Gaceta Médica viernes, 26 de febrero de 2016 h
Fue bonito mientras duró. La escenografía que han puesto en marcha PSOE y Ciudadanos cual enlace civil es el de un matrimonio de conveniencia que está condenado al fracaso sin un proyecto de futuro común. Esta misma semana asistiremos a la crónica de una muerte anunciada cuando el candidato socialista se someta a la primera votación de investidura. Si en algo están de acuerdo PP y Podemos es en que no apoyarán la feliz unión de Sánchez y Rivera por mucho que se manden misivas tentadoras. No hay que ser muy listo para saber que las cuentas no salen y los de la formación morada ya han puesto de manifiesto su despecho al ver cómo su prometida se iba con otro, lo que se traduce en que no habrá abstención en la segunda ronda de votaciones en el Congreso. Unos y otros son conscientes pero juegan sus cartas en una estrategia que ya mira a unas nuevas elecciones generales.
Dice el PP que si Sánchez no lo consigue intentarán formar gobierno con Ciudadanos y PSOE. Resulta curioso teniendo en cuenta que Rajoy perdió su turno cuando le tocaba y no ha movido ni una mano —aquella que le negó el saludo a Pedro Sánchez— para posibilitar un acuerdo.
En definitiva, más juego político. Se trata de ver quién queda como el malo de la película que nos obliga a los españoles a permanecer en esta incertidumbre y a acudir de nuevo a las urnas en junio. Unas urnas que no plantean un escenario muy diferente, sobre todo si los populares no cambian a su candidato, condición sine qua non para que los de Albert Rivera hablen de pactos. Nos falta madurez democrática para un pacto a la alemana.
Sea lo que fuere, lo que está claro es que los diputados de todos los signos políticos deberían hacer unos cursos acelerados de negociación porque los van a necesitar, unos por falta de costumbre y otros por falta de experiencia parlamentaria. En materia sanitaria las posturas no parecen ser tan dispares y es el momento de decir lo mismo y además hacerlo con las mismas palabras.