Las sociedades científicas trazan la hoja de ruta para la coordinación nacional del cáncer sin fronteras

La oncología española reclama "una estructura de nodos" con "circuitos superágiles y transparentes", además de "una agenda estatal estable, técnica y apolítca" mediante una red de colaboración supraautonómica

El abordaje del cáncer en España se encuentra en una encrucijada: mientras la innovación tecnológica y los tratamientos de precisión avanzan a un ritmo vertiginoso, la estructura que debe sustentarlos muestra signos de agotamiento por la fragmentación autonómica. En el marco del I Foro Interautonómico sobre Cáncer, celebrado en Madrid bajo la iniciativa CancerNOW y organizado por la Fundación ECO y FundaMed, la segunda mesa de debate se convirtió en un altavoz crítico y propositivo de las sociedades científicas. Bajo el título ‘El reto de la coordinación nacional del cáncer y el nexo con Europa’, expertos de primer nivel desgranaron la necesidad urgente de una estructura estatal estable, técnica y, sobre todo, alejada de la pugna política.

Moderada por Jesús García-Foncillas, presidente de la Fundación ECO, la mesa partió de una premisa clara: la multidisciplinariedad no es una opción, sino una obligación. “Es fundamental que las sociedades científicas trabajemos juntas para plantearnos cómo abordar, cómo integrar y cómo aportar soluciones de manera hilada”, arrancó explicando García-Foncillas, subrayando que «la opinión del experto debe ser el pilar sobre el que se diseñen las estrategias nacionales y autonómicas».

El médico investigador: el eslabón perdido entre el laboratorio y la cama del paciente

El primer gran reto puesto sobre la mesa fue la integración de la investigación en la práctica clínica diaria. Jon Zugazagoitia, representante de la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer (ASEICA), destacó la urgencia de consolidar una figura que, aunque existe en la teoría, carece de estructura orgánica: el médico investigador. “Desde ASEICA fomentamos esta figura que aglutine la clínica con la investigación más básica. Pensamos que es clave para que cada departamento tenga una, dos o tres figuras en su plantilla que ejerzan esa función: responsables de pacientes con alta calidad, pero conocedores del ámbito científico más básico”, explicó Zugazagoitia.

Para la ASEICA el principal escollo no es la falta de talento, sino la falta de un marco que lo estabilice, asumiendo que “es un reto importante tener figuras de este tipo en cada departamento. Favorecería que existiera un programa o plan para ver cómo atraemos este talento y cómo se estabiliza esa figura dentro de la plantilla orgánica”. Zugazagoitia hizo un llamamiento a estandarizar contratos «como los Rio Ortega o Juan Rodés, para que estos profesionales no se pierdan en el limbo administrativo de las comunidades autónomas».

Un modelo de nodos para garantizar la equidad

La equidad en el acceso a la tecnología punta fue el eje del discurso de Javier Serrano, presidente de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR). Serrano utilizó su especialidad como «el ejemplo paradigmático de lo que requiere el sistema: alta complejidad, gran inversión y profesionales ultra-cualificados«.

Javier Serrano, presidente de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR)

“Bajo nuestra visión, esa radioterapia de alta complejidad debería llegar a todo el mundo mediante varios niveles de acción”, señaló Serrano, proponiendo una estructura que ha generado consenso entre los expertos pero que aún choca con la realidad administrativa, “una agencia o organismo supraautonómico, estable e irremediablemente apolítico, que fuera puramente técnico”. A partir de ahí, Serrano abogó por un mapa nacional de nodos de primer, segundo y tercer nivel, con «circuitos en red superágiles y criterios transparentes».

Serrano fue tajante al desmentir que la coordinación nacional reste autonomía, porque «que haya una agencia supranacional no es invadir competencias, es coordinar mejor las competencias de las autonomías. Hay que tener un cambio de mentalidad: no hay que replicar todo en todos los sitios, sino asegurar el acceso ágil de todos a la tecnología, ya sea protonterapia, diagnóstico de precisión o CAR-T”. Además, anunció que la SEOR ya trabaja en un Observatorio Nacional de Radioterapia para tener «una foto en tiempo real de cómo se está atendiendo al paciente».

«Si los datos no son buenos, la IA no va a sacar buenas conclusiones«

El diagnóstico es la base de todo tratamiento, pero para José Javier Gómez Román, presidente electo de la Sociedad Española de Anatomía Patológica (SEAP), esa base se tambalea si no hay datos de calidad. Apuntó a que «estamos inmersos en una vorágine de análisis de datos pensando que la IA generativa nos va a solucionar todo. Pero si los datos no son buenos, la IA no va a sacar buenas conclusiones. En los laboratorios decimos: garbaging, gage out. Si yo meto basura, saco basura”. Gómez Román cuestionó la fiabilidad de los registros actuales de cáncer en muchas CCAA y abogó por «conocer la realidad del diagnóstico biomolecular antes de trazar estrategias».

