El Consejo de Ministros aprobó la semana pasada la Ley de los Medicamentos y Productos Sanitarios, donde hay una medida que ha causado controversia: «Incluir a la enfermería y fisioterapeutas entre los profesionales con posibilidad de prescribir medicamentos dentro de las competencias que tengan atribuidas». Desde entonces, diferentes organizaciones han alzado la voz para posicionarse a favor o en contra de la prescripción enfermera.
Los primeros en pronunciarse fueron el Consejo General de Enfermería (CGE), que apoya por completo esta medida: «Será beneficiosa para todo el sistema sanitario«. Con el nuevo redactado propuesto por Sanidad, el CGE asegura que las enfermeras «por fin» se encuadran al mismo nivel que médicos, odontólogos y podólogos como «profesionales con facultad para recetar medicamentos sujetos a prescripción médica».
Asimismo, Javier Padilla, secretario de estado de Sanidad, también esta conforme con esta medida y asegura que el ministerio leerá «todo lo que llegue por audiencia pública», se reunirá con quienes se tengamos que reunir, pero «este elemento va a estar presente en el proyecto de ley porque ya está en la vida real».
Sin embargo, los médicos no están conformes con ello. Cada vez hay más organizaciones médicas que anuncian su disconformidad con esta medida. La portavoz de Asociación de Médicos y Titulados Superiores (Amyts), Ana Giménez, ha declarado a este medio que «el personal de enfermería tiene un cuerpo de conocimientos propio y la prescripción de medicamentos no se encuentra dentro de su ámbito ámbito competencial».
«El personal de enfermería tiene un cuerpo de conocimientos propio y la prescripción de medicamentos no se encuentra dentro de su ámbito ámbito competencial»
La portavoz de Amyts ha asegurado que esta medida solo es «para tapar agujeros» para paliar los problemas actuales del Sistema Nacional Sanitario: «El sistema sanitario es incapaz de retener a sus profesionales facultativos y creemos que esta propuesta, además de tener otros intereses, creemos que su objetivo es tapar las carencias de médicos, intentando asignar a otros colectivos profesionales las tareas que son típicamente facultativas».
Asimismo, inciden en que si no hay profesionales, el ministerio de Sanidad debería de «valorar» cuáles son las causas de que no haya profesionales. «El personal de enfermería tiene funciones propias, que distan mucho de ser secundarias. Se trata de tareas complejas orientadas al cuidado del paciente, una esfera que requiere suficiente personal para poder centrarse exclusivamente en ella. No deberían asumir otras responsabilidades, mucho más complejas y que, además, no están adecuadamente representadas en su formación», afirma Giménez.
Sociedades médicas en contra
Al igual que este sindicato médico, la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) ha respaldado estas declaraciones y subraya que “la prescripción de medicamentos es un acto clínico complejo, que implica diagnóstico, indicación, seguimiento y ajuste terapéutico”, lo cual supone una “responsabilidad directa” para el profesional que la lleva a cabo. En este contexto, la organización considera esencial que el artículo final del anteproyecto ratifique y mantenga el liderazgo clínico de los médicos especialistas en el ámbito de la prescripción.
Al igual que semFYC y Amyts, la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) ha emitido un comunicado en el que manifiesta su rechazo a «cualquier medida que otorgue a otros profesionales, como enfermeros o fisioterapeutas, la potestad de prescribir medicamentos». Según advierten, esta posibilidad «podría comprometer la seguridad del paciente y desdibujar el actual modelo asistencial».
SEMERGEN subraya que tanto el diagnóstico clínico como la prescripción farmacológica son actos exclusivos de la profesión médica, compartidos únicamente con podólogos y odontólogos dentro de sus respectivas competencias. En este sentido, insisten en que la prescripción de medicamentos debe estar precedida por una evaluación y diagnóstico clínico adecuados, lo que requiere «una formación médica especializada«.
«Esta medida podría comprometer la seguridad del paciente y desdibujar el actual modelo asistencial»
En la misma línea se ha pronunciado el Foro de la Profesión Médica —integrado por el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM), la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina, el Consejo Nacional de Especialistas en Ciencias de la Salud, la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos, la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (FACME) y el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina—, que alerta del «impacto perjudicial en la seguridad clínica de los pacientes en nuestro país» que supondría la implementación de la prescripción enfermera.
El Foro remarca que la prescripción de medicamentos es una atribución propia del médico, para la que se exige un mínimo de seis años de formación en el Grado de Medicina, además de cuatro o cinco años de especialización, según el área. Asimismo, consideran que «promover una aceleración en la gestión sanitaria mediante la dilución de responsabilidades se aleja de la excelencia asistencial y confronta con las competencias propias de la profesión médica», la cual —subrayan— se fundamenta en la capacitación, la formación continuada y la experiencia acumulada para ejercer el liderazgo clínico dentro de los equipos multidisciplinares.
CGE sale en defensa de la enfermería
El CGE ha calificado de «inaceptable» la postura de SEMERGEN respecto a la prescripción enfermera, lamentando especialmente que la sociedad médica haya manifestado, de forma literal, su rechazo a esta medida. En un comunicado, el organismo condena que SEMERGEN sugiera que la prescripción de medicamentos por parte de las enfermeras «puede comprometer la seguridad del paciente».
«Resulta indecente insinuar que las enfermeras, por desempeñar su labor diaria dentro del marco legal vigente, puedan poner en riesgo la vida o la salud de las personas simplemente por hacer su trabajo», afirman con rotundidad desde el CGE.
Desde el Consejo consideran que se trata de una acusación «injusta, inmoral y contraria al propio juramento hipocrático«, así como a los principios éticos que deben guiar a cualquier profesional sanitario. «Cuestionar de este modo el trabajo de una profesión hermana es, sencillamente, indigno», lamentan.
Desde el Consejo consideran que se trata de una acusación «injusta, inmoral y contraria al propio juramento hipocrático»
En respuesta a estas declaraciones, los servicios jurídicos del CGE, por instrucción de su presidente, Florentino Pérez Raya, están valorando emprender las acciones legales necesarias para «defender el prestigio de la profesión enfermera frente a quienes pretenden desacreditar su labor». En este sentido, advierten: «Defenderemos el honor y la dignidad de nuestra profesión hasta las últimas consecuencias«.
Finalmente, el Consejo subraya que, si bien SEMERGEN —o cualquier otro colectivo médico— tiene pleno derecho a defender su ámbito profesional, «esto no justifica generar un alarmismo infundado que cuestione la profesionalidad y el compromiso de las 345.000 enfermeras que, día a día, se dejan la piel cuidando a sus pacientes».