Hace seis meses que empezaron las discrepancias entre los sindicatos médicos y el Ministerio de Sanidad por el borrador del Estatuto Marco que se filtró en enero de este año. Este documento rige las condiciones laborales de los médicos y la ministra de Sanidad, Mónica García, los esta rehaciendo de arriba abajo con la intención de actualizar y mejorar el Estatuto Marco de 2003. Sin embargo, los médicos y facultativos opinan que este borrador no solo no mejora las condiciones laborales sino que las empeora.
El borrador estaba adscrito a cambios y después de decenas de reuniones entre el Ministerio y las organizaciones sindicales, hace un par de semanas les han presentado un nuevo borrador. Pero la opinión continua siendo la misma. Por ello, la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) y el Sindicato Medico Andaluz (SMA) han convocado una huelga nacional para el próximo 13 de junio.
Víctor Pedrera, secretario general de CESM), explica a Gaceta Médica los motivos concretos que han llevado a una huelga médica: «Todo comienza con la publicación del primer borrador de Sanidad. Desde entonces, hemos detectado que lejos de proponer una mejora real, este documento no aborda los problemas estructurales que arrastra la sanidad pública española, especialmente en lo que se refiere a las condiciones laborales del colectivo médico. La propuesta actual no solo no responde a nuestras exigencias, sino que consideramos que es deficiente, insulsa y completamente insuficiente».
«Pedimos una norma regulatoria específica para el colectivo médico. No porque queramos un trato de favor, sino porque estamos siendo tratados de forma especial, pero en sentido negativo»
Pedrera señala cuales son sus prioridades con respecto a este nuevo Estatuto Marco: «Pedimos una norma regulatoria específica para el colectivo médico. No porque queramos un trato de favor, sino precisamente porque ya estamos siendo tratados de forma especial, pero en sentido negativo». Asegura que el resto de los funcionarios del Sistema Nacional de Salud (SNS) tiene una jornada laboral fijada —habitualmente de 37,5 horas, y en muchos casos ya reducida a 35 horas—, mientras que a los médicos tienen un sistema de atención continuada. Es decir, jornadas que «muchas veces superan con creces ese límite«, especialmente en zonas de difícil cobertura o periferias, como Ceuta y Melilla, donde esta situación se agrava.
Esta falta de regulación de la jornada y de las condiciones laborales es uno de los principales factores que empuja a muchos médicos y facultativos fuera del sistema público, asegura el secretario general. Asimismo, Pedrera señala que no es solo hacia la medicina privada, sino también al extranjero: «El sistema se sostiene sobre un modelo que no protege a los médicos, que no les garantiza una jornada digna ni condiciones estables».
Ámbito de negociación propio
Una de sus exigencias un ámbito de negociación propio para los médicos: «No puede ser que nuestras condiciones se negocien en el marco de mesas sindicales generales donde los médicos apenas tienen representación». Actualmente, Pedrera asegura que el colectivo médico apenas alcanza el 14 % de representatividad en la negociación, y sus demandas quedan «completamente diluidas» entre las del resto de profesionales. «Necesitamos un espacio en el que podamos discutir directamente con la administración nuestras particularidades laborales», señala.
Otro tema clave es la reclasificación profesional. Desde el inicio del conflicto, esta ha sido una cuestión reitera por los sindicatos médicos. «El borrador propone equiparar a los médicos con otras profesiones sanitarias que, aunque universitarias, tienen formaciones de cuatro o cinco años, frente a los 10 u 11 años que necesita un médico para poder ejercer», afirma Pedrera.
«No puede ser que nuestras condiciones se negocien en el marco de mesas sindicales generales donde los médicos apenas tienen representación»
Señal que esta clasificación «no solo ignora la carga formativa«, sino también la «enorme responsabilidad clínica» que asumen. Por tanto, el secretario general de CESM no comprende cómo se puede pretender igualar a todos sin tener en cuenta ni la formación ni el nivel de responsabilidad.
En el nuevo borrador, Sanidad propone una nueva clasificación basada en el modelo MECES a través del Marco Español de Cualificaciones para el aprendizaje permanente. De esta forma, la clasificación se basa en los créditos del título exigido para el ingreso. Por lo tanto, los médicos y facultativos estarán en el nivel 8, el más alto de la cadena, seguido de las enfermeras especialistas nivel 7, etc.
Regulación de las guardias
Otro elemento fundamental para Pedrera es la regulación de las guardias. En la práctica, considera que se siguen sin reconocer como jornada extraordinaria, lo que implica que «ni son voluntarias ni se retribuyen adecuadamente«. El secretario general explica que en la actual normativa permite que, a mayor número de guardias realizadas, más guardias se puedan imponer. Esto genera situaciones «abusivas», con médicos haciendo más de 90 horas de guardia al mes: «No hay garantías de descanso suficientes, ni de compensación real por ese exceso de jornada».
