Congreso de la Seaic/ La mala distribución de especialistas provoca que en algunas CC.AA. no haya ningún alergólogo en la sanidad pública
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De momento se emplea como apoyo al método tradicional, pero su uso generalizado ayudará a detectar nuevos casos de reacciones cruzadas
Según los datos del estudio EuroPrevall sobre la alergia a los alimentos, el 80% son de carácter oral, el 32% cutáneas y el 26% digestivas
E. Sainz Corada
Madrid
Puede parecer increíble pero es real: en toda la comunidad balear no hay ningún alergólogo en la sanidad pública y los afectados deben trasladarse a la península para poder ser atendidos.
Si a esta situación extrema le añadimos que “entre el 20 y el 30 por ciento de la población sufre algún tipo de enfermedad alérgica, y que esta cifra aumenta cerca de un 2 por ciento cada año”, tal y como asegura Tomás Chivato, presidente de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic), parece “obvia” la necesidad de especialistas. “El problema no es tanto que se agudice el déficit de alergólogos como que la distribución de éstos varía mucho por CC.AA.”, añade.
Alergias alimentarias
Este tema fue tratado con motivo del congreso de la sociedad, celebrado en Madrid, donde también se presentaron datos del EuroPrevall, el primer estudio multicéntrico sobre alergia a alimentos, realizado en 25 países con casi 100.000 individuos e iniciado hace cinco años.
Los primeros resultados del trabajo en España indican que los 15 alimentos más frecuentemente implicados en reacciones adversas de los pacientes que acuden a las consultas del alergólogo son, en orden decreciente, melocotón, leche, huevo, melón, gamba, pescado, kiwi, plátano, nuez, sandía, cacahuete, manzana, tomate, piña y avellana. Y, atendiendo a los grupos de edad, el citado estudio ha confirmado que “en la población menor de dos años los principales alimentos son huevo y leche”.
Las consecuencias de la reacción alérgica a alimentos son variadas y en ocho de cada diez casos la alergia es oral, en el 32 por ciento se producían reacciones cutáneas, en el 26 por ciento de las veces eran digestivas, en el 19 de vías respiratorias altas y en un 7 broncoespasmos.
En opinión de Montserrat Fernández Rivas, del Servicio de Alergología del Hospital Clínico de Madrid, “la alergia a alimentos es una enfermedad para la que, de momento, el único tratamiento es evitar consumir la causa de la reacción alérgica hasta alcanzar la tolerancia o de por vida”. Además, su complejidad impide que muchos de quienes la sufren no dispongan de diagnóstico y tratamiento correctos. En la actualidad, la falta de métodos de diagnóstico estandarizados en esta patología es el mayor problema con el que se encuentran los expertos.
Hasta ahora el método diagnóstico más empleado eran las pruebas cutáneas. Sin embargo cada vez se aplica más el diagnóstico molecular, que trata de buscar qué proteína dentro de un determinado alérgeno el realmente la causante de los síntomas.
“Aparentemente es muy sencillo, sin embargo los resultados tienen que ser interpretados porque hoy, gracias a ese diagnóstico por componentes sabemos que hay reacciones cruzadas entre pólenes, con lo cual es muy probable que muchas de esas pruebas positivas no respondan en realidad a una verdadera alergia a esos pólenes, si no a que nosotros estamos viendo el resultado de la reacción cruzada”, explica Javier Domínguez, coordinador del comité científico de la Seaic.
Sobre ello se habló en el debate “¿Diagnóstico tradicional o molecular?”. “La prueba cutánea nos permitiría un diagnóstico de orientación y el de por componentes, el exacto. Ése es el debate: si tenemos que basarnos todavía solo en las pruebas cutáneas, que creo que es un concepto que va quedando obsoleto, o tenemos que profundizar en este campo nuevo”, afirma Domínguez.
“Se trata de un campo en desarrollo de enorme interés. De momento, se usa como complemento a los procedimientos de diagnóstico tradicional para confirmar qué proteínas exactas producen sintomatología en el paciente, pero si los estudios en marcha concluyen ratificando su eficacia, podríamos llegar a evitar en algunos casos las pruebas convencionales”, argumenta María Luisa Sanz, consultora del departamento de Alergología e Inmunología Clínica de la Clínica Universidad de Navarra.
Hospital sin látex
Otro proyecto presentado fue el protocolo de actuación ante el ingreso de un paciente con alergia al látex en los hospitales de Castilla y León por el cual se garantiza que los pacientes van a acudir a un sitio donde no se maneja este material.
“Queremos ver si ese ejemplo es extrapolable a toda España. Hay unos protocolos con los cuales se identifica al paciente alérgico, y automáticamente se pone en marcha ese protocolo, tienen sus aparatajes específicos, las salas donde se ha revisado que todo está exento de látex”, explica Domínguez.