Gaceta Médica viernes, 27 de mayo de 2016 h
Un año más el sector de la salud ha demostrado que su progreso, su actitud innovadora y colaboradora y su capacidad de trabajo es continua y permanente en el tiempo. Así lo llevan reconociendo merecidamente en estos 15 años los Premios Fundamed & wecare-u. Son muchos los cambios que han tenido que afrontar industria y profesionales durante estos años y de todos han salido victoriosos. No cabe duda de que también lo harán de una cuestión que preocupa a ambos actores y que no es baladí, como ya se ha tratado en estas páginas.
Empieza la cuenta atrás para el uno de julio, fecha tope para que las compañías transparenten las transferencias de valor y hagan públicos esos datos. En esta primera puesta en escena, sigue siendo voluntario que los profesionales sanitarios autoricen la publicación de su nombre, algo que hasta el momento se calcula que sólo han permitido entre el cinco y el siete por ciento de ellos, amparándose en la Ley de Protección de Datos. Sin embargo, esta semana se daba un paso más, que por otro lado, era la evolución natural de esta implementación del Código de Buenas Prácticas de Farmaindustria. A partir de 2017, todos los contratos llevarán una cláusula —con el beneplácito de la Agencia Española de Protección de Datos— por la que los nombres de los colaboradores se harán públicos, de forma que la industria no colaborará con aquellos que no accedan a esta pauta.
Este camino sin retorno debe explicarse bien para que todo ello no vaya en detrimento de los especialistas. Para empezar, socialmente hay que aclarar que el sueldo de los médicos en nuestro país está por debajo de la media del resto de los países de nuestro entorno, por lo que, ese baremo a la hora de sumar cantidades debe tenerse en cuenta. Asimismo, es necesario que la formación y la asistencia a congresos que se financie no debe ser tenida en cuenta como una retribución, ni se debe aplicar por tanto la retención fiscal pertinente. De ser así, el sistema perdería mucho en la capacitación de sus profesionales, ya que no hay que olvidar que la administración delegó hace muchos años la formación continuada a la industria farmacéutica.