Saber «qué no hacer» en cáncer de mama metastásico también es un ejemplo de calidad asistencial. Alrededor de esta idea ha girado una de las mesas técnicas del XL Congreso de la Sociedad Española de Calidad Asistencial (SECA) que se celebra del 16 al 18 de octubre en Las Palmas de Gran Canaria.
En este sentido, Emilio Ignacio García, del área de Gestión de Proyectos de SECA, ha señalado que los «no hacer» son prácticas cuya adecuación no están demostradas desde el punto de vista de la evidencia científica, no son costo-efectivas y tan solo ponen en riesgo a los pacientes. «Muchas veces, hacer menos es más«, ha asegurado.
En la misma línea, María Ángeles García Rescalvo, directora gerente del Hospital Virgen de las Nieves, ha instado a «eliminar las prácticas de bajo valor y alto coste». Y es que, según Fernando Moreno Oncón, oncólogo del Hospital Clínico San Carlos, «identificar prácticas de bajo valor puede mejorar la calidad asistencial y reducir el uso de recursos». Sin embargo, ha lamentado el elevado porcentaje de no adherencia a las recomendaciones de «no hacer».
Dos proyectos
En este contexto, se han presentado dos proyectos en el Congreso SECA. Uno de ellos identifica esos «no hacer» y define recomendaciones, mientras que el segundo proyecto pone en marcha planes de mejora de cada uno de ellos. «Con ellos, vamos a reducir el daño a los pacientes, a concienciar a los profesionales con la calidad asistencial, a reducir costes innecesarios, aumentar la seguridad del paciente y a disminuir la variabilidad práctica clínica», ha explicado García Rescalvo.
En concreto, se diagnostican al año más de 34.000 casos de cáncer de mama en España. Y, en el momento del diagnóstico inicial, alrededor del 5-6 por ciento de las pacientes presentan metástasis. Además, aproximadamente, el 30 por ciento de las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama en etapa temprana desarrollará una recaída metastásica.
Ante estas preocupantes cifras, la Asociación de Pacientes de Cáncer de Mama Metastásico ha reclamado en el Congreso SECA un «diagnóstico completo y a tiempo, ahorrar tratamientos que no sirven para nada y deterioran otros órganos y centrarnos en los que sí van a servir». «Necesitamos también un tratamiento integral y multidisciplinar, necesitamos humanización y tiempo de atención, más rapidez en la incorporación de tratamientos que son aprobados e investigación, pero no solo para encontrar nuevos tratamientos, también para minimizar los efectos secundarios de los tratamientos que ya existen», ha demandado.
Recomendaciones
En total, se han presentado 14 recomendaciones para «no hacer» en cáncer de mama metastásico:
- No iniciar tratamiento en pacientes con cáncer metastásico sin un diagnóstico histopatológico completo y aquellos biomarcadores necesarios para guiar una decisión terapéutica correcta.
- No confiar exclusivamente en el valor de los marcadores tumorales en sangre para dictar cambios terapéuticos, sin evidencia de progresión clínica y radiológica.
- En pacientes con cáncer de mama metastásico, se recomienda no administrar tratamiento quimioterápico a dosis altas o densas, ya que no se ha observado mejoría en la supervivencia de los pacientes y produce un aumento considerable de la toxicidad.
- No utilizar quimioterapia citotóxica combinada (múltiples fármacos) en pacientes con cáncer metastásico a menos que la paciente necesite una respuesta rápida para aliviar los síntomas relacionados con el tumor o prevenir un fallo.
- No utilizar vías periféricas cuando la paciente con cáncer metastásico es portadora de vía central.
- No realizar sistemáticamente mastectomía en pacientes metastásicas, sino adaptar la cirugía a su estadio loco-regional, optando por cirugía conservadora si es factible.
- No comenzar tratamiento antiresortivo en pacientes con cáncer de mama metastástico como estrategia de prevención en ausencia de metástasis óseas.
- No realizar tratamiento metastásico loco-regional del tumor primario en pacientes con cáncer metastásico, excepto en aquellas con enfermedad sistémica estable que requieran control local de la progresión y en aquellas pacientes con enfermedad estable y características de largas supervivientes.
- No considerar rutinariamente esquemas de fraccionamiento largos para el tratamiento paliativo de metástasis óseas en pacientes con cáncer metastásico optando por esquemas de menos o igual a 5 sesiones.
- No realizar radioterapia holocraneal de forma rutinaria en presencia de metástasis cerebrales en pacientes con cáncer metastásico.
- No prolongar el esfuerzo terapéutico en pacientes con cáncer de mama metastásico en aquellas pacientes en las que no se observe o sea previsible un beneficio clínico, previo consenso con la paciente
- No iniciar tratamiento oncológico en pacientes con cáncer metastásico de novo u oligometastásico en estadio IV sin pasar por el comité de tumores.
- No utilizar anticuerpos ni plataformas moleculares sin validación clínica para el correcto diagnóstico patológico del cáncer de mama metastásico.
- No tratar a pacientes con cáncer de mama metastásico en base al diagnóstico del tumor primario en aquellos casos en que se cuente con confirmación histológica de la enfermedad metastásica.
