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“El escollo es la falta de pruebas diagnósticas”

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REDACCIÓN Madrid El envejecimiento de la población y el aumento de las patologías crónicas es uno de los retos con los que se enfrenta el médico de AP, siendo la patología músculo esquelética una de las principales causas por la que los pacientes acuden a las consultas. Por ello, Carmen Valdés, coordinadora del grupo de Osteoporosis de Semergen, cree que adaptarse a ella y realizar un manejo correcto de la misma constituye una “obligación” para estos profesionales, que centran su actividad en una correcta historia clínica, contando además con la posibilidad de solicitar pruebas complementarias —especialmente de imagen— asequibles y con alta eficiencia. Según Valdés, la radiología es la herramienta más útil, especialmente frente a patologías degenerativas como la artrosis y también en las fracturas por fragilidad como la osteoporosis. Sin embargo, apunta que en el diagnóstico de esta última en muchos casos es necesario realizar una densitometría que no siempre está al alcance de todos los profesionales del primer nivel. Y es que, un año más, la falta de pruebas diagnósticas sigue siendo resaltado como uno de los escollos en el diagnóstico de la osteoporosis en primaria. Así, Valdés lamenta que, en las actuales circunstancias de crisis, la sanidad siga siendo uno de los temas en los que las administraciones inciden para el “ahorro”. Así, en aquellas comunidades en las realmente se considera la sanidad como un bien social, las pruebas diagnósticas están al alcance de los médicos de familia pero en otras, por el contrario, se encuentran restringidas a atención especializada, ocasionando demoras en el diagnóstico y en el tratamiento de las patologías. En cuanto a herramientas preventivas de evaluación del riesgo como el FRAX, la coordinadora asegura que sigue estando infrautilizada, si bien es cierto que cada vez tiene mayor implantación y se están realizando modificaciones y adaptaciones, pues cada vez existe más conciencia de introducirla en la práctica clínica asistencial. Valdés reconoce que queda mucho por hacer para conseguir que el médico de primaria sea de verdad el gestor del proceso de la enfermedad por lo que los miembros de este grupo están muy implicados en detectar las carencias y necesidades formativas de sus compañeros, incluso en establecer comparaciones entre regiones. En este sentido, Valdés destaca cómo la aparición de bazedoxifeno supuso el repuntar de un grupo farmacológico —los antagonistas de los receptores estrogénicos SERM— que tienen especial importancia en la mujer con osteoporosis en el periodo de menopausia reciente y con los que aprendieron más de esta patología. Además, y de muy reciente comercialización en España, la aparición de un nuevo fármaco, denosumab —agente biológico totalmente humano con un mecanismo de acción diferente— les está permitiendo conocer más la fisiopatología de la osteoporosis y actuar evitando su progreso. | viernes, 28 de octubre de 2011 h |