El Ministerio de Sanidad ha puesto a consulta pública desde este martes «el programa formativo de la especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias (MUYE), los criterios de evaluación de los especialistas en formación y los requisitos de acreditación de las unidades docentes de Medicina de Urgencias y Emergencias».
Un aspecto fundamental del programa formativo son las guardias médicas, que se consideran un pilar esencial de la formación práctica. Según el documento, «las guardias médicas representan un componente esencial del aprendizaje. Durante ellas, la persona especialista en formación se enfrenta a un alto volumen y una diversidad de procesos y casos clínicos, que facilitan la aplicación de conocimientos y el desarrollo de habilidades». Se recomienda realizar un promedio de «cinco guardias al mes», cifra que se considera «equilibrada» para compatibilizar «las necesidades e intereses docentes y la garantía del descanso».
El residente realizará la mayor parte de estas guardias en el ámbito y entorno de los Servicios de Urgencias y Emergencias, dado que «todas las patologías urgentes de las especialidades rotadas se atienden en el Servicio de Urgencias«. Solo durante la rotación externa en Medicina Intensiva se realizarán guardias en este servicio. En hospitales con áreas específicas de urgencias funcionalmente dependientes, como Pediatría, Obstetricia-Ginecología o Salud Mental, las guardias se realizarán en dichas áreas conforme al calendario de rotaciones.
El programa detalla además que en el primer año «todas las guardias se realizarán en Urgencias Generales del Hospital de Referencia Docente, con una frecuencia de 5 guardias al mes». En el segundo y tercer año se mantienen estas condiciones salvo en las rotaciones específicas mencionadas, y en el cuarto año se añaden guardias en Medicina Intensiva según corresponda.
En cuanto a las retribuciones, el documento aclara que «los residentes percibirán sueldo, complemento de grado de formación, complemento de atención continuada (guardias) y plus residencia en casos específicos». El complemento de grado de formación, que comienza a partir del segundo año, aumenta progresivamente del 8% al 38% en el quinto año. El coste total estimado para la formación de un residente durante cuatro años supera los 250.000 euros. Por ejemplo, el primer año implica un salario bruto anual de 33.997,375 euros y costes adicionales por seguridad social y cargas del 38,1%, sumando un total de 46.950,374 euros. En el segundo año el salario bruto asciende a 37.591,025 euros y el coste total con cargas es de 51.913,205 euros. En el tercer año, el salario bruto es de 41.623,300 euros y el coste total alcanza 57.481,777 euros. En el cuarto año, el salario bruto es de 45.668,880 euros y el coste total con cargas es de 63.068,723 euros. Además, el coste de la función tutorial se estima en 33.729,78 euros por residente a lo largo de los cuatro años, similar al coste en otras especialidades.
Atención inmediata
La especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias se define como «la especialidad médica dedicada a la atención inmediata de pacientes de cualquier edad con enfermedad o lesión aguda«. En esta disciplina, «el tiempo es un factor crítico, ya que las primeras actuaciones condicionan de manera decisiva el pronóstico». La formación capacita para «realizar un diagnóstico diferencial rápido, iniciar el tratamiento y estabilizar al paciente antes de su posible derivación a otros especialistas«. Su ámbito es «transversal, integrando conocimientos de múltiples áreas para dar respuesta tanto en el entorno prehospitalario como en el hospitalario».
El ámbito de actuación del especialista se desarrolla en la unidad asistencial: Urgencias y Emergencias de los centros sanitarios, Hospitales generales y, cuando se precise, en la unidad Transporte sanitario (carretera, aéreo, marítimo) de los centros móviles de asistencia sanitaria. La especialidad comprende «la atención y estabilización tiempo-dependiente en los ámbitos prehospitalario y hospitalario«, siendo a menudo «el primer punto de contacto de la persona que requiere atención inmediata». El especialista tiene un papel clave «en la coordinación y la continuidad asistencial del sistema sanitario», así como en la gestión clínica, investigación, docencia, prevención y educación sanitaria.
Entre los instrumentos de evaluación contemplados en el programa destacan «exámenes escritos, entre ellos preguntas de respuesta múltiple preferentemente contextualizadas mediante viñetas clínicas», el uso del Script Concordance Test (SCT) para evaluar el razonamiento clínico, y la observación estructurada con herramientas como Mini-CEX, DOPS y OSATS. También se contempla la evaluación mediante simulación, auditoría de registros clínicos, evaluación 360º con feedback multifuente y la elaboración de un portafolio que recopila evidencias del aprendizaje y reflexiones del residente.
Programa formativo
Desde el inicio del proceso formativo, se establece que «los tutores elaborarán y supervisarán un plan individualizado de formación para cada especialista en formación, alineado con el itinerario formativo aprobado por la Comisión de Docencia«. Este plan no solo marcará las etapas de la formación, sino que también será la herramienta clave para «velar por la consecución de los objetivos docentes y competenciales establecidos en este POE (Programa Oficial de la Especialidad)«.
La estructura de rotaciones está diseñada para que el residente adquiera competencias de forma progresiva y adaptada a los entornos clínicos clave para la especialidad. En el primer año, los residentes pasarán tres meses en Urgencias Generales del Hospital de Referencia Docente, uno en Atención Primaria, cinco meses en servicios clínicos como Medicina Interna, Cardiología, Neumología, Neurología o Digestivo, y un mes en Radiodiagnóstico en Urgencias. Además, se incluirá una rotación en Urgencias de Pediatría y un mes de vacaciones.
