A solo un día de la celebración del examen MIR 2026, el proceso llega marcado por retrasos, cambios de calendario y una gestión que ha erosionado la confianza de miles de aspirantes. El presidente de la Asociación MIR España (AME), Jesús Arzúa, realiza una valoración muy crítica de la gestión del proceso MIR 2026 en los últimos meses. En declaraciones a Gaceta Médica, Arzúa asegura que los problemas actuales “no son hechos aislados”, sino la consecuencia de una cadena de decisiones que comenzó a generar preocupación ya el pasado verano.
“A nosotros nos saltó la voz de alarma cuando dimitió la dirección del comité evaluador que elaboraba las preguntas del examen MIR, allá por el mes de julio”, explica. Según recuerda, desde AME advirtieron entonces de que esta situación podía acabar afectando al normal desarrollo de la prueba. “El tiempo, por desgracia, nos ha acabado dando la razón”, añade.
«Esa falta de experiencia ha sido una de las explicaciones que ha dado el Ministerio para justificar los retrasos y los fallos informáticos del MIR»
Desde entonces, señala, se han ido acumulando incidencias “cada cual peor que la anterior”, entre ellas la adjudicación en noviembre de una licitación a una empresa sin experiencia previa en la gestión del MIR para encargarse de aspectos burocráticos del examen. “Esa falta de experiencia ha sido una de las explicaciones que ha dado el Ministerio para justificar los retrasos y los fallos informáticos, pero estamos hablando de problemas totalmente inéditos en la historia del MIR y, además, todos concentrados en la misma convocatoria”, subraya.
Arzúa critica especialmente la sucesión de fechas incumplidas para la publicación de las listas de admitidos. “Hemos visto una improvisación constante: se anunciaban fechas que luego no se cumplían, se comunicaban nuevos plazos que también se incumplían y, en algunos casos, incluso se modificaban dentro del mismo día”, relata. A su juicio, este vaivén ha generado una profunda inseguridad entre los aspirantes, agravada por la “opacidad informativa total” del Ministerio.
“Los opositores no recibían explicaciones claras y nos preguntaban a nosotros constantemente. Hemos recibido cientos de consultas y no dábamos abasto”, afirma. Desde AME aseguran que incluso ellos mismos intentaron obtener información directa del Ministerio, “pero nos remitían de un departamento a otro sin respuestas concretas”.
Errores en los expedientes académicos
El presidente de AME considera que esta gestión “no está a la altura de un examen con el prestigio histórico del MIR”, una prueba que, recuerda, “exige seriedad, planificación y respeto por el esfuerzo de miles de aspirantes que dedican entre diez y doce horas diarias a preparar el examen”. En este sentido, advierte de que el incumplimiento de plazos recogidos incluso en el Boletín Oficial del Estado (BOE) “abre la puerta a posibles impugnaciones” y genera “un riesgo legal que no debería existir en un proceso de este calibre”.
A pocos días del examen, Arzúa alerta además de la inquietud que ha provocado la detección de errores en expedientes académicos. Según explica, han visto como más de 5.000 aspirantes tenían un cinco de media. “Un aspirante que está a un par de días del examen MIR no debería estar preocupado por un fallo administrativo en su nota media”, señala, al tiempo que insiste en que “no se está valorando adecuadamente el esfuerzo de los opositores”.
“Todo transmite una sensación de improvisación constante»
El dirigente asociativo también pone el foco en el contexto general de la prueba, con un comité evaluador renovado y una empresa adjudicataria recién incorporada. “Todo transmite una sensación de improvisación constante. Bajo mi punto de vista, hay alguien que está haciendo las cosas mal y deberían asumirse responsabilidades, algo que hasta ahora no ha ocurrido”, afirma.
Ante esta situación, AME tiene previsto remitir una carta a la ministra de Sanidad, Mónica García, para trasladarle “la preocupación y la indignación” del colectivo y reclamar que se depuren responsabilidades. “Los opositores están frustrados, indignados y sin la confianza que existía en convocatorias anteriores. No saben qué va a pasar mañana”, afirma Arzúa, quien asegura que la asociación seguirá desempeñando una labor informativa “que, hoy por hoy, el Ministerio no está cubriendo”.