevado número de plazas ofertadas en Medicina de Familia y Comunitaria, una especialidad que, pese a ser la que más vacantes concentra, sigue sin situarse entre las más demandadas tras años de desgaste del primer nivel asistencial.

En este contexto, Beatriz Torres, responsable del Grupo de Residentes y Jóvenes Especialistas de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), explica a Gaceta Médica las estrategias que la sociedad científica está desarrollando para acercar la especialidad a los futuros residentes. “Nosotros, como sociedad médica, lo que queremos es mostrar a los futuros MIR en qué consiste realmente nuestra especialidad”, señala.

Según detalla, una de las principales líneas de trabajo pasa por el contacto directo con los estudiantes de Medicina desde etapas tempranas. “Tenemos convenios con diferentes asociaciones de estudiantes a nivel nacional, con las que colaboramos participando en jornadas o congresos que organizan ellos, e invitándoles también al nuestro para que nos conozcan”, afirma. A ello se suman iniciativas formativas conjuntas, como seminarios en línea. “Hemos organizado también alguna webinar en conjunto hablando sobre la especialidad, y en otro año hicimos una explicando las diferentes salidas laborales”, añade, subrayando que el objetivo es “estar presentes tanto en la etapa universitaria como en ese ‘bypass’ de elección de especialidad para que nos conozcan”.

Cambios estructurales en la formación

Torres considera que, más allá de la información puntual durante el proceso MIR, es necesario introducir cambios estructurales en la formación universitaria para que la Atención Primaria sea percibida como una opción profesional viable y atractiva. “Creemos que sería necesario que Medicina de Familia esté presente en el grado de Medicina como una asignatura obligatoria y, si pudiera ser, en los primeros años del grado, mejor”, apunta. A su juicio, se trata de “una especialidad generalista que les podría venir muy bien para iniciar sus rotaciones”.

La responsable del grupo de jóvenes de la SEMG insiste también en la importancia de la formación práctica durante la carrera. “Creemos que también sería necesario que rotaran por la especialidad durante la carrera, tanto en centros urbanos como rurales”, explica, recordando que “la práctica dista bastante de una a otra”. En este sentido, defiende que lo ideal sería que esta formación “se estandarizara a nivel de todas las universidades”.

Las diferencias entre la Medicina de Familia en el entorno rural y urbano son, según Torres, notables y van más allá del número de pacientes atendidos. “No tiene nada que ver la población rural con una población urbana, sobre todo dependiendo del tipo de rural”, señala, aludiendo a zonas envejecidas o a áreas en proceso de repoblación con población migrante frente a barrios jóvenes de las grandes ciudades. “La patología es distinta y también la forma de realizar las consultas”, añade.

El peso de las condiciones laborales

Asimismo, por el peso de las condiciones laborales en la elección de la especialidad, Torres es clara: “Desde luego es algo que tenemos que mejorar y es donde los políticos o los gestores tienen que invertir”. A su juicio, el problema no se resuelve aumentando la oferta de plazas, sino analizando por qué muchas quedan sin elegir. “Gran parte de culpa la tienen las condiciones laborales que tenemos los médicos de familia, con unas agendas infinitas”, denuncia.

Según describe, la incertidumbre que genera la sobrecarga asistencial es un factor disuasorio. “Tú empiezas la consulta con un número de pacientes, pero a partir de ahí va aumentando. Raro es el día que terminas con el mismo número con el que has empezado”, señala, lo que provoca “mucha ansiedad a la hora de gestionar el tiempo dentro de la consulta”. A ello se suman las dificultades logísticas, especialmente en el ámbito rural, donde “el médico tiene que desplazarse en su propio coche al consultorio y hacer los domicilios sin tener en cuenta estos gastos”, una situación que, aunque también se da en el entorno urbano, “en el rural está todavía más marcada”.

Pese a este escenario, Torres invita a contextualizar los datos sobre plazas sin cubrir. “Hay que mostrar que el número de futuros MIR que eligen Medicina de Familia es muy alto, hablamos de miles”, afirma, y recuerda que el hecho de que queden vacantes está ligado al elevado volumen de plazas ofertadas. “Es la especialidad que más plazas tiene. A lo mejor, si ofreciéramos 1.200 plazas de neumología, también se quedarían muchas sin cubrir”, reflexiona.

Desde esta perspectiva, defiende que Medicina de Familia sigue siendo una de las especialidades más elegidas en términos absolutos y reivindica su valor profesional y humano. “La especialidad es muy bonita y la mayoría de los médicos de familia están contentos con su elección porque es un trabajo muy humano”, asegura la experta.

Renuncias plazas MIR

En el cierre del 2025, la SEMG calculó que se han producido más de 200 renuncias a plazas MIR de Medicina de Familia y Comunitaria, una cifra que el Ministerio de Sanidad aún no ha confirmado, pero que se mantendría en niveles similares a los de años anteriores. Su presidenta, Pilar Rodríguez Ledo, advirtió de que el problema persiste pese a que, por primera vez, se adjudicaron inicialmente todas las plazas ofertadas, un hecho que no ha evitado el abandono posterior. Aunque incidió en que sucede tanto en Medicina de Familia y Comunitaria, como en el resto de especialidades.

Desde la SEMG consideraron especialmente preocupante que las renuncias se produzcan una vez iniciado el periodo formativo. “Las renuncias son peores que las plazas no cubiertas inicialmente, y el hecho de que se cubran todas las plazas no es un mérito”, subrayó la presidenta, en el que volvió a cuestionar la capacidad del sistema para resultar atractivo a los futuros especialistas.

La sociedad científica apuntó directamente al modelo de adjudicación diseñado por el Ministerio de Sanidad, al que responsabiliza de no corregir los problemas estructurales de la especialidad. Lorenzo Armenteros, tesorero de la junta directiva de la SEMG, describió una elección forzada al final del proceso MIR. “Estas renuncias ocurren porque muchas personas eligen Medicina de Familia como ‘susto o muerte’ al final del proceso y luego deciden abandonarla a los dos meses”, explicó. A su entender, las políticas de captación deberían adelantarse a etapas previas, desde la universidad hasta el periodo de residencia.

Las razones del rechazo a la especialidad, reconocieron desde la SEMG, son conocidas desde hace años: condiciones laborales precarias, sobrecarga asistencial y un modelo de trabajo poco compatible con las expectativas vitales de los profesionales más jóvenes. Este escenario explica tanto las plazas que quedan vacantes como los abandonos posteriores. Entre las soluciones, la organización insistío en la necesidad de reforzar la docencia.


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