Un estudio que se publicará en el próximo número de Revista Española de Cardiología (REC), la revista científica de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) ha comparado el tratamiento de la cardiopatía isquémica (CI) estable entre 2006 y 2014, mostrando una mejora clara del tratamiento médico y un aumento del número de pacientes que reciben el tratamiento médico óptimo, del 32’5 por ciento en 2006 al 49’5 por ciento en 2014.
Como consecuencia de la reducción de la mortalidad en fase aguda de la CI, es cada vez mayor el número de pacientes crónicos con antecedente de infarto agudo de miocardio o revascularización coronaria, por lo que existe, además, un aumento del número de pacientes con alto riesgo de volver a padecer un evento cardiovascular. Para estas personas, el seguimiento de la medicación, el abandono del tabaquismo y vigilar factores de riesgo como el colesterol elevado, la diabetes o la hipertensión permite mejorar la calidad de vida y reducir su riesgo cardiovascular.
Alberto Cordero, miembro de la SEC y cardiólogo de la Unidad de Hemodinámica del Hospital de San Juan (Alicante), explica que “el objetivo de este trabajo ha sido observar cómo ha cambiado el perfil clínico de los enfermos, pero, sobre todo, queríamos conocer cómo hemos cambiado los cardiólogos a la hora de utilizar los fármacos, si usamos más, si los usamos mejor”. Mediante el tratamiento médico óptimo (el uso conjunto de antiagregantes, bloqueadores beta, estatinas y un inhibidor de la enzima de conversión de la angiotensina o un antagonista del receptor de la angiotensina), se reducen las probabilidades de sufrir un nuevo episodio.
En efecto, la investigación ha resaltado que la prescripción del tratamiento médico óptimo ha aumentado un 52’3 por ciento, pasando del 32’5 por ciento al 49’5 por ciento de los pacientes. “Se ha incrementado su uso en todos los grupos de pacientes, pero especialmente en aquellos que estaban peor tratados. En los últimos años, las mujeres, los pacientes con fibrilación auricular y los pacientes con insuficiencia cardiaca son los que han conseguido una mayor mejora en el tratamiento”, añade Cordero. “Son fármacos muy útiles y que, en la actualidad, son todos genéricos, por lo que las barreras económicas para su uso han desaparecido.”