Durante el segundo año, se profundizará en especialidades más específicas como Urgencias Obstétrico-Ginecológicas, Nefrología/Urología, Oftalmología, Otorrinolaringología y Salud Mental, además de continuar en Atención Primaria, el SEM (Sistema de Emergencias Médicas), y las Urgencias Generales. También se introduce la rotación en Urgencias Traumatológicas y se reserva un mes de vacaciones.
En el tercer año, las rotaciones incluyen dos meses en Urgencias Generales tanto del Hospital de Referencia Docente como del Hospital Docente, un mes en Medicina Intensiva Pediátrica y de neonatos, uno en Ecografía en Urgencias y otro en Urgencias de Cirugía General. Además, se destinan dos meses al SEM y otro mes a Anestesia y Reanimación. Las vacaciones se mantienen como en años anteriores.
Finalmente, el cuarto año contempla tres meses en Urgencias Generales del Hospital de Referencia Docente, uno en el Hospital Docente, dos meses en Medicina Intensiva y dos en unidades especializadas como UME (Unidad Médica de Emergencias) o CCUE (Centro Coordinador de Urgencias y Emergencias). El programa también ofrece una estancia formativa de libre elección de dos meses, que puede realizarse «en la propia Unidad Docente (en el H.R.D, en el H.D o en el SEM) o como rotación externa en otra UD en España o en el extranjero», siempre que contribuya a «complementar los objetivos competenciales del POE de MUYE». Como en los años anteriores, se reserva un mes para vacaciones.
Investigación
El programa formativo también otorga un peso importante a la actividad investigadora como parte integral del aprendizaje. La Unidad Docente (UD) de MUYE deberá contar con «un plan de actividades de investigación específico, integrado en el plan de investigación del centro», que acredite producción científica continuada. De forma obligatoria, la UD deberá haber participado en al menos un proyecto de investigación con evaluación formal —ya sea financiado por agencias públicas, por comités éticos locales o internacionales— en los últimos diez años.
Además, se exige contar con «al menos un proyecto de investigación propio activo con producción científica durante los últimos cuatro años» y una mínima visibilidad en revistas científicas. En este sentido, se deberán acreditar «dos publicaciones de miembros del dispositivo docente HDR de la UD de MUYE en revistas nacionales o internacionales indexadas, o cuatro en el caso de trabajos multicéntricos», todas ellas vinculadas con la especialidad. Estas publicaciones deberán estar referenciadas electrónicamente y contar con «Factor de Impacto (Journal Citation Reports-Web of Science) o al menos estar indexadas en PubMed«.
Otro de los criterios de calidad que se requerirá a las unidades docentes de MUYE será la presentación de «dos comunicaciones o ponencias anuales de miembros del dispositivo HDR de la UD de MUYE en jornadas o congresos locales, nacionales o internacionales». Una vez acreditada la unidad docente, se garantizará también «la participación de las personas especialistas en formación» en estas actividades científicas. Para ello, las unidades deberán desarrollar protocolos específicos de investigación que aseguren el acceso de los residentes a las tareas de producción científica.
Este diseño formativo, que combina rotaciones asistenciales exigentes con formación práctica y un sólido componente investigador, busca dotar a los futuros especialistas en urgencias de las herramientas necesarias para afrontar «la atención inmediata de pacientes de cualquier edad con enfermedad o lesión aguda«, en escenarios en los que, como recuerda el documento, «el tiempo es un factor crítico».
Soporte de las funciones vitales
El soporte de las funciones vitales tiene competencias específicas como el «manejo integral de la vía aérea«, que incluye que el residente «reconozca situaciones clínicas que requieran aislamiento de la vía aérea», realice al menos «50 intubaciones orotraqueales, 20 usos de dispositivos supraglóticos y al menos una cricotirotomía si se presenta». Además, se realizarán prácticas en simuladores y se documentará en el portafolio el análisis de procedimientos. El soporte vital avanzado requiere que el residente «identifique y actúe ante situaciones de parada cardiorrespiratoria (PCR) y peri-PCR», participando en maniobras y cursos específicos.
El manejo integral del paciente en coma, con shock, el diagnóstico y tratamiento de trastornos ácido-base y electrolíticos, la fluidoterapia y el manejo del paciente con traumatismo grave son otros ámbitos fundamentales de esta formación, que se desarrollará en servicios de urgencias, anestesiología, cuidados intensivos y otras especialidades.
«La aprobación del programa formativo, los criterios de evaluación y los requisitos de acreditación de la especialidad […] tendrá un impacto positivo para la ciudadanía», aseguran en el documento. El Ministerio de Sanidad busca con esta iniciativa «reforzar la calidad y la seguridad en la atención urgente», garantizando que los futuros especialistas tengan una formación rigurosa, multidisciplinar y adaptada a las demandas del sistema sanitario español. Esta especialidad, adelantada en primavera por la ministra de Sanidad, Mónica García, se incorporará en la convocatoria MIR 2026 con una primera promoción que ofertará 82 plazas.