La falta de pediatras en Atención Primaria continúa agravándose en España. En la actualidad, cerca de un tercio de las plazas de pediatría en centros de salud no están cubiertas por especialistas, una situación que afecta directamente a la atención sanitaria de la población infantil. Según datos presentados en la presentación del 22º Congreso de Actualización de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), esta carencia se explica, en gran parte, por un desequilibrio en la formación de los médicos residentes: solo el 22% de los MIR de Pediatría se está formando para trabajar en Atención Primaria, aunque este ámbito concentra más del 65% de las necesidades asistenciales.
«Los profesionales de Atención Primaria representamos un 65,3% del total de los pediatras, pero hemos constatado que solo el 22% de los residentes de último año se están formando en esta área», explicó el presidente de la AEPap, Pedro Gorrotxategi, durante la presentación del congreso.
Para la asociación, este desajuste evidencia que el sistema formativo no está respondiendo a las necesidades reales de la población. «Estamos formando a los residentes en una comparación escandalosa respecto a las necesidades reales de la asistencia y de los niños», afirmó Gorrotxategi. El especialista subrayó que subespecialidades hospitalarias como Neonatología o Cuidados Intensivos concentran un número elevado de residentes pese a que requieren solo entre el 3% y el 4% de los pediatras.
Más de 1,9 millones de menores sin pediatra de referencia
La consecuencia directa de esta situación es el creciente déficit de pediatras en los centros de salud. Según los análisis realizados por la AEPap desde 2018, el porcentaje de plazas sin cubrir ha pasado del 26% al casi 30% en 2024.
Esto se traduce en que más de 1,9 millones de niños, niñas y adolescentes en España no tienen garantizada la atención por un pediatra de Atención Primaria. En algunos casos no disponen de especialista asignado y, en otros, la plaza solo está cubierta parcialmente.
“Hay niños que directamente no tienen ningún pediatra asignado o lo tienen solo media jornada”, explicó Gorrotxategi. Además, recordó que muchos profesionales atienden cupos superiores a lo recomendable. “No debería haber pediatras con más de mil niños asignados, pero hay muchos que superan esa cifra”, señaló.
Esta falta de especialistas, advierten los pediatras, repercute directamente en la calidad asistencial. Cuando no existe un profesional de referencia en el centro de salud, aumentan las derivaciones al hospital, las visitas a urgencias y la fragmentación de la atención.
“La gente que tiene la mala suerte de que su plaza de pediatría se queda descubierta tiene serios problemas para tener una atención de calidad de su hijo, porque le falta la persona de referencia”, explicaron desde la organización del congreso.
Desigualdades territoriales
El déficit no afecta por igual a todas las comunidades autónomas. Según los datos recopilados por la asociación, algunas regiones del norte presentan una menor carencia de especialistas, mientras que en otras el problema es más acusado.
“En general, regiones como Galicia, Asturias, País Vasco o Navarra tienen menos déficit de pediatras que las del sur”, señaló Gorrotxategi. En cambio, comunidades como Murcia, Andalucía o Castilla-La Mancha presentan mayores dificultades para cubrir las plazas.
Además, existen grandes diferencias en la formación de residentes en Atención Primaria entre territorios. En algunas autonomías menos del 5% de los residentes se forman en este ámbito, mientras que en otras el porcentaje alcanza el 30% o el 35%, aunque sin superar esa cifra.
Para el presidente de la AEPap, esta situación se ve agravada porque los hospitales concentran el control de la formación MIR. “Los hospitales tienen ahora el poder y la formación de los residentes muy centrada en el ámbito hospitalario”, señaló.
En su opinión, sería necesario reequilibrar el sistema formativo. “Si hace falta que un 60% de los residentes vayan a Atención Primaria, también debería haber una proporción similar de tutores de este ámbito participando en su formación”, defendió.
Inequidades en la atención infantil
La falta de pediatras en el primer nivel asistencial también genera desigualdades entre familias. Cuando la atención pública no está disponible, quienes tienen recursos pueden recurrir a consultas privadas, mientras que otros no disponen de esa alternativa.
“El hecho de no garantizar el acceso a la pediatría de Atención Primaria supone un recorte de derechos y genera inequidad”, afirmó Gorrotxategi. “Si desaparece la pediatría de Atención Primaria, desaparecerá sobre todo para quienes tienen menos recursos”.
