Una mayor sensibilización de los profesionales mejora el abordaje de la EPOC

El gran infradiagnóstico, el desconocimiento social del impacto de la enfermedad y la personalización de los tratamientos grandes retos en el manejo de la patología

Human hands holding healthy lung shape made from paper on light blue background. World lung day.
Javier de Miguel, coordinador del área de EPOC de SEPAR.

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es la enfermedad respiratoria crónica más prevalente y también la más mortal, al representar alrededor del 55 por ciento de todas las muertes relacionadas con esta tipología de enfermedades. En España, es responsable de 18.000 muertes cada año. En este sentido, Javier de Miguel, coordinador del área de EPOC de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) añade que el mayor problema que orbita en torno a esta enfermedad es el gran infradiagnóstico que existe, «menos del 30 por ciento de la población española conoce espontáneamente lo que es la EPOC. Además, este porcentaje ha mejorado los últimos años, o sea, que hay mucho que hacer».

Infradiagnóstico

Esta realidad está causada por el gran desconocimiento de la enfermedad. «Hay un gran desequilibrio entre el escaso conocimiento que hay de la EPOC en la opinión pública y el importante impacto que tiene con una elevada morbimortalidad», apunta el especialista. Asimismo, incide en la escasa concienciación de los pacientes y la poca sensibilización de los profesionales, sobre todo en atención primaria. Es una enfermedad muy prevalente y con una gran mortalidad, por lo que es importante que en las primeras líneas de atención se considere y se pueda dar un abordaje temprano y eficaz. «El mayor problema de la EPOC es que a veces no se piensa en ella. Hay que pensar en la enfermedad», recalca de Miguel.

«Menos del 30 por ciento de la población española conoce espontáneamente lo que es la EPOC»

Javier de Miguel, coordinador del área de EPOC de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR)

Para ello, el especialista destaca las medidas que tiene la administración para el buen manejo de la enfermedad, sobre todo en materia de prevención y en el diseño de modelos de atención integrada, que de hecho, se están realizando en casi todas la comunidades para homogeneizar el manejo de la enfermedad e intentar que se dé respuestas a las necesidades de los pacientes de manera eficaz en las distintas fases de la enfermedad. Por otro lado, de Miguel reivindica la importancia de la coordinación entre niveles asistenciales, «es fundamental que todo vaya en una misma línea y con un mismo hilo conductor».

Retos

Esto pone sobre la mesa algunas de los retos que presenta el manejo de la enfermedad, como es la lucha contra el tabaquismo. El riesgo de desarrollar EPOC aumenta con el consumo de tabaco a lo largo de la vida y disminuye significativamente con los años de abstinencia. En concreto, tras 15-25 años sin fumar, el riesgo de desarrollar EPOC es el mismo que para una persona que no ha fumado nunca. Por ello, es fundamental frenar la progresión de la enfermedad y ahí, la primera línea de ataque es el control del tabaquismo debido a la estrecha relación de la enfermedad con el consumo de sustancias tóxicas.

Tras 15-25 años sin fumar, el riesgo de desarrollar EPOC es el mismo que para una persona que no ha fumado nunca

Del mismo modo, es importante controlar los síntomas que tienen los pacientes, sobre todo la falta de aire y la limitación que tienen para las actividades de la vida diaria con el objetivo de que los pacientes tengan una vida lo más activa posible. De esta manera, se evitan en gran medida las complicaciones de la enfermedad. Es muy frecuente tener exacerbaciones, lo que provoca una progresión más rápida de la enfermedad y un deterioro más que probable de la calidad de vida y, por consiguiente, un aumento de la mortalidad. «Uno de los grandes retos de la EPOC es evitar que el paciente tenga exacerbaciones e intentar vencer al gran infradiagnóstico, que llega al 75 por ciento de los pacientes», subraya el especialista.

Estrategias

En este sentido, de Miguel apuesta por el establecimiento de estrategias divulgativas a la población y formativas a los profesionales que incidan sobre la importancia que tiene esta enfermedad, para mejorar la sospecha clínica permitiendo un diagnóstico más temprano. Además, explica que, «estas campañas de sensibilización orientadas a los profesionales podrían ayudar a disminuir la variabilidad de la atención a los pacientes con esta enfermedad y que atención primaria y hospitalaria estén más coordinadas».

«Las campañas de sensibilización orientadas a los profesionales podrían ayudar a disminuir la variabilidad de la atención a los pacientes con EPOC»

Javier de Miguel, coordinador del área de EPOC de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR)

En cuanto al control de las exacerbaciones, el coordinador del área de EPOC de SEPAR, aboga por la personalización de los tratamientos para individualizarlos en torno a las características específicas de los pacientes, los denominados fenotipos. Esto permitirá encontrar nuevas dianas terapéuticas que consigan mejorar significativamente la calidad de vida y la supervivencia de los pacientes. De hecho, el profesional médico señala que actualmente hay varias líneas de investigación, pero la más importante es la que va dirigida a la reducción de las exacerbaciones de la mano de los anticuerpos monoclonales, que se espera que tengan los mismos resultados que en asma. Es más, hay un estudio con dupilumab donde se ha visto que este fármaco es el primer tratamiento que demuestra reducir la tasa de exacerbaciones moderadas y graves, en pacientes con EPOC y que ya están en tratamiento con la triple terapia.

Perspectivas de futuro

Además, las perspectivas de futuro ponen de manifiesto la importancia de seguir investigando, ya que se prevé que la prevalencia aumente debido a dos aspectos fundamentalmente: el envejecimiento progresivo de la población y la incorporación masiva de las mujeres al consumo de tabaco en las últimas décadas. Por tanto, Javier de Miguel remarca la importancia de seguir investigando y de establecer estrategias divulgativas a pacientes y profesionales, para mejorar el manejo de la enfermedad y luchar contra el gran infradiagnóstico que actualmente existe.


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