Otro de los puntos críticos que denunció fue la «estructura jurídica obsoleta que impide contratar perfiles clave. Estamos generando biomédicos y biotecnólogos que tienen que incorporarse a los hospitales. Pero ahora mismo son personal no médico ni asistencial. Para contratar a un biomédico para que haga diagnóstico molecular, muchas veces tengo que meterlo como administrativo porque no tengo la estructura jurídica en mi comunidad”.

Su solución pasa por la patología digital y un espacio digital de diagnóstico común que permita «que viaje la muestra y no el paciente», especialmente en comunidades con centros más pequeños.

La red «que funciona paralela al SNS»

La oncología pediátrica ofreció la cara más inspiradora y, a la vez, más crítica del debate. Adela Cañete, presidenta de la Sociedad Española de Hematología y Oncología Pediátricas (SEHOP), destacó cómo su especialidad ha tenido que crear «una red de supervivencia ante la baja incidencia de sus casos. La oncología pediátrica ha sido capaz de desarrollar una red paralela a este sistema (SNS), financiada con fondos públicos y privados. Como somos enfermedades raras en todas partes, no hemos tenido más remedio que trabajar en equipo entre hospitales pequeños y grandes”, explicó Cañete.

Su gran demanda es la oficialización de lo que ya existe: “Nuestro deseo sería oficializar la coordinación que ya existe entre los profesionales dentro de una ordenación estratégica. Esta estructura debe ser técnica y supraautonómica, por encima incluso del Ministerio y de las comunidades”.

Cañete subrayó que cuentan con herramientas potentes como el registro RETI-SEHOP o plataformas de investigación clínica con control de calidad europeo, pero lamentó «que el marco teórico de las administraciones aún esté alejado de la vida real de los especialistas».

Adela Cañete, presidenta de la Sociedad Española de Hematología y Oncología Pediátricas (SEHOP)

Hematología y terapias CAR-T: el éxito de la urgencia frente al déficit estructural

Valentín García Gutiérrez, vicepresidente de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), aportó una dosis de optimismo basada en la experiencia de las terapias CAR-T. “Cuando nos hemos visto obligados a hacerlo, la coordinación se ha hecho y se ha hecho razonablemente bien”, afirmó, poniendo como ejemplo que «más del 90% de las solicitudes CAR-T se contestan en menos de 48 horas«, y exponiendo la cooperación y coordinación entre comunidades autónomas.

Sin embargo, según García, ese éxito es, en gran medida, fruto del voluntarismo, porque «lo que nos falta es esa estructura en la que no dependa solo de la voluntad de los facultativos. A día de hoy, un centro sabe a qué otro referir pacientes por relaciones personales, porque uno hizo la residencia con el otro. Y eso no puede ser así”. García Gutiérrez reclamó sistemas interoperables y datos en tiempo real «para dejar de depender de mails cruzados con informes».

Además, alertó sobre la falta de previsión ante el aluvión de nuevas indicaciones: “Los recursos se están dando para la situación actual, pero no se mira con antelación lo que viene. Necesitamos anticiparnos porque sabemos lo que va a llegar a medio plazo”, recordando las cifras crecientes de cáncer que se esperan para los próximos años.

Los «puntos débiles»: política, egos y falta de generosidad

En el tramo final de la mesa, García-Foncillas lanzó un desafío a los ponentes: «identificar los puntos de encalle que impiden avanzar hacia el modelo europeo de Centros Integrales de Cáncer».

Jesús García-Foncillas, presidente de la Fundación ECO

Adela Cañete puso el foco en el factor humano y profesional, explicando que “todos tendríamos que hacer un análisis de humildad, de generosidad y de valentía. Los hospitales pequeños tienen miedo a perder recursos y los grandes a veces son soberbios y se quieren quedar con los pacientes”. También señaló el «corto plazo» de las administraciones como una barrera insalvable para una visión estratégica.

Javier Serrano coincidió plenamente, situando la voluntad política por delante incluso de los recursos económicos. “Me llama la atención que se pueda llegar a acuerdos con el norte de Portugal y no con Asturias”, ejemplificó para ilustrar cómo las consejerías funcionan a veces de forma errática. Para Serrano, es vital que exista una autoridad técnica que todos, incluidos los consejeros, reconozcan para supervisar los circuitos y la normativa básica.

Jesús García-Foncillas cerró la sesión con una advertencia sobre la sostenibilidad del modelo actual: El hecho de trabajar siempre en el corto plazo hace que nadie tome decisiones. O hay una gobernanza clara definida o esto va a ser voluntarismo, y el voluntarismo no es la fórmula para sobrevivir”.

La segunda mesa del Foro CancerNOW dejó claro que las sociedades médicas ya han hecho sus deberes: tienen los datos, tienen las redes de colaboración y tienen el conocimiento técnico. El reto ahora es que la administración recoja el testigo y cree esa estructura nacional estable y técnica que permita que España no solo cumpla con los objetivos europeos de 2030, sino que garantice que cualquier paciente, nazca donde nazca, tenga acceso al mejor diagnóstico y tratamiento posible. La hoja de ruta está trazada.


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