Respiratorio/ Según el estudio sobre la eficiencia y los beneficios de las terapias respiratorias domiciliarias (TRD) hecho por Fenin y PwC
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Esta cifra se alcanzaría teniendo en cuenta las actuales tasas de tratamiento del 30%; incrementarlas un 20% más sumaría otros 84 millones
El coste de atender a medio millón de personas para la administración de estas terapias no llega al 0,5% del presupuesto sanitario
E. Sainz Corada
Madrid
“No tratar las enfermedades respiratorias es económicamente más caro que sí hacerlo”, asevera Margarita Alfonsel, secretaria general de Fenin, una conclusión que está avalada por el Estudio sobre la Eficiencia y Beneficios de las Terapias Respiratorias Domiciliarias (TRD), elaborado por PwC en colaboración con Fenin.
Y es que, según los datos de este trabajo, el coste que representan los pacientes no tratados con patologías asociadas a las TRD —como son el síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS) o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)— es superior al coste de los tratados con estas terapias. Concretamente se ahorrarían algo más de 300 millones de euros (302).
El problema, y explicó el director de Sanidad de PwC en España, Ignacio Riesgo, es que pese a que en 2010 se deberían haber registrado 1,2 millones de tratamientos asociados a estas enfermedades, únicamente se administraron el 31 por ciento. De hecho, sólo el 30 por ciento de estos pacientes está diagnosticado.
Actualmente se administran 480.000 tratamientos asociados a TRD, y el crecimiento anual es del 12-14 por ciento anualmente debido a factores como el aumento de la obesidad o el envejecimiento de la población, el tabaquismo, etc. Pero, según explica Pablo Domínguez, presidente del Sector de Oxigenoterapia y Otras TRD de Fenin, “todavía existe una necesidad de 830 mil tratamientos que no están siendo administrados. Los datos reflejados en este estudio ponen de manifiesto que tener sujetos sin diagnóstico por miedo al crecimiento del gasto es un error, ya que al final las TRD resultan ser un ahorro sobre el paciente no tratado, además de la calidad de vida que se está dejando de proporcionar”.
Es más: se estima que un aumento del 20 por ciento de los tratamientos con estas terapias (hasta el 51 por ciento) podría suponer un ahorro adicional de 84 millones de euros al Sistema Nacional de Salud (SNS), además de mejorar significativamente la situación clínica y calidad de vida de los pacientes.
Si extrapolamos el gasto por pacientes obtenemos que el coste total de las patologías alcanzaría aproximadamente los 1.745 millones de euros, y el coste de los pacientes tratados supondría únicamente un 36 por ciento del total. (Ver gráfico 2).
En el detalle del coste asociado a los pacientes tratados observamos que el 52 por ciento sería el coste asociado a las TRD. Además, el gasto asociado a este tipo de terapias representaría una pequeña parte del presupuesto sanitario en España. Así, según datos del año 2009, los aproximadamente 400.000 tratamientos de las terapias analizadas en el estudio representaron únicamente el 0,5 por ciento del presupuesto sanitario del SNS.
Mejorar el seguimiento
Y es que las enfermedades asociadas con las principales TRD tienen un elevado impacto sanitario, económico y social, problema que se ve agravado por su desconocimiento. “Suponen un considerable incremento de la calidad de vida y satisfacción del paciente al tiempo que reduce notablemente el coste por usuario y día, ya que permiten un mejor estilo de vida y evitan hospitalizaciones innecesarias”, asegura Emilia Barrot, presidenta del Comité de Relaciones Institucionales de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), algo que queda comprobado en el estudio, como puede verse en la tabla 1.
El seguimiento sería, a juicio de la experta, el principal problema que plantean estas terapias “porque la mayoría de los pacientes no cumplen correctamente con el tratamiento y por ejemplo, en el caso de la apnea del sueño cuentan en sus casas con una unidad CPAP y no la usan o no las horas que son necesarias”, apunta. Por eso los dos retos de las terapias respiratorias son, por un lado, “la correcta identificación, diagnóstico y tratamiento de los pacientes”, pero también, en aquellos ya tratados, “la correcta asistencia, así como el cumplimiento y adherencia”.
Por todo ello, “desarrollar la TRD resuelven un importante problema de salud pública fácilmente abordable tanto en los aspectos económicos como asistenciales”, concluye Domínguez.