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El CHUS desarrolla nanoestructuras para la detección precoz del alzhéimer

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c. s. Madrid | viernes, 06 de mayo de 2016 h |

Primer objetivo: desarrollar un test diagnóstico de screening para la detección precoz de un biomarcador ya identificado en la enfermedad de Alzheimer (el cual se activa en fases muy precoces y que, además, contiene una fracción soluble que se puede liberar al torrente sanguíneo o al líquido cefalorraquídeo).

“Primero se analizará la expresión de este biomarcador y se verá si existe un correlato de mayor expresión de este, a medida que avance la enfermedad, es decir; si se vincula con desde deterioro cognitivo ligero hasta demencia grave-severa que es cuando ya está completamente instaurada la enfermedad”, explica a GM el investigador del Servicio Gallego de Salud (Sergas) Tomás Sobrino, en relación con el proyecto europeo PANA (Promoting active Ageing: Nanodevices for Alzheimer’s Disease at ultra-early stages), que se desarrolla en los laboratorios del Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS).

Dado que en la práctica clínica habitual, a estos pacientes se les realizan analíticas de sangre y de líquido cefalorraquídeo, se trataría de conseguir que la fracción soluble de dicho biomarcador permita hacer un cribado “para aplicar como una analítica de rutina”, prosigue Sobrino, quien a su vez ejerce como director técnico del Laboratorio de Investigación en Neurociencias Clínicas del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS).

Segundo objetivo: si se detecta que ese biomarcador está elevado, se pasaría a la segunda fase. “Esta consiste en desarrollar unas nanoestructuras lipídicas que lleven en su membrana agentes de contraste para realzar la señal en pruebas de neuroimagen”, prosigue el investigador.

Las técnicas que se utilizan son la resonancia magnética nuclear (RMN) y la tomografía por emisión de positrones (TEP). De modo que “estas nanoestructuras irán dirigidas especialmente con anticuerpos muy específicos hacia ese biomarcador que se expresa a nivel cerebral”.

Las nanoestructuras que queden “retenidas” porque expresan el biomarcador, dan información sobre qué pacientes desarrollarán alzhéimer. “Ahí es clave empezar con el tratamiento precoz”, agrega.

El proyecto está liderado conjuntamente con José Castillo, jefe del Servicio de Neurología de la gerencia de Gestión Integrada de Santiago de Compostela y director científico del IDIS, quien incide en que el siete por ciento de la población mayor de 60 años tiene probabilidades de desarrollar una demencia y, “fundamentalmente”, alzhéimer.

El futuro

“Las posibilidades terapéuticas son limitadas aunque cabe esperar que en los próximos años aparezcan nuevas esperanzas y estratégicas terapéuticas cada vez más eficaces”, comenta Castillo, preguntando a qué se debe que, de momento, las estrategias terapéuticas con las que se cuenta no son eficaces.

“Principalmente, porque cuando se hace el diagnóstico de la patología, un porcentaje muy grande del cerebro ya está afectado —se estima que más de entre el 60 y 70 por ciento del cerebro tiene que estar afectado para que se empiecen a producir manifestaciones clínicas—”, expone el director científico, quien prosigue precisando que cuando se llega al diagnóstico ya es “terriblemente tarde” para que lo que se pueda hacer “tenga eficacia”.

Esto es así porque ya se estaría tratando un cerebro con una capacidad de recursos de regeneración por debajo de la la tercera parte, es decir; “muy limitada”. Esos fueron algunos de los datos que propiciaron el comienzo de PANA, en el que participan más de un centenar de investigadores europeos.

“Intentaremos adelantar cinco años el diagnóstico de la enfermedad y dar respuesta a la pregunta de qué pasaría si se consiguiese diagnosticar la patología con relativo grado de certeza y especificidad”, señala, al tiempo que subraya que “es mucho más rentable trabajar un cerebro que solo esté dañado en un 20 o 30 por ciento, que intentar recuperar un cerebro que está dañado en un 70 por ciento donde las posibilidades de recuperación no son muy grandes”.

Por tanto, ya que PANA se basa en un consorcio de grupos españoles, portugueses, holandeses, belgas, finlandeses y lituanos, habrá equipos que se dedicarán al desarrollo de las nanoestructuras, otros se ocuparán de testarlas en modelos específicos experimentales de desarrollo biotecnológico y, por último, Roche Diagnostic se encargará de la comercialización de los resultados del proyecto.

Resultados que se irán ofreciendo a medida que se vayan obteniendo y que, seguramente, según Sobrino, facilitarán el poder ir avanzando en nuevas terapias y biomarcadores. “Todo aquello que aparezca nuevo y que se pueda incorporar a nuestra aproximación diagnóstica y terapéutica se irá testando” e incluyendo en la práctica clínica en la medida de las posibilidades, concluye.

Las nanoestructuras contendrán agentes de contraste para realzar la señal en las pruebas de neuroimagen

Un 7% de las personas mayores de 60 años tienen posibilidades de desarrollar una demencia