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AP Urbana ve en las UGC andaluzas un medio para recortar

Lo que comenzó como un nuevo modelo de gestión voluntario y positivo para sanitarios y pacientes, ha resultado ser un medio más para conseguir objetivos de ahorro en farmacia, derivaciones y sustituciones. Esta es una de las conclusiones a la que se llegó durante la Asamblea de Atención Primaria Urbana de la Organización Médica Colegial en relación con las unidades de gestión clínica en el caso de Andalucía.

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GM Madrid | viernes, 10 de julio de 2015 h |

Lo que comenzó como un nuevo modelo de gestión voluntario y positivo para sanitarios y pacientes, ha resultado ser un medio más para conseguir objetivos de ahorro en farmacia, derivaciones y sustituciones. Esta es una de las conclusiones a la que se llegó durante la Asamblea de Atención Primaria Urbana de la Organización Médica Colegial (OMC) en relación con las unidades de gestión clínica (UGC) en el caso de Andalucía.

Además, los representantes provinciales aseguraron que la dirección no siempre recae en el médico, por lo que solicitaron que la regulación de las UGC deje claro en todo el territorio nacional a quién corresponde el liderazgo de las mismas, así como que no sigan siendo un modelo “obligatorio, impuesto, y en el que la precariedad de medios y presupuesto es más que evidente”.

Ya a nivel estatal, durante la asamblea se puso de manifiesto el temor de que las nuevas áreas integradas perjudiquen a la primaria a través de una mayor carga de trabajo y un porcentaje inferior del presupuesto del área dedicado al primer nivel asistencial. Por otro lado, como factor positivo de este cambio, se puso sobre la mesa una posible mejora en el acceso a pruebas y en la coordinación con otras especialidades.

Denunciaron también el hecho de que muchas de las ausencias reglamentarias de los médicos de AP no se cubran y, si se hace, los contratos a los facultativos jóvenes sean, en su mayoría, precarios.

Y es que, habitualmente, los nuevos contratos se hacen a tiempo parcial, por el 75, 50 o 33 por ciento de la jornada, e incluso por un número de horas menor. A su juicio, este tipo de contrataciones y la sobrecarga asistencial cuando no se cubren las ausencias, provocan “perjuicios directos para los pacientes” al romperse la continuidad de la asistencia.