«Sería injustificable no reformar la vigilancia en Salud Pública; para tomar buenas decisiones hay que tener buenos datos»

Durante el Congreso de la SEMPSPGS, los expertos apuntan a la necesidad de contar con un sistema de alerta en todas las comunidades.

XXII Congreso Nacional y XI Congreso Internacional de la SEMPSPGS

La vigilancia epidemiológica ha sido uno de los temas ‘estrella’ del XXII Congreso Nacional y XI Congreso Internacional de la Sociedad de Medicina Preventiva, Salud Pública y Gestión Sanitaria (SEMPSPGS). Y es que contar con una buena estructura de vigilancia es fundamental para afrontar los retos que están por venir.

Para poner en contexto el ámbito de la vigilancia en Salud Pública, María José Sierra, jefa de Área del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), ha expuesto el escenario en el que se mueve España actualmente durante la mesa ‘Qué esperamos de la Vigilancia Epidemiológica en España’, moderada por Rafael Ortí, presidente de la SEMPSPGS.

De dónde venimos

«En 1995 se aprobó el Real Decreto por el que se creó la Red nacional de vigilancia epidemiológica. Fue un gran paso en el ámbito de las enfermedades transmisibles, pero hace ya casi 30 años y creo que hace falta renovarlo», ha apuntado Sierra. Más adelante, en 2009 llegó la pandemia de gripe. «Aprendimos lecciones, vimos que los sistemas de información que teníamos no eran suficientes, pero hubo muchas reflexiones y lecciones y quizás sirvió para empujar lo que ya se venía pidiendo, una Ley General de Salud Pública, que llegó en 2011 y sigue en su mayoría sin desarrollar, después de 12 años», ha explicado.

En este sentido, Óscar Zurriaga, presidente de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), ha señalado que aún «queda mucho por hacer para decir que estamos haciendo vigilancia en Salud Pública tal y como define la Ley». «Tenemos vigilancia de enfermedades transmisibles, redes centinelas y registros de enfermedades y eventos anteriores a la pandemia; los sistemas de información asistencial apenas se han integrado; no está la prescripción y dispensación farmacéutica; y la mortalidad según causas de defunción no tiene la visión de salud pública que debería tener», ha aseverado.

Asimismo, Zurriaga ha apuntado que «no se han desarrollado políticas de inversión de futuro, hay una escasa cultura de evaluación de riesgo frente a crisis, falta valoración del trabajo diario y hay una fragmentación y ausencia de coordinación formal».

Sin embargo, ha puntualizado Sierra, «hoy hay un compromiso de las comunidades para llevar a cabo el desarrollo de la Ley de Salud Pública». Y dicha Ley contiene un capítulo en el que «dice que se creará la Red de vigilancia, pero aún no está creada». Sierra ha opinado que sería «injustificable que no reformáramos la vigilancia» y confía en que el RD vea pronto la luz. Cosa que no tiene tan claro con la Agencia de Salud Pública.

En 2020 llegó otra pandemia, la de COVID-19, y «seguimos sin una buena estructura que nos permita una respuesta rápida ante una emergencia». En el verano de ese mismo año, hubo un dictamen de la Comisión de Reconstrucción Social donde todo el Congreso estuvo de acuerdo en una serie de recomendaciones de vigilancia y de reforzar estructuras. Y, finalmente, en 2022 se aprobó la Estrategia de Vigilancia en Salud Pública, que «ha sido un marco que nos va a servir para desarrollar el RD y la estructura de salud pública», ha afirmado Sierra.

Hacia dónde vamos

Con todo el trabajo anterior ya realizado, ha indicado Sierra, se podría decir que existe una hoja de ruta. Sin embargo, ha asegurado, «vemos crisis de estructura importantes y recursos insuficientes». Por ello, tras la pandemia, se han abierto debates acerca de la necesidad de cambios profundos, sobre cómo utilizar los datos, la importancia de trabajar en red, acabar con el trabajo en silos, nuevos enfoques y estrategias para que a la población le llegue información útil, etc. «Queda claro que, para tomar buenas decisiones, hay que tener buenos datos«, ha concluido. Y ha añadido que también es muy importante «compartir bien» esos datos.

Por otra parte, Zurriaga ha puesto de manifiesto que no se ha definido aún el papel de la futura Agencia Nacional de Salud Pública, ni qué dotación de fondos tendrá. Jaume Giménez, técnico de Epidemiología en la Dirección General de Salud Pública y Participación del Gobierno de Illas Baleares, también ha instado a la «concreción» de la Agencia.

Asimismo, Giménez ha indicado que también se requiere una visión multidisciplinar y aplicar el concepto ‘One health’. «Necesitamos visiones de otras profesiones relacionadas, como farmacia, veterinaria, biología, estadística, psicología, sociología, ciencias ambientales o informática», ha señalado.

«Pero todo ello no lo conseguiremos sin una política de recursos humanos. Queremos trabajar la cartera de servicios de salud pública», ha señalado Sierra. Algo en lo que ha coincidido Zurriaga: «Los recursos humanos son fundamentales y deben ser suficientes, estar formados apropiadamente, adecuadamente retribuidos y tener unas condiciones dignas», ha enumerado.

Del mismo modo, otro gran reto que han dejado entrever los expertos es la necesidad de vigilancia en enfermedades no transmisibles, así como en las enfermedades transmisibles y las IRAS, que debería ser un objetivo «prioritario».

Finalmente, Sierra ha expuesto que «solo el 60 por ciento de las comunidades autónomas tienen un sistema organizado de alertas para responder constantemente». Por tanto, también reclama un sistema de alerta en todas las regiones. En definitiva, ha concluido Zurriaga, «la visión que debería tener la vigilancia de Salud Pública es una visión de futuro, anticipatoria«.


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