Solo 2 de cada 10 pacientes consigue cita el mismo día en AP: «Falta capacidad de respuesta del sistema»

Según el Barómetro Sanitario 2025 del Ministerio de Sanidad y el CIS, la media de espera en Atención Primaria se sitúa en casi nueve días

El Barómetro Sanitario 2025, elaborado por el Ministerio de Sanidad en colaboración con el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), refleja que el 80,7% de la población española acudió a un médico de atención primaria de la sanidad pública en el último año. De ellos, el 19,1% fue atendido por vía telefónica en su última consulta. Solo un 5,9% optó por la atención privada, mientras que un 13,3% no consultó al médico de familia durante el último año.

Además, el 82,4% de los usuarios de estos servicios valoró positivamente la atención recibida, destacando especialmente la confianza y seguridad que transmite tanto el personal médico (7,96 sobre 10) como el de enfermería (8,03). Esta valoración, sin embargo, presenta matices importantes, como explica Juan Antonio López Rodríguez, vocal de la Sección de Internacional y Formación de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), a partir de los resultados del barómetro.

“El dato del 80% es positivo, pero hay que interpretarlo con cautela. El barómetro muestra que quienes han acudido recientemente al centro de salud valoran mejor la atención, pero ese porcentaje cae hasta el 60% entre quienes no lo han hecho en el último año. Ahí influye mucho la memoria reciente y, sobre todo, el vínculo personal con el médico habitual”, explica. En este sentido, subraya la importancia de la longitudinalidad —la relación estable y continuada con un mismo profesional— como uno de los pilares de esa percepción positiva. “La gente valora sentirse escuchada, conocida. Esa confianza es clave. Lo que se está puntuando realmente es esa relación, más que el estado estructural del sistema, que continúa muy tensionado”, añade.

A su vez, el presidente de SEMERGEN, José Polo García, destaca a este medio que este porcentaje e insiste en que este dato debe leerse en clave crítica y coincide con López: “La población está contenta con el trato del profesional, pero no con el sistema. El edificio se mantiene en pie con goteras, y es el médico quien lo sostiene a base de sobreesfuerzo”.

Polo también pone de relieve el esfuerzo que realizan los profesionales: “El paciente recibe una atención de calidad porque el médico no traslada su sobrecarga. Pero eso no significa que no exista. La saturación, las guardias, el exceso de consultas… todo eso lo asume el profesional. Y lo asume mal pagado y por vocación”.

A pesar de todo, el presidente de SEMERGEN valora positivamente que la ciudadanía mantenga la confianza en sus médicos: “Es una satisfacción que los pacientes sigan valorando bien la atención. Pero eso no debe servir para esconder los problemas. Hay que abordarlos con decisión, porque la atención primaria es el primer nivel asistencial, y no puede estar soportando esta presión indefinidamente”.

Casi nueve días de espera

En cuanto al acceso a la consulta, los datos oficiales muestran que solo el 21,4% fue atendido el mismo día o al siguiente de pedir cita. Sin embargo, el 68,8% señala haber tenido que esperar más de un día, con una demora media de 8,78 días. Para López, esta cifra también debe analizarse en su contexto: “Las medias se ven afectadas por diferencias territoriales importantes. Hay comunidades con demoras mucho mayores, y eso penaliza el dato global. Lo cierto es que más de la mitad consigue cita en dos o tres días, pero uno de cada cuatro no puede esperar y acaba acudiendo a Urgencias”, detalla.

Eso es un problema importante que no se termina de atajar. Hay que revisar la gestión de la demanda, liberar al médico de tareas burocráticas y, donde sea necesario, aumentar plantillas. No se puede tener una demora de ocho días en patologías que no pueden esperar”, subraya Polo.

En su análisis, Polo señala que este retraso no solo afecta a la calidad asistencial, sino que tiene efectos colaterales en otros niveles del sistema: “Si un paciente no puede acceder a su médico de cabecera, saturará las urgencias del hospital o del centro de salud por la tarde. Hay que atajar el problema desde la raíz”.

De estos casos, según las estimaciones del vocal de semFYC, “uno de cada tres se resuelve por sí solo con el paso del tiempo, y otro porcentaje significativo termina en el hospital”. Para López, esta situación abre el debate sobre el concepto de accesibilidad: “A veces se confunde accesibilidad con inmediatez. No todos los procesos requieren atención urgente. La Atención Primaria sigue siendo accesible para la mayoría de los casos, aunque evidentemente se debe mejorar la capacidad de respuesta del sistema”.

Respecto a si esta buena percepción ciudadana puede mantenerse sin resolver los problemas de acceso, López considera que dependerá de diversos factores. “La edad influye mucho. Los pacientes mayores suelen valorar más la relación personal con su profesional de referencia. Los jóvenes, en cambio, priorizan la rapidez, la tecnología, el acceso a pruebas. Pero no todo diagnóstico requiere una resonancia o un TAC. Muchas veces, lo más eficaz es escuchar, conversar y dedicar tiempo a explorar lo que le ocurre al paciente”, comenta López.

Además, señala un cambio cultural en la relación con el sistema sanitario tras la pandemia: “Antes había una buena cultura del autocuidado. Se entendía que algunos procesos comunes, como resfriados o molestias leves, se podían manejar en casa. Pero durante la pandemia se generalizó la consulta por cualquier síntoma menor, lo que sobrecargó mucho el sistema. Ahora esa tendencia empieza a revertirse. Estamos volviendo a un uso más racional, y eso se refleja también en los datos: ha descendido el porcentaje de personas que acuden cada año al médico de familia. Y eso no tiene por qué ser negativo: indica que el usuario vuelve a asumir parte del cuidado de su salud”, sostiene.

Atención Primaria y Salud Mental

López también destaca un aspecto que considera fundamental y que muchas veces pasa desapercibido: el papel creciente de la Atención Primaria en salud mental. Según el Barómetro, uno de cada cinco ciudadanos ha solicitado ayuda por un problema de salud mental, y en un tercio de esos casos fue atendido directamente por su médica o su enfermera de familia. “Es un dato muy relevante, porque hasta ahora se centraba todo en la psiquiatría o la psicología, cuando hay muchos procesos —tristeza, ansiedad leve, conflictos personales— que se abordan desde la consulta de Atención Primaria. La cercanía y la continuidad son claves también en salud mental, y el barómetro lo reconoce por primera vez de forma clara”, concluye López.

Por su parte, Polo destaca que los médicos de familia están preparados para atender muchas patologías psiquiátricas: “Desde la reforma de la atención primaria, el médico de familia está capacitado y obligado, por protocolo, a iniciar tratamiento en casos de ansiedad o depresión leve”. Sin embargo, matiza que “para atender adecuadamente estos casos se necesita más tiempo, porque no se trata solo de prescribir, sino de escuchar, dialogar e interpretar síntomas que son profundamente subjetivos”.

La primera oleada del Barómetro Sanitario 2025 se realizó en abril y recoge 2.452 entrevistas domiciliarias a personas mayores de 18 años en todas las provincias españolas. Esta encuesta, que se realiza desde 1993, permite obtener una radiografía anual de la percepción ciudadana sobre el sistema sanitario.


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