Poco después de anunciar que España no había cumplido el objetivo de déficit marcado por la Unión Europea, el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, advirtió de que las comunidades autónomas que quieran acogerse al Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) deberán adherirse al acuerdo firmado entre el Gobierno y la patronal Farmaindustria para racionalizar el gasto farmacéutico.
Hasta ahora, el pacto con la industria había tenido carácter voluntario. La Comisión Europea advertía en un informe reciente sobre la necesidad de que todas las regiones se sumaran al acuerdo. En la actualidad son cinco las comunidades que se han adherido al FLA y que tendrían que suscribir este convenio: Cantabria, Castilla-La Mancha, Cataluña, Comunidad Valenciana y Murcia. Otras cuatro regiones, Andalucía, Asturias, Baleares, Canarias y Extremadura, participaron de este instrumento hasta 2014 y el año pasado se adhirieron al Fondo de Facilidad Financiera (FFF). Se integraron también en este mecanismo Aragón, Castilla y León, Galicia, La Rioja y la Comunidad de Madrid. Solo dos autonomías no se han sumado, Navarra y País Vasco.
Conciertos y oficinas de farmacia
Estos mecanismos de financiación del Gobierno han servido para que las comunidades hayan podido hacer frente a sus deudas con las farmacias y con la sanidad privada, entre otras áreas. Las regiones que más dinero del FLA dedicaron a sanidad han sido Cataluña, Comunidad Valenciana y Región de Murcia. Las tres se acogieron a este sistema en 2012 dentro de la estrategia de pago a proveedores del Gobierno central. En este periodo de cuatro años, Cataluña ha destinado a sanidad 6.459 millones de euros, un 23,2 por ciento del total. De esta cantidad, destinó 3.687 millones de euros al pago de los conciertos sanitarios. Los 2.809 millones restantes se dedicaron a los convenios con las oficinas de farmacia.
La Comunidad Valenciana gastó 3.001 millones, un 15,2 por ciento del total percibido. De esta cifra, dirigió 514 millones de euros entre 2012 y 2015 a conciertos, mientras que los otros 2.486 millones fueron a parar a las boticas. Tanto Cataluña como Valencia son las dos regiones que mayor porcentaje dedicaron a conciertos. La situación podría cambiar en próximos años. Sus consejeros ya han anunciado su intención de revertir los contratos con las empresas de gestión hospitalaria. Les siguen a estas dos regiones en gasto en conciertos Castilla-La Mancha, Baleares y Comunidad de Madrid, que sólo percibió fondos en 2015.
En tercer lugar, la Región de Murcia desembolsó 546 millones de euros para sanidad, lo que supone un 17,4 por ciento de la cantidad que recibió en los cuatro años. En su caso, dedicó la cuantía de salud íntegramente a pagar a las boticas.
Si se suman al ránking, las comunidades integradas en el FFF no variarían las tres primeras posiciones, pero sí la cuarta y la quinta. Serían Islas Baleares y la Junta de Andalucía. La primera de ellas destinó a salud 488 millones de euros, cifra que significa un 15,7 por ciento del global. De esta cantidad, 325 millones fueron a parar a las farmacias y 163 a la sanidad privada. Andalucía percibió en conjunto 16.610 millones de euros, de los que destinó a salud solo un 1,9 por ciento. De los 314 millones para sanidad, 271 sirvieron para resolver deudas con las boticas. Precisamente las cinco con mayor gasto sanitario ocupan también los cinco primeros puestos del ránking de fondos destinados a la oficina de farmacia.
Sólo una comunidad autónoma no ha destinado ni un sólo céntimo a gasto sanitario de los fondos de financiación del Gobierno. Galicia percibió el año pasado a través de facilidad financiera 1.504 millones, sin destinar nada a salud.
El conjunto de las comunidades autónomas integradas en el FLA y en el FFF dedicaron a sanidad 11.939 millones de euros entre los 2012 y 2015, un 14 por ciento del total. Un 58 por ciento se destinó a hacer frente a los pagos pendientes con las boticas.
Hepatitis C
Con la inclusión de las comunidades integradas en el FLA dentro del pacto del Gobierno con la industria, Montoro persigue racionalizar un gasto farmacéutico que se ha disparado este año por la compra de los medicamentos para el tratamiento de la hepatitis C. El ministro anunció la semana pasada en la Comisión de Hacienda del Congreso de los Diputados una corrección del déficit de 2105, que finalmente se situó en el cinco por ciento, frente al 5,16 por ciento de hace dos semanas. Aún así, supone 0,8 puntos por encima del objetivo. El ministro señaló que gran parte de esta desviación procedía de la hepatitis C, que supuso un coste de 1.094 millones, un gasto “que no se va a repetir” en 2016. Sus declaraciones contradicen al informe elaborado por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, que prevé un desembolso para 2016 de 750 millones.
La situación preocupa a las comunidades, que temen nuevos recortes en sanidad, una posibilidad que el ministerio descarta según una carta enviada a 12 regiones, en la que les insta a “no gastar más de lo presupuestado”.