¿Son suficientes los 8.026 especialistas que terminarán su residencia para asegurar el relevo generacional?

Según el último informe de Vicente Matas, urge una planificación responsable para reponer aproximadamente el 40% de los profesionales sanitarios ante una inminente oleada de jubilaciones durante los próximos ocho años

Según el último informe técnico elaborado por Vicente Matas, coordinador del Centro de Estudios del Sindicato Médico de Granada (SIMEG), el año 2026 marcará un hito en la demografía médica española. Un total de 8.026 médicos especialistas podrían finalizar su formación MIR este año, una cifra que refleja el lento proceso de recuperación tras los drásticos recortes de la década pasada, pero que, según el autor, plantea serios interrogantes sobre la estabilidad y la planificación de las plantillas.

El número de residentes que terminarán en 2026 representa un incremento de 132 profesionales respecto a los previstos para 2025. Si echamos la vista atrás, la evolución es notable: en 2018 apenas terminaron 5.900 especialistas, el punto más bajo fruto de los recortes iniciados en 2010. No obstante, el estudio advierte que estos 8.026 son el máximo posible, ya que no se contabilizan los abandonos, que el Ministerio de Sanidad cifró en un 6,5% para 2024.

Matas subraya que, aunque las plazas convocadas han subido hasta las 9.276 en la última convocatoria, estos especialistas no llegarán al sistema hasta 2030 o 2031, debido a los largos tiempos de formación. Según el informe, el sistema arrastra las consecuencias de una época donde «se han dejado de formar miles de médicos especialistas que en estos años estamos necesitando».

La feminización y el tiempo de formación

Una de las tendencias más consolidadas que recoge el informe es la creciente feminización de la profesión médica. Se estima que el 66,1% de los especialistas que terminarán en 2026 son mujeres. Sin embargo, esta distribución no es uniforme entre las distintas ramas de la medicina. Entre las especialidades con mayor presencia femenina, lideran la lista Obstetricia y Ginecología (88,4%), Pediatría (85,8%) y Bioquímica Clínica (80%). Mientras las especialidades con menor presencia femenina son las quirúrgicas y técnicas, como Cirugía Oral y Maxilofacial (31,3%), Cirugía Cardiovascular (38,1%) y Traumatología (44,4%).

El estudio destaca que, mientras las especialidades médicas y médico-quirúrgicas superan habitualmente la media de feminización, las quirúrgicas puras apenas han rozado el 50% en años excepcionales, situándose este año en el 49,9%.

El informe recuerda que los futuros médicos de 2026 habrán dedicado, como mínimo, once o doce años a su formación: seis de grado, uno de preparación MIR y cuatro o cinco de residencia.

En 2026, terminarán su formación los residentes que comenzaron en 2020, para especialidades de 5 años, como las cirugías, Cardiología o Medicina Interna, y en 2021, para las de 4 años. Como novedad, este año finalizarán los primeros especialistas en Medicina Legal y Forense bajo el nuevo sistema de residencia de cuatro años. Por el contrario, especialidades de escuela como Hidrología Médica o Medicina de la Educación Física ya no aportan nuevos titulados vía MIR.

La fuga de cerebros y el desafío de la retención

A pesar del aumento en la formación, el estudio de Vicente Matas pone el foco en un problema persistente: la emigración de profesionales. Se estima que entre 350 y 400 médicos especialistas recién formados se marcharán fuera de España para trabajar en 2026. Las razones que apunta el autor son la búsqueda de estabilidad y condiciones laborales y retributivas que resultan «mucho más atractivas» en países del entorno.

Los datos de la Organización Médica Colegial (OMC) son ilustrativos: en 2024 se expidieron 5.595 certificados de idoneidad a más de 3.500 médicos, aunque finalmente las bajas de colegiación efectivas fueron menores, unos 395 médicos. El informe califica la situación de los jóvenes profesionales como «muy precaria», huyendo de contratos temporales que a veces se firman por meses, días o incluso horas.

Además, el sistema MIR español sigue siendo un polo de atracción internacional. En la convocatoria 2024-2025 se adjudicaron 2.266 plazas a aspirantes de universidades de fuera de España. Esta cifra ha ido creciendo de forma constante desde 2018, cuando apenas eran 687 plazas. No obstante, el informe advierte que una parte importante de estos profesionales tiene previsto «regresar la mayoría para ejercer en sus países de origen» una vez finalizada su formación.

Especialidades: ¿dónde sobran y dónde faltan?

El análisis pormenorizado por especialidades revela que los mayores incrementos de plazas desde 2014 se han producido en Medicina Familiar y Comunitaria, 890 plazas más, seguida de Medicina Interna y Pediatría. Por el contrario, especialidades como Cirugía Pediátrica han visto incluso reducir sus plazas.

Para Matas, esta distribución «debe responder a una planificación responsable que cubra el 40% de las plantillas que quedarán vacantes por jubilación en los próximos años«. Critica que, en ocasiones, se han aplicado recortes en la convocatoria de plazas basándose en una previsión de superávit que el autor considera cuestionable dada la saturación actual de los servicios de salud.

Transparencia y futuro

Un punto de fricción importante en el estudio es la pérdida de transparencia. Vicente Matas denuncia que, desde la convocatoria 2022-2023, el Ministerio de Sanidad «ha dejado de publicar de acceso libre los listados de admitidos, presentados al examen y resultados del examen», lo que dificulta el análisis detallado por nacionalidad y otros parámetros esenciales para la planificación.

El informe concluye con una nota de reconocimiento a los profesionales, afirmando que el Sistema Sanitario «sigue obteniendo buenos resultados gracias al tremendo esfuerzo de sus profesionales, a pesar de sus defectos e insuficiencias». Sin embargo, el mensaje para las administraciones es claro: formar a un médico es una inversión a largo plazo que requiere estabilidad.

“Esperemos que, para tener menos listas de espera, menos demoras y más tiempo para los pacientes, los Servicios de Salud ofrezcan mejores contratos, mejores condiciones y más plazas estables para que nuestros jóvenes médicos no se marchen”, concluye el informe.


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