Gaceta Médica viernes, 08 de abril de 2016 h
La introducción del nuevo código de transparencia de Farmaindustria, que supone el compromiso de sector de publicar a partir de junio las transferencias de valor que se realizan a profesionales sanitarios, ha puesto en el punto de mira un debate que lleva pululando desde que el Sistema Nacional de Salud es sistema sobre la necesidad de que la administración tome las riendas de la formación continuada de nuestros especialistas.
Para avivar la cuestión, las posturas maniqueístas de algunos gobiernos autonómicos de reciente creación que ven a la industria farmacéutica sólo como un proveedor con intereses espurios, y no como un partner en el objetivo de lograr una atención de calidad para los pacientes. Olvidando que el sector ocupa ese espacio que los gobiernos nunca han llenado ni podrán llenar al menos en un futuro cercano, máxime teniendo en cuenta las maltrechas cuentas y el nuevo giro de tuerca que ha impuesto el ministerio de Hacienda tras los datos del déficit.
El paso que ha dado la industria innovadora es la primera piedra de un camino sin retorno. La tendencia lógica, y que probablemente caerá por su propio peso, será que los laboratorios dejarán de trabajar con aquellos profesionales que no den su consentimiento para publicar sus datos y probablemente la asistencia a congresos se deje en manos de la gestión de las sociedades científicas. Surge aquí la cuestión de cómo se estructuraría esto, dado que no todas estas entidades están lo suficientemente preparadas para poder asumir estas cuestiones, desde un punto de vista logístico. Quizás sean Facme o la propia OMC las que tengan que dar un paso y ofrecer apoyo a aquellas organizaciones más limitadas. Lo que está claro es que si es la sociedad científica quien determinará qué profesionales deben acudir a un encuentro científico, es necesario que se establezcan unos criterios de selección claros, transparentes y objetivos, evitando los favoritismos tan propios de nuestra cultura.
Es lógico que ante un cambio de estas características surjan dudas, pero tras la tempestad inicial, vendrá la calma.