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El acto único reduce costes en infecciosas y digestivo

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gestión/ La consulta de atención farmacéutica a pacientes externos en Valme, un éxito

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Se realiza una revisión de la farmacoterapia completa tanto hospitalaria como de AP

Redefinir pautas asistenciales e incorporar tecnologías, como la radiofrecuencia, retos

| 2011-01-28T15:25:00+01:00 h |

josé garcía

Madrid

La consulta específica de atención farmacéutica al paciente con patologías víricas (VIH/sida, hepatitis B y hepatitis C), que se creó en noviembre de 2009 dentro de la Unidad de Gestión Clínica de Farmacia del Hospital Universitario de Valme de Sevilla, ha dado en 2010, su primer año de andadura completo, unos resultados económicos, farmacológicos y de satisfacción prometedores.

Gracias a esta consulta, 2010 se ha convertido en el primer año de la historia del servicio en el que el consumo de fármacos en el área de infecciosas y digestivo ha disminuido en torno al 1 por ciento, aun incrementándose en 90 el número de pacientes nuevos. Históricamente, todos los años el consumo en estas áreas crecía entre un 8 y un 10 por ciento. En 2009 se superaron los 5.100.000 euros en infecciosas, mientras que en 2010 ha estado rondado los 4.900.000 euros.

La razón fundamental del ahorro, explica a GACETA MÉDICA Ramón Morillo, coordinador de esta consulta, es la potenciación del acto único para pacientes externos que sufren patologías infecciosas y digestivas. De esta forma, se agiliza el circuito asistencial con la optimización de la farmacoterapia y, en definitiva, de la eficacia de la respuesta asistencial. El mismo día que el paciente acude al hospital a la consulta del especialista es atendido en la consulta de Farmacia Hospitalaria para la recogida de medicamentos y recibe la cita siguiente. Así, señala Morillo, se le dispensa la medicación, no para un periodo fijo como se hacía antes, sino para periodos concretos en función de la diferencia que haya entre la dispensación actual y la próxima consulta del paciente.

“Tenemos la ventaja de que conocemos a los pacientes y sabemos a quién le podemos dar mayor o menor margen por los problemas de adherencia, efectos adversos, etc.”, indica el responsable de la consulta, modelo que otros hospitales no pueden seguir por su estructura, organización y gran volumen de pacientes externos.

“En nuestro caso —señala Morillo—, con la división del trabajo que hemos realizado, podemos ver a todos los pacientes y realizar una revisión de la farmacoterapia completa, no sólo la que tienen prescrita por los especialistas del hospital sino también por los médicos de primaria. Asimismo, esto nos permite realizar intervenciones para prevenir, identificar y manejar problemas relacionados con la medicación del paciente”.

Los objetivos marcados para este servicio en términos económicos van en consonancia con el resto de servicios involucrados. “Siempre se nos había marcado reducir el consumo de fármacos en infecciosas y digestivo y nunca se había conseguido. Por tanto, conseguir reducirlo, aun con más pacientes, se debe también a un hecho colateral: hasta que no se creó la consulta no habíamos tenido un contacto tan estrecho con los clínicos. Trabajar así nos obliga a estar perfectamente coordinados con las consultas de Infecciosas y Endocrinología”, explica, y añade que la prescripción de los tratamientos se valora de manera conjunta entre clínicos y farmacéuticos, los primeros prescriben y los segundos asesoran. Y además se eliminan los roces entre estos profesionales. A los farmacéuticos nos ha venido muy bien como imagen en el hospital”.

Nuevos objetivos

Los retos que afronta ahora esta unidad pasan, según Morillo, por redefinir las pautas asistenciales y mejorar las herramientas que se utilizan en el seguimiento farmacoterapéutico para prevenir, identificar y manejar los PRM de los pacientes. “Como el volumen de pacientes cada vez es mayor, hay que redefinir los tiempos que se le dedican a estos pacientes y desarrollar fórmulas matemáticas y elementos que permitan dedicarle a cada paciente el tiempo que necesita en función de su farmacoterapia”, dice.

Otro de los objetivos es incorporar nuevas tecnologías, como la radiofrecuencia, para dispensar la medicación, de forma que se disminuya a prácticamente cero el número de posibles errores.