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“El modelo de mutualismo genera confianza y sostenibilidad al SNS”

El secretario general del Instituto para el Desarrollo e Innovación de la Sanidad (IDIS), Luis Mayero, reconoce el esfuerzo de la Administración al subir las primas, aunque recuerda que no es suficiente.

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A.F. Madrid | viernes, 12 de febrero de 2016 h |

El secretario general del Instituto para el Desarrollo e Innovación de la Sanidad (IDIS), Luis Mayero, reconoce el esfuerzo de la Administración al subir las primas, aunque recuerda que no es suficiente.

Pregunta. ¿Cuál es la importancia del mutualismo en España y del Modelo Muface para la sanidad?

Respuesta. Cerca de 2 millones de funcionarios de la administración central están adscritos al sistema de mutualidad (Muface, Isfas y Mugeju). Su importancia radica fundamentalmente en dos aspectos, en primer lugar la descarga de presión asistencial que contribuye a aliviar las listas de espera y en segundo lugar, en términos económicos, el mutualismo administrativo es un modelo que aporta eficiencia en la prestación de un servicio público, ya que el gasto per cápita de la población cubierta es sustancialmente inferior al gasto sanitario público per cápita. En este sentido, la prima media de Muface se situó en 2014 en 785 euros anuales por asegurado, mientras que el gasto sanitario público per cápita de ese mismo año fue de 1.219 euros, lo que supone un ahorro de 434 euros para la Administración, por asegurado.

P. ¿Cuál es la satisfacción de los pacientes de este modelo?

R. Cada año más del 85 por ciento de los funcionarios eligen voluntariamente la sanidad privada, ese precisamente es el mejor indicativo del nivel de satisfacción de los adscritos a este sistema. En cuanto a calidad percibida no hemos de olvidar que la Fundación IDIS publica periódicamente el barómetro de la sanidad privada y de él me gustaría destacar tres aspectos relevantes: la atención asistencial recibida durante el ingreso hospitalario que tiene una valoración de 8,3, seguida de un 7,9 en el caso de las urgencias y de un 7,7 cuando se habla de la consulta de atención primaria y especialistas.

P. ¿Cómo valora el acuerdo firmado con Muface para 2016 y 2017?

R. En primer lugar me gustaría apuntar que las compañías han asumido las condiciones del contrato con Muface para los próximos dos años lo que de alguna forma garantiza la continuidad de un modelo al menos para estos dos años, luego ya veremos qué ocurre si no se atajan los problemas que hemos puesto encima de la mesa. Por otro lado, el acuerdo contempla una subida de la prima en este periodo que estará en torno al 3,5 por ciento el primero y una congelación de la misma el segundo, por lo que se podría decir que el incremento de media es del 1,75 por ciento anual, algo que sin duda es positivo y por ello agradecemos el esfuerzo de la Administración, pero es insuficiente. El problema nuclear radica en la siniestralidad creciente al no incorporarse al sistema nuevos funcionarios que disminuyan y hagan más racional el coste; por ello promovemos la extensión del modelo a funcionarios de otros ámbitos territoriales, CC.AA. y corporaciones locales. Ello dotaría de mayor sostenibilidad al sistema en su conjunto.

P. ¿Y el hecho de que Adeslas, Asisa, DKV e IMQ continúen dentro de este acuerdo?

R. Mi valoración no puede ser otra que la de loable en su más amplio sentido. Transmite una idea de compromiso por un modelo que consideramos indispensable para descargar de presión asistencial y financiera a nuestro sistema, es por ello que reconocemos el esfuerzo de la Administración en relación al incremento de las primas.

P. Algunas formaciones políticas hablan de terminar con Muface, Isfas y Mugeju, ¿qué consecuencias tendría?

R. La insuficiente financiación de los conciertos de las mutualidades con entidades de seguro no es un problema nuevo, pero se ha agudizado en los últimos años como consecuencia de las políticas en materia de gasto público. La desaparición del modelo implicaría que los cerca de dos millones de usuarios que hoy eligen entidades de seguro pasarían a ser atendidos en la sanidad pública, con el consiguiente impacto en materia de costes y listas de espera para el sistema público de salud, algo que no se puede permitir el sistema puesto que redundaría en un agravamiento de los problemas de sobrecarga asistencial y financiera que soporta, eso sin entrar en el impacto que pudiera tener en materia profesional por la sobrecarga de trabajo, en la calidad y por supuesto en los resultados de salud obtenidos que al fin y al cabo es lo más importante.

P. ¿Cómo augura el futuro de las mutualidades?

R. El modelo de mutualismo administrativo requiere de una reflexión profunda de todos que trate de salvaguardar el modelo una vez que todos los implicados estamos de acuerdo en sus bondades y excelencias en términos de resultados demostrables mediante la opinión de los propios funcionarios que, año tras año, renuevan su elección. Si queremos darle recorrido, entre todos hemos de hacer un esfuerzo por solventar los problemas que he apuntado con las propuestas correspondientes, es decir, abordar de una vez por todas la siniestralidad asociada al envejecimiento medio progresivo de la población mutualista ampliando el modelo a otros colectivos de funcionarios y dotando de suficiencia a la prima en base a siniestralidad.