El plan de austeridad adoptado por el gobierno tecnócrata del primer ministro italiano, Mario Monti, para ahorrar 30.000 millones de euros incluye medidas liberalizadoras para abrir la puerta a una mayor competitividad. Entre los sectores que sufrirían la liberalización estaría el farmacéutico, con la salida de medicamentos de prescripción no reembolsables del canal farmacia. Es decir, que la liberalización del sector que no logró el dictamen motivado abierto por la Comisión Europea contra el modelo italiano, que se resolvió a favor de Italia en el Tribunal de Luxemburgo, lo podría hacer en un año, plazo establecido por el plan, los cambios económicos que debe afrontar Italia.
En este sentido, el camino emprendido por Italia, puede dar pistas de lo que en los próximos meses puede ocurrir en nuestro país. Así, a pesar de que recientemente la Comisión Europea ha archivado el dictamen motivado abierto en junio de 2006 contra el modelo farmacéutico español, ya se han oído voces (Fundación Alternativas y FAES) que propugnan la adopción de medidas liberalizadoras. Un camino que, señalado por el nuevo gobierno italiano, podría ser seguido por el próximo ejecutivo español que comande Mariano Rajoy.
Las similitudes entre los modelos farmacéuticos italiano y español