Asimismo, las guardias localizadas, señala que deberían usarse «solo en casos de baja demanda» y, en cambio, se están imponiendo incluso en servicios con una alta carga asistencial, lo que supone una «forma encubierta de sobreexplotación». Por otro lado, Pedrera explica que en este nuevo borrador del Estatuto Marco se ha introducido una novedad con respecto al descanso postguardia entre semana, que ahora se reconoce como obligatorio.
Pero asegura que incluso eso se puede usar de forma negativa: «Al contabilizarse como tiempo trabajado, puede acabar sirviendo como excusa para imponer más guardias». Además, afirma que solo se les ofrece la opción de dejar de hacer guardias a partir de los 55 años, pero esa medida no se está cumpliendo. Pedrera explica que los servicios de salud lo evitan acogiéndose a la «necesidad asistencial«, lo que significa que, aunque un médico cumpla la edad establecida, puede verse obligado a seguir haciendo guardias porque no hay suficiente plantilla.
Exclusividad en los jefes de servicio
Otra cuestión conflictiva ha sido la medida del Ministerio es la exclusividad de los jefes de servicio y los cargos intermedios en la sanidad pública: «No entendemos por qué desde el Ministerio —y en declaraciones recientes de la propia ministra— se da a entender que los médicos, especialmente los jefes de servicio, utilizan su ejercicio privado de forma poco ética o contraria a los principios deontológicos. Esa sospecha generalizada no solo es injusta, sino profundamente ofensiva».
Pedrera afirma que a mayoría de los médicos actúa con total corrección, tanto en la sanidad pública como en la privada. «Yo nunca he ejercido en la medicina privada, pero defiendo el derecho de cualquier compañero a hacerlo, siempre que su actividad pública se desempeñe con rigor y responsabilidad. Nadie debería tener que justificar una dedicación privada mientras cumpla con su trabajo público de forma ejemplar», señala el secretario general del sindicato médico.
Además, incide en que no se puede «presumir» que por el hecho de ejercer en ambos ámbitos un médico vaya a «rendir menos en la sanidad pública». Y mucho menos, asegura Pedrera, establecer un régimen ICOES (Incompatibilidades del Colectivo de Especial Singularidad) específico para los médicos, cuando esa regulación ya existe para todos los empleados públicos. «Si alguien incumple esa normativa, debe ser sancionado como cualquier otro trabajador, pero eso no justifica un régimen aparte ni más restrictivo».
«En lugar de limitar libertades, hay que dignificar la profesión«
Pedrera también señala que hay límites claros: no se puede trabajar más de 10 horas fuera de la jornada ordinaria. «Si hay profesionales que han hecho un uso indebido del ejercicio privado, existen mecanismos legales para actuar. Lo que no se puede hacer es criminalizar al conjunto de la profesión por casos aislados».
Por otro lado, una medida que aparentemente se ha eliminado del borrador y que suscito muchas criticas al principio del conflicto fue limitar el ejercicio privado durante cinco años a quienes finalicen la formación MIR: «Lo consideramos un error grave». Pedrera explica que imponer esta limitación solo servirá para que más médicos recién formados se marchen al extranjero o al sector privado, lo que es justo lo contrario de lo que se pretende: «fidelizar profesionales».
El secretario general asegura que la solución no pasa por imponer restricciones, sino por «mejorar las condiciones en la sanidad pública«: «En lugar de limitar libertades, hay que dignificar la profesión«. Asimismo, señala que la reforma del Estatuto Marco es una «herramienta muy poderosa» si el Ministerio se decide a usarla, adecuándola a la realidad profesional de los médicos y a los estándares de la Unión Europea.
«Lo que se nos ha ofrecido hasta ahora no es más que una suma de parches y maquillaje», denuncia Pedrera. Afirma que el colectivo médico necesita reformas estructurales, no medidas superficiales. «Solo así se podrá garantizar un futuro digno para la sanidad pública y para quienes trabajamos en ella», concluye.
Huelga de los sindicatos médicos
Este jueves, CESM y SMA lanzaron un comunicado instando a los sindicatos médicos que se sumen a la huelga nacional del 13 de junio y señalan que el colectivo de facultativos se encuentra en «una gran encrucijada de trascendencia para el futuro de la profesión«, por lo que han asegurado que ahora es el momento de que «la unión en defensa del colectivo prevalezca sobre las diferentes formas, todas ellas legítimas, de enfocar la defensa de los derechos de los profesionales ante la Administración».
En respuesta a este comunicado, la Agrupación por un Estatuto Médico y Facultativo (APEMYF) asegura que su intención de colaborar conjuntamente va mucho más allá del día 13 de junio y proponen una reunión entre ambas organizaciones sindicalistas para escuchar los planteamientos de CESM y al SMA, para conocer los detalles de la convocatoria y de la negociación con el Ministerio de Sanidad, y así participar de todo el proceso en un plano de igualdad. «Hay mucho en juego«, inciden desde la agrupación.
Desde la agrupación recalcan la necesidad de mirar más allá de un acto concreto: «Poner en común los diferentes enfoques y opciones de cara a valorar una hoja de ruta consensuada para conseguir el objetivo compartido lo antes posible».