El año pasado las agresiones a sanitarios se dispararon con 847 casos comunicados a los colegios de médicos. Esto supone que cada diez horas se agrede a un médico. Así lo ha comunicado la OMC en un informe presentado en la «Jornada contra las Agresiones a Profesionales Sanitarios», donde se han detallado los datos sobre las agresiones a médicos de este 2024. Sin embargo, aunque las agresiones comunicadas van aumentado año tras año, las denuncias no llegan ni a la mitad, pues solo el 43,5% de los hechos violentos fueron denunciaros.
En los últimos 15 años el Observatorio del OMC ha contabilizado 8.108 agresiones. El secretario general de OMC, José María Rodríguez, explica que durante la pandemia de la COVID-19 las personas salían a sus ventanas a aplaudir a los sanitarios, pero que desde entonces «la violencia a ido en aumento»: «Con este estudio no solo queremos reivindicar las agresiones a los médicos, sino también a todo el personal sanitario: enfermeros, farmacéuticos o fisioterapeutas».
«Con este estudio no solo queremos reivindicar las agresiones a los médicos, sino también a todo el personal sanitario: enfermeros, farmacéuticos o fisioterapeutas»
Asimismo, insiste en que estas agresiones son solo las que se comunican y que hay muchas más que no se notifican: «Las agresiones reales podrían giran en torno a las 4.200. Hay que preguntarse por qué los médicos no quieren denunciar». Ya sea sea porque se ha normalizado la violencia en el ámbito sanitario, porque a los médicos les da miedo o que no crean que sirva realmente de algo.
Los datos del informe muestran que el perfil del profesional agredido es el de una médico, mujer, de entre 36 y 55 años. La mayor parte de estas agresiones son verbales -amenazas, coacciones o insultos- y, en el caso de las agresiones físicas llegan al 11%. Sobre todo se dan en Atención Primaria (47,7%), aunque un 17,9% ocurre en los hospitales, seguido de un 15,7% en otros centros como residencias o cultas privadas, un 9,5% en las urgencias hospitalarias y un 8,2% en las urgencias de AP.
Motivos de las agresiones
Según el estudio de OMC, los motivos por el que una persona agrede a un sanitario suelen ser por las discrepancias en las asistencia médica, informes médicos por los que el paciente no esta de acuerdo, discrepancias sobre las bajas o por no recetar la medicación que exige el paciente. La mayor parte de estas agresiones se deben a los largos tiempos de espera (20%).
Por su parte, los datos de la investigación muestra que el agresor es un paciente programado en el 45,5% de las ocasiones y no programados en un 32%. Aunque, en el 20% de las ocasiones son las acompañantes del pacientes quien agrede a los sanitarios y no el propio paciente, en estos casos son las mujeres quienes cometen los actos violentos.
Más de 16.000 agresiones a sanitarios
Otro de los ponentes ha sido el subdirector general de Cohesión y Alta Inspección del Sistema Nacional de Salud, Juan Julián García Gómez, que ha avanzado diversos datos que maneja Sanidad sobre las agresiones a sanitarios: » El año pasado registramos un total de 16.558 agresiones a profesionales sanitarios». En el 78% de los actos violentos fueron a mujeres en AP o extrahospitalaria. Además, la categoría profesional que más violencia sufrió fueron los facultativos, seguidos de la enfermería, TCAE y administrativos.
Entre las novedades que esta incluyendo el Sanidad para proteger a los profesionales se basan en añadir grupos etarias, incluir nuevas categorías para explicar las agresiones -en qué turno se produjo o si había seguridad privada del centro-, así como preguntar si la víctima necesito de atención sanitaria. Asimismo, el ministerio está buscando fórmulas para permitir una «pseudoanonimización» de los sanitarios que puedan ser susceptibles a agresiones: «Estamos buscando alguna fórmula que ayude en circunstancias excepcionales en que pueda verse amenazada la integridad del personal sanitario y se pueda omitir el nombre del profesional y pueda ser identificado por un código y categoría», ha explicado García Gómez.
Las agresiones en otros ámbitos del SNS
Después de la presentación del estudio, representantes de otros profesionales de la salud se han sumado también para visibilizar la violencia que sufren sus colectivos y reclamar soluciones. Diego Ayuso, secretario del Consejo General de Enfermaría, explica que en 2023 registraron 2.840 agresiones comunicadas: «Cualquier agresión no se puede quedar sin denunciar y estos datos hacen ver que todavía queda mucho para mejorar». Este colectivos es el más numeroso y uno de los mas agredidos, según los datos que ha presentado, los caos de violencia se dan en las Urgencias de los hospitales por los tiempos de espera.
«Los enfermeros y enfermeras nos encargamos de cuidar a los pacientes y como respuesta nos encontramos con una actitud incívica», lamenta el secretario de CGE. En su mayoría, las agresiones suelen ser verbales (73%), pero un 23% son físicas: «Hay que plantear líneas de mejora y la formación de los profesionales para saber como actuar antes estas situaciones».
«Cualquier agresión no se puede quedar sin denunciar y estos datos hacen ver que todavía queda mucho para mejorar»
En esta mesa también ha participado Marta Galipienzo, vicepresidenta del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, asegura que desde su sector creen que poco a poco se le están dando más visibilidad y conciencia, aunque «todavía queda mucho por para llegar a la erradicación«. Asimismo, asegura que los farmacéuticos no tienen costumbre de denunciar las agresiones y «lo que no se denuncia no se registra y no existe».
En esta misma línea iban las declaraciones de Montserrat Ruiz-Olivares García, miembro del Observatorio de Agresiones del Consejo General de Colegios de Fisioterapeutas, que aseguraba que las agresiones a fisioterapeutas estaban subiendo: «En nuestro sector, el contacto fisico, la cercanía y la privacidad de las consultas ha permitido que estas situaciones se agraven. Las agresiones giran en torno a bromas de mal gusto, acoso o amenazas, siendo el 45,6% de ellas por acoso sexual».