36º Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO)
br
j. García
Env. esp. a Estocolmo
Inhibir el ligando RANK, clave en la formación de osteoclastos, me-diante el anticuerpo monoclonal humano denosumab puede retrasar el inicio de metástasis ósea en pacientes con una particular forma de cáncer de próstata, avanzó el profesor Stéphane Oudar, jefe del Departamento de Oncología del Hospital Georges Pompidou, durante el Congreso Europeo Multidisciplinar de Cáncer.
Oudard y su equipo han realizado el primer ensayo clínico en fase III que demuestra este efecto de denosumab —desarrollado por Amgen—. Más del 90 por ciento de los hombres con cáncer de próstata resistente al tratamiento hormonal tendrán metástasis ósea. El inicio de esta metástasis significa además que el cáncer entra en su fase crónica, y a partir de la cual, en su fase terminal, lo que conlleva mayores consecuencias físicas y psíquicas para el paciente.
“Es muy significativo que seamos capaces de retrasar este momento decisivo”, señaló Oudard en Estocolmo. “Y hemos demostrado —continuó— que el uso de denosumab en este grupo de pacientes puede impedir el inicio de la metástasis ósea alrededor de cuatro meses”. A diferencia de los osteoblastos, que forman hueso, los osteoclastos están envueltos en su destrucción. Si se dificulta su formación, el hueso se mantendrá fuerte y podrá continuar resistiendo contra el desarrollo de metástasis.
Los investigadores reclutaron a 1.432 hombres en un ensayo randomizado en dos grupos: los que recibieron el anticuerpo monoclonal denosumab, y los de placebo. “Hemos encontrado que denosumab prolongó la supervivencia libre de metástasis ósea en 4,2 meses al compararlo con placebo, y que estos resultados se sostienen entre diferentes subgrupos de la enfermedad y variables demográficas como la edad, la etnia y la zona geográfica”, manifestó Oudar, que añadió que “a partir de estos datos se puede concluir que en pacientes con un nivel alto de antígeno prostático específico (PSA) o aquellos con un nivel bajo de PSA doblando el tiempo, denosumab puede retrasar la aparición de metástasis óseas. Una condición para la cual no existe en la actualidad un tratamiento efectivo, por tanto es un hallazgo muy significativo”. Javier Cassinello, jefe de la Unidad de Oncología Médica del Hospital General Universitario de Guadalajara, destaca que “denosumab ha demostrado ser superior a placebo con una reducción del 15 por ciento en la producción de metástasis ósea”. Por su parte, Bertrand Tombal, jefe de Urología de las Clínicas Universitarias de Saint-Luc en Bruselas, apuntó que denosumab aún no tiene indicación en la prevención de la metástasis y que “aunque es algo que entusiasma, hay que ser prudentes a la hora de trasladarlo a las recomendaciones clínicas más allá de la prevención de eventos esqueléticos (SREs)”. Tanto Tombal como Cassinello creen necesario prevenir efectos secundarios como la osteonecrosis de mandíbula y la hipocalcemia.
Superior a AZ
Durante el congreso, también se revisaron tres estudios fase III comparativos de denosumab frente a ácido zoledrónico (AZ) en cáncer de mama, próstata y otros tumores. En los dos primeros, denosumab ha demostrado superioridad en el retraso de SREs —fracturas patológicas, radiaciones óseas, compresión medular y cirugía de hueso— frente a AZ. Según explica Cassinello, en cáncer de próstata, el tiempo medio de un primer SREs en el brazo de denosumab fue de 20,7 meses, mientras que en el de AZ fue de 17 meses. “Esos tres meses libres de un SREs, un 18 por ciento de retraso, son significativos”, apunta y destaca el análisis conjunto de los tres estudios con más de 5.000 pacientes donde denosumab demuestra superioridad a AZ en tiempo al primer SREs y sucesivos SREs, y también ha demostrado mejoría en dolor. A esto hay que añadir, según Cassinello, ventajas como su administración subcutánea, que ahorra recursos hospitalarios, la falta de reacciones pseudogripales y que no se elimina vía renal.