Además, la ausencia de un pediatra de referencia favorece un uso menos eficiente del sistema sanitario. Según explicaron los especialistas, la falta de continuidad asistencial provoca más derivaciones innecesarias, mayor uso de urgencias y una atención fragmentada.
Un congreso para actualizar conocimientos
El debate sobre la situación de la pediatría en Atención Primaria se enmarca en el 22º Congreso de Actualización de la AEPap, que reúne en Madrid a más de 700 profesionales hasta el próximo 7 de marzo.
Según explicó la presidenta del comité organizador, Victoria Martínez, el encuentro incluye medio centenar de talleres, seminarios y mesas redondas dedicadas a los principales retos de la salud infantil.
“Repasaremos aspectos legales que afectan a la consulta de pediatría, como el consentimiento informado o los conflictos familiares, y también temas emergentes como la inteligencia artificial en la práctica clínica”, explicó.
Entre los contenidos del programa figura también el análisis de los riesgos y oportunidades de las nuevas tecnologías. Los especialistas abordarán el uso de modelos de lenguaje e inteligencia artificial en tareas clínicas como la interpretación de imágenes médicas o la automatización de procesos administrativos.
Las modas alimentarias, un reto creciente
Otro de los temas destacados del congreso será la nutrición infantil, en un contexto en el que la obesidad afecta al 36,1% de los menores en España. La coordinadora del grupo de Gastroenterología, Nutrición y Endocrinología Pediátrica de la AEPap, Marta Castell, alertó del impacto que están teniendo las redes sociales en los hábitos alimentarios de los menores: «Cada vez más familias llegan a consulta con la intención de mejorar la alimentación de sus hijos, pero también con mucha confusión por las modas nutricionales que circulan en internet».
Entre los ejemplos más preocupantes, los pediatras citan la sustitución de la leche materna o de fórmula por bebidas vegetales en menores de dos años. “Son bebidas con menos calorías y proteínas y sin hierro ni otros minerales esenciales, por lo que son nutricionalmente inadecuadas para los niños pequeños”, explicó.
También preocupa el consumo de productos ultraprocesados de origen vegetal que se perciben erróneamente como saludables. “Las hamburguesas o barritas plant-based siguen siendo ultraprocesados, muchas veces ricos en azúcares y grasas saturadas”, indicó.
En el caso de los adolescentes, las redes sociales están popularizando dietas restrictivas como el ayuno intermitente o la dieta cetogénica sin supervisión médica. “Aplicadas sin control profesional pueden provocar deficiencias nutricionales y aumentar el riesgo de trastornos de la conducta alimentaria”, advirtió Castell.
Redes sociales, sueño y desarrollo infantil
Durante la rueda de prensa, los pediatras también alertaron del impacto del uso excesivo de dispositivos digitales en la salud infantil. “Todos los días vemos niños que llegan cansados porque se acuestan a las tres de la mañana chateando con el móvil”, señaló Castell. Además, el uso precoz de pantallas puede provocar retrasos en el lenguaje, dificultades de comunicación y problemas visuales como el aumento de la miopía.
Los especialistas también relacionan el uso intensivo de redes sociales con el incremento de problemas emocionales entre adolescentes, incluidos episodios de acoso y ciberacoso. Ante este escenario, los pediatras valoran positivamente iniciativas para limitar el acceso a redes sociales en menores. “Los niños menores de 16 años no deberían tener redes sociales”, afirmó Gorrotxategi, aunque subrayó que la regulación debe ir acompañada de educación digital.
“Los niños aprenden también de lo que ven en casa. Antes de prohibir, los adultos tenemos que mirar cuánto tiempo pasamos nosotros mismos frente al móvil”, añadió Martínez.
Vigilancia ante el sarampión
Por último, los pediatras recordaron la importancia de mantener altas coberturas vacunales ante la aparición de algunos casos de sarampión en Europa.
Aunque España mantiene una situación epidemiológica favorable, según los pediatras, también insisten en la necesidad de mantener la vigilancia. “Ante cualquier sospecha de un caso compatible con sarampión hay que hacer una declaración urgente a salud pública para detectar y cortar posibles cadenas de contagio”, explicó Martínez.
Con este congreso, la AEPap busca no solo actualizar conocimientos clínicos, sino también visibilizar el papel central de la pediatría en Atención Primaria para la salud infantil. “El pediatra de Atención Primaria conoce a las familias y acompaña a los niños durante todo su desarrollo”, concluyó Castell. “Por eso es fundamental reforzar este nivel asistencial”.