Al igual que otras organizaciones sanitarias, SATSE ha presentado sus alegaciones al anteproyecto de la Ley de Medicamentos y Productos Sanitarios del Ministerio de Sanidad. En ellas, reclama que se mantenga vigente «a todos los efectos» el Real Decreto de prescripción enfermera hasta que la norma se actualice conforme a la nueva ley
Asimismo, el sindicato de enfermería ha pedido a Sanidad que mantenga en vigor las guías para la indicación, uso y autorización de dispensación de medicamentos sujetos a prescripción médica por parte de las enfermeras, tanto las ya publicadas como las que se publiquen próximamente.
La futura ley, aún pendiente de tramitación parlamentaria, establece que el Real Decreto de prescripción enfermera deberá actualizarse en el plazo de un año tras su entrada en vigor. Además, se desarrollará la normativa que regulará este mismo procedimiento para los fisioterapeutas
El sindicato advierte del riesgo de que se derogue el actual Real Decreto sin que se haya aprobado aún el nuevo, lo que podría generar un vacío legal y un «parón» en el ejercicio de la prescripción enfermera. Aunque valora como un avance que el anteproyecto reconozca esta competencia para enfermeras y fisioterapeutas, considera que «la norma necesita mejoras en varios puntos».
Alegaciones centradas en la «terminología»
Como ya se ha podido escuchar de otras organizaciones sanitarias, las alegaciones de SATSE se centran en cuestiones de redacción que aseguran que deben ser «modificadas para introducir una «terminología más correcta e inclusiva«. En concreto, el sindicato señala que en distintos artículos aparecen términos que se refieren a un solo colectivo profesional cuando se debería aludir al «prescriptor sanitario autorizado«.
También defiende la utilización de términos, como «uso clínico» o «uso terapéutico» en lugar de «uso médico», para evitar cualquier interpretación de exclusividad relacionada con los medicamentos. SATSE destaca que continúa trabajando con el Ministerio de Sanidad en la elaboración de nuevas guías que permitan a las enfermeras indicar, usar y dispensar determinados medicamentos conforme a protocolos previamente establecidos y acordados.
No obstante, el sindicato lamenta el considerable retraso en la aplicación de las diez guías ya publicadas, cuya implantación sigue pendiente en muchas comunidades autónomas. «Son la principal garantía de la indicación de medicamentos por parte de las enfermeras y las consejerías de Sanidad no están siendo lo suficientemente ágiles y eficaces en su implementación», resalta.
SATSE reitera que la prescripción enfermera «favorece la accesibilidad a los medicamentos y productos sanitarios por parte de la ciudadanía, evitando desplazamientos y molestias para conseguirlos; disminuye la automedicación; propicia la continuidad asistencial, la adhesión terapéutica y la seguridad en la utilización de los fármacos, y aumenta el nivel de confianza y satisfacción en los profesionales».
Los médicos ponen la diana en la prescripción enfermera
Por el contrario, diversas organizaciones médicas han presentado sus alegaciones centrándose exclusivamente en la prescripción enfermera. El Consejo General de Médicos (CGCOM) asegura que este anteproyecto debería centrarse en los medicamentos y productos sanitarios, y no en la regulación de la prescripción médica. En este sentido, el CGCOM advierte que el anteproyecto introduce modificaciones «cruciales» en las competencias de las distintas profesiones sanitarias, alejándose de los objetivos inicialmente planteados. «Estas modificaciones —que, insistimos, son de carácter crucial— no solo no contribuirían a mejorar el bienestar de los pacientes, sino que podrían poner en riesgo su seguridad clínica», incide la organización.
Desde la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Amyts) solicitan al ministerio la eliminación de esta opción y subrayan que la prescripción médica no puede entenderse como un acto aislado, sino como la consecuencia de una evaluación clínica integral del paciente, que requiere una formación específica y profunda. Además, advierten de que prescribir medicamentos implica un conocimiento sólido en áreas como farmacología, fisiología, diagnóstico, pronóstico y manejo de efectos adversos e interacciones. «Permitir la prescripción a profesionales sin la formación adecuada puede comprometer seriamente la seguridad y salud de los pacientes, incrementando el riesgo de errores terapéuticos, duplicidades o interacciones no previstas», señalan.
Por su parte, Sindicato de Médicos y Facultativos de Madrid (SIME) coincide con el sindicato madrileño y considera que es clave «preservar la prescripción médica como una competencia específica y exclusiva del personal médico». Asimismo, el sindicato plantea que cualquier futura habilitación para la prescripción no médica debe estar sujeta a un desarrollo normativo «específico» que defina claramente los requisitos formativos, los protocolos de actuación y los límites competenciales, a fin de evitar ambigüedades e inseguridad jurídica.