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El contraste: Recertificar, un proceso imparable

Está claro que si en alguna profesión hay que estar en continuo proceso de reciclaje ésa es la medicina. El hecho de encontrarse en la consulta con un profesional que se preocupa por estar al día frente a otro que no, puede ser diferencial para el porvenir de ese paciente. La formación continua, por tanto, es un mandato de obligado cumplimiento deontológicamente hablando.

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Lucía Barrera, Directora de
Gaceta Médica
| viernes, 17 de julio de 2015 h |

Está claro que si en alguna profesión hay que estar en continuo proceso de reciclaje ésa es la medicina. El hecho de encontrarse en la consulta con un profesional que se preocupa por estar al día frente a otro que no, puede ser diferencial para el porvenir de ese paciente. La formación continua, por tanto, es un mandato de obligado cumplimiento deontológicamente hablando.

Hoy, el reconocimiento de ese proceso es víctima, como otras muchas cosas que atañen al Sistema Nacional de Salud, de los diferentes raseros de medir que existen entre las comunidades autónomas. No hay un criterio estándar para analizar y valorar el currículum de un profesional, y por tanto, los baremos son variables y variopintos. La recertificación, que ahora es voluntaria, llegará tarde o temprano como mandato europeo y sería de agradecer que se establecieran unas reglas claras del juego desde el Gobierno Central. Cuestión, por otro lado, harto difícil, teniendo en cuenta que parece que Sanidad y Educación son dos ministerios condenados a no entenderse con facilidad.

En este sentido, surgen muchas dudas en cuanto a la fórmula de evaluación —pruebas como la ECOE complicarían mucho el proceso— y qué hacer con aquellos que no pasen el corte, pero lo que está meridiano es que se ha perdido la oportunidad de ligarlo a la carrera profesional y que el establecimiento del mapa de competencias tiene que estar en manos de las comisiones de la especialidad y las sociedades científicas. Son éstas últimas las que deben llevar la voz cantante. El modelo que ha inaugurado la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica es un claro ejemplo de ello: la sociedad se ocupa de la parte científica mientras que la OMC se centra de la parte legal.

En cuanto al papel de la administración, debe circunscribirse a garantizar un marco normativo y mantenerse al margen de la formación de posgrado, ya que los antecedentes cuando no ha sido así no son muy halagüeños, como se ha visto en Andalucía.