José Luis Cobos: «Queremos empoderar a la Enfermería ante cualquier organismo que tome decisiones»

Gaceta Médica entrevista al nuevo presidente del CIE, que avanza sus proyectos y también aborda temas clave como las negociaciones abiertas por el Estatuto Marco o la prescripción enfermera

José Luis Cobos es el nuevo presidente del Consejo Internacional de Enfermería (CIE). Nunca antes un español había ostentado este cargo, clave a nivel mundial. Desde la perspectiva que le aporta ser también vicepresidente tercero del Consejo General de Enfermería de España, Cobos recibe a Gaceta Médica para avanzar las líneas maestras en las que quiere trabajar en sus nuevas responsabilidades. Tampoco rehúye las preguntas sobre los asuntos candentes en clave nacional, como pueden ser la prescripción o las categorías del Estatuto Marco.

Pregunta. Acaba de llegar a la presidencia del CIE ¿Cuáles son las bases de su proyecto?

Respuesta. He tenido la oportunidad de visitar más de 50 países y tengo una visión de lo que es la enfermería a nivel mundial. Además, esto llega en un buen momento, ya que la enfermería española goza de una buena visibilidad y prestigio, tanto por la formación universitaria como por la práctica profesional, a nivel internacional. Eso, como es obvio, facilita las cosas.

Hay varios aspectos en los cuales vamos a trabajar. Primero, internamente. Puede parecer una curiosidad, pero cada presidente elige una palabra para su mandato y yo he elegido la palabra empoderamiento. No es una palabra muy española ni latina, viene del inglés, de ‘empowerment’, y lo que pretendemos es empoderar nuestra institución, el Consejo Internacional, ante las instituciones internacionales, como pueden ser la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la ONU… Cualquier organismo donde se toman decisiones que afectan tanto a la salud de las personas como a nuestra profesión.

También queremos fortalecer las instituciones que pertenecen a la organización, es decir, los Consejos de los 140 países que conformamos ahora mismo el CIE, ya que algunos tienen una mayor representatividad, más voz, pero a otros no se les escucha tanto. Nosotros tenemos la gran suerte de que en España hemos tenido experiencia como interlocutores ante las autoridades sanitarias, como el Ministerio de Sanidad y eso nos ayuda a abordar este momento.

Igualmente, buscamos empoderar a nuestras propias enfermeras, con formación continuada, con estándares de práctica profesional y con todo aquello que haga crecer a nuestra profesión. Estamos trabajando mucho en programas de liderazgo, tenemos programas en África, en Asia y ahora en este mandato queremos extenderlos a Latinoamérica. Al final se trata de eso, de empoderar tanto las instituciones como a las personas.

Y, por último, también tenemos algunas zonas de conflicto que nos preocupan. No podemos permitir que los profesionales sanitarios, y especialmente las enfermeras, sufran ataques.

P. ¿Qué puede aportar la enfermería española a la enfermería mundial? ¿Y qué buenas prácticas podemos adoptar de otros países?

R. A la hora de aportar, en España tenemos un gran problema de obesidad infantil ahora mismo y por lo tanto, estas experiencias al abordar el problema que tenemos creo que las podríamos exportar.

Quizás fuera también nos están dando claves de cómo abordar la práctica avanzada de la enfermería o en nuevas competencias. Aprendemos de otros países en temas sobre cómo han incorporado la prescripción enfermera, un reto que yo creo que se ha asumido bien, tanto por la población, como por el sistema sanitario. Hay ciertos roces, tengo que admitirlo, pero yo creo que en general se está viendo que una enfermera hoy está muy preparada para abordar las necesidades de futuro de la población.

P. Precisamente aquí, y al hilo del anteproyecto de la nueva Ley de los Medicamentos, tenemos la polémica abierta a costa de la prescripción.

R. Empezamos a detectar qué áreas eran susceptibles de que la enfermera pudiera tomar decisiones y nos dimos cuenta de que había muchas de ellas, por ejemplo, cuando curamos una herida, en las que ya estábamos tomando decisiones. Por lo tanto, lo lógico es que si yo inicio la atención en un proceso, finalice con la última fase de prescripción o incluso de emisión de una receta. Lo que no tiene sentido es que si yo estoy viendo en mi consulta a ese paciente, lo envíe a otra consulta para que un médico le haga solamente una receta. Eso lo pusimos encima de la mesa.

También vimos que había otras áreas donde la enfermera podría estar colaborando para que, una vez que está diagnosticado el paciente con una patología crónica, ella pudiera hacer pequeños ajustes. Evidentemente es el médico el que va a diagnosticar si tiene una diabetes, incluso si inicialmente necesita una insulina o un tipo de antidiabético u otro, pero la enfermera es capaz de hacer el seguimiento. De hecho, tenemos ya enfermeras expertas que tienen esa capacidad para ajustar dosis. No tenemos que hacer un diagnóstico inicial, una pauta inicial, pero sí podemos hacer un seguimiento.

Eso es lo que ahora mismo está encima de la mesa con la nueva propuesta de modificación de la Ley de los Medicamentos. La propuesta que hay es que se modifique el texto para que igual que hacen otros profesionales, podamos prescribir. Recordemos que la prescripción de medicamentos no es solo de los médicos, también están los odontólogos o los podólogos y se ha asumido que cada uno en su área de competencia puede hacerlo.

P. También hay polémica con las categorías del nuevo Estatuto Marco.

R. Tener una formación universitaria nos otorga autonomía profesional para poder ocupar puestos de liderazgo al igual que el resto. Reconocemos que hay ciertos estudios, como pueden ser los de medicina o farmacia, que tienen más carga lectiva y deben tener su reconocimiento. Nunca hemos dicho que no, no queremos ser exactamente iguales, pero lo que sí queremos es la enfermería esté donde le corresponde.

Por eso, la propuesta que hay ahora mismo encima de la mesa de catalogarla en función de la carga lectiva que se tiene para los estudios, nos ha parecido adecuada. Es decir, nivel 6, 7, 8 en función de si se es grado, máster o doctorado. Una enfermera especialista, como he dicho antes, si tiene ya 6 años de formación, debería estar al mismo nivel que un médico que tiene solamente la formación básica.

P. ¿Qué papel ha de jugar la investigación en ese empoderamiento de la Enfermería?

R. De las experiencias de otros países tengo que decir, por ejemplo, Estados Unidos o algunos países nórdicos han podido avanzar mucho en los últimos tiempos en este sentido. De hecho, he tenido la oportunidad de visitar institutos de investigación en EEUU y muchos de ellos están liderados por enfermeras.

Se está haciendo una gran apuesta desde el Consejo General de Enfermería, porque es cierto que la investigación es cara, no hay mucho dinero para para esta materia y estamos invirtiendo aproximadamente 2,5 millones al año para promocionar los estudios de investigación y premiar los trabajos ya realizados. Pero además, creo que el resto de compañeros de los equipos multidisciplinares en los que participamos lo están viendo. Están viendo que una enfermera puede liderar investigaciones, sobre todo en investigación traslacional. Somos una profesión eminentemente práctica, es decir, que estamos en el día a día con el paciente, a su lado.


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