Más de cuatro millones de niños fueron atendidos en 2015 en España por pediatras mejor formados gracias a actividades desarrolladas desde la Asociación Española de Pediatría (AEP). Este dato refleja de manera clara el compromiso de una organización como la AEP con los profesionales que forman parte de ella y con un objetivo prioritario: que los niños españoles reciban una atención sanitaria de la mayor calidad. Para ello, la formación se ha demostrado como una herramienta imprescindible y por ello la AEP ha desarrollado sus propias herramientas. Así, por ejemplo, un 38 por ciento de los pediatras de nuestro país realizó el 60 por ciento de su formación a través de la plataforma online Continuum, un portal de formación continuada de la Asociación que tiene como finalidad ayudar a los pediatras y médicos internos residentes (MIR) a actualizar sus competencias profesionales. O Pediamécum, otra herramienta digital que facilita la consulta de más de 650 fichas de medicamentos indicados en Pediatría.
Recientemente hemos celebrado el 64 Congreso Nacional de nuestra especialidad médica en Valencia, lo que ha supuesto una nueva oportunidad para la actualización de todos nuestros profesionales. En 2015 la AEP organizó otras siete jornadas y encuentros formativos presenciales sobre diversas temáticas: vacunas, nutrición, lactancia materna, bioética, cooperación internacional además de becar a decenas de pediatras para que participasen en actividades formativas y divulgativas tanto a nivel estatal como internacional. En total la AEP ha invertido más de 200.000 euros en formación según costa en nuestro Informe sobre impacto social y económico 2015.
¿Qué retorno tiene la formación? Las familias españolas se benefician del modelo vigente de atención pediátrica a la población infantil y adolescente española en todos los niveles asistenciales. Un modelo asistencial que es referencia en toda Europa y que ha demostrado los mejores resultados en términos de salud infantil, disminuyendo la mortalidad evitable y los ingresos hospitalarios, así como favoreciendo la prevención de patologías en el adulto y la adquisición de hábitos saludables. Esta ganancia en salud es, sin duda, el principal retorno de la inversión en la formación continuada de los profesionales pediátricos. Y representa un compromiso irrenunciable para la AEP.
Lamentablemente, nuestro sistema nacional de salud padece un déficit de pediatras que puede poner en riesgo este modelo asistencial. No es admisible optar por parches y cubrir las plazas de Pediatría contratando a otros profesionales médicos que no han recibido la formación óptima para atender a la población infantil. Está demostrado que los profesionales especializados en Pediatría tienen una capacidad resolutiva mayor a la hora de abordar una consulta pediátrica, ahorran visitas a urgencias e ingresos hospitalarios y evitan pruebas complementarias innecesarias.
Los niños españoles tienen derecho a recibir la mejor atención que podamos darles y para ello es imprescindible garantizar que siga estando en manos de los profesionales específicamente formados para tratarlos. Los pediatras y sus órganos de representación nos ofrecemos una vez más a trabajar con las administraciones central y autonómica en defensa de una asistencia de calidad para nuestros niños y adolescentes, por nuestra parte, seguiremos trabajando cada día con empeño y esfuerzo por ofrecer una alternativa sólida de formación y especialización pediátrica.
La AEP ha invertido más de 200.000 euros en formación, como ensu informe sobre impacto social y económico