Gaceta Médica viernes, 29 de abril de 2016 h
A nadie le cabe duda de que los nuevos tratamientos de la hepatitis C son una de las mayores innovaciones terapéuticas que han tenido lugar en los últimos años. Así lo corroboran los datos en la práctica clínica, que incluso mejoran los obtenidos en los ensayos, situando la curación en una media de casi el 90 por ciento. Sin embargo, estos fármacos han ocupado más titulares por su coste que por su valor. Como dice Antonio Bernal, presidente de la Alianza General de Pacientes y expresidente de la Federación Nacional de Enfermos y Trasplantados Hepáticos, el plan nacional permitió a los pacientes y a los profesionales dejar de pensar en cuestiones como la financiación para centrarse en mejorar la calidad de vida de estas personas.
Hoy se han tratado casi 50.000 pacientes y España puede presumir de ser el país europeo donde más acceso hay. Sin embargo, los nuevos antivirales han vuelto a ganar protagonismo después de que el ministro de Hacienda pusiera el foco en ellos para justificar ante Europa que no se haya cumplido con el déficit. Un cabeza de turco que se presenta como un gasto no recurrente pero que, a juicio de Agustín Albillos, presidente de la Asociación Española para el Estudio del Hígado, está lejos de serlo, teniendo en cuenta que en el plan hay 50.000 pacientes identificados en estadios menos graves y que se calcula que en nuestro país puede haber hasta 400.000 enfermos. Sólo en enero las CC.AA. invirtieron algo más de 50 millones de euros en estos tratamientos. Tras el donde dije digo digo Diego del ministro de Sanidad en el último Consejo Interterritorial, en el que se corroboró que lo empleado en estos fármacos sí iba a computar para el déficit, las autonomías se encuentran en una situación cuanto menos complicada, máxime si se tiene en cuenta que el salto lógico es comenzar a tratar a los pacientes en estadios menos graves de la enfermedad. Esperemos que el nuevo gobierno que venga tras las próximas elecciones cambie el discurso de culpar de la insuficiencia de financiación o de una gestión deficiente de los recursos a la hepatitis C.