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El ITA se perfila como estándar en reconstrucción mamaria

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Cirugía Plástica/ II Congreso de la Sociedad Española de Trasplante de Grasa

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El injerto de tejido adiposo (ITA) obtiene resultados “excelentes” en los casos de defectos parciales tras cirugía conservadora de mama, según un estudio del Clínic
| 2010-12-10T16:01:00+01:00 h |

E. Sainz Corada

Madrid

La cirugía reconstructiva de mama es, quizás, el campo en el que la aplicación de injertos de tejido adiposo está más desarrollada. De ahí que dos de las principales novedades presentadas durante el congreso de la Sociedad Española de Trasplante de Grasa (Setgra), celebrado en Barcelona, fueran sobre este aspecto.

La primera, relativa a la reconstrucción de defectos parciales de la mama, la presentó Joan Fontdevila, jefe de Servicio de Cirugía Plástica del Hospital Clínico de Barcelona y presidente del comité científico del congreso.

“Los que nos dedicamos a la reconstrucción oncológica teníamos una piedra en el zapato, que eran los pequeños defectos resultantes de la tumerectomía de la cirugía conservadora (CC) de mama”, cuenta. “Muchas veces al hacer la reconstrucción nos encontrábamos que teníamos que recurrir a recursos costosos en cuanto a morbilidad para el paciente (hacer nuevas cicatrices en otras áreas o en cuanto a implantes con prótesis con muchas probabilidades de darnos problemas por la radioterapia que acostumbran a llevar estas pacientes)”.

Sin embargo, los injertos de tejido adiposo, con los que llevan ya casi cuatro años de experiencia, parecen dar respuesta a esta necesidad. “Comenzamos a aplicarlo en esas pacientes donde veíamos que había pocos recursos lógicos y, sorprendentemente, empezamos a ver que se caían algunos mitos como que era habitual que se hicieran quistes de grasa o en la zona tratada, que alteraba los controles de mamografía, que con el tiempo se perdía ese volumen, y empezamos a ver que era todo lo contrario, los resultados más que óptimos eran excelentes”. Y, como consecuencia, han ido aplicándolo cada vez más.

“En defectos de cirugía conservadora de mama no hay opciones buenas, y si hay una en el futuro posiblemente sea esta”, dice. Por ello, con todas las reservas de un tratamiento que lleva menos de cinco años realizándose, y en base a su experiencia, Fontdevila apuesta decididamente por esta técnica. “Me permito aventurar que, posiblemente, de aquí a unos cinco años estemos hablando de un estándar en la reconstrucción de mama, sobre todo en los casos de defectos parciales”.

Para refrendar esta afirmación presentó un estudio restrospectivo con la casuística llevada a cabo en su hospital con pacientes que han terminado todo el proceso de tratamiento con cirugía conservadora y que, en estos momentos, alcanza la cifra de 32. “Hay otras que están en el proceso (estos son tratamientos en los cuales se hacen distintas fases), pero solo consideramos a las que han terminado todos los pasos”, explica.

Expansor, prótesis y lipofilling

Otra técnica quirúrgica con la que se están obteniendo muy buenos resultados es la reconstrucción con expansores y prótesis e inyección de grasa (lipofilling). Desarrollada por José Luis Serra Renom, catedrático de Cirugía Plástica y Estética de la Universidad Internacional de Cataluña y presidente de la Setgra, en enero de este año ya se publicó —en la revista Plastic Reconstructive Surgery— un protocolo de reconstrucción mamaria con este método sobre una base de 50 casos. En estos momentos la experiencia de doctor Serra Renom supera ya los 120.

“En el mismo momento de la mastectomía colocamos vía endoscopia un expansor, desinsertando parcialmente el músculo pectoral mayor para conseguir una buena definición de los cuadrantes inferiores de la nueva mama y lo llenamos parcialmente”, explica. Al cabo de unos dos meses se sustituye el expansor por una prótesis de silicona cohesiva, se inyecta grasa en todo el espacio subcutáneo y se reconstruye el complejo areola-pezón. “Con el lipofilling conseguimos una piel elástica, con tacto natural y muy bien vascularizada gracias a las células madre”, señala. Sin este procedimiento la piel se iba expandiendo y adelgazando, quedando tensa.

“Cuando inyectas grasa, mientras está en el proceso que no ha terminado de prender, los preadipocitos que lleva generan la formación de neovascularización”, asevera. Esto es debido a que las células madre tienen, además, un factor de angiogénesis “con lo cual en esta zona radiada, que tiene menos riego y está insuflada, la inyección de grasa hace que los preadipocitos adquieran este factor angiogénico y vascularicen mucho el tejido, hasta tal punto que lo mejoran muchísimo”, concluye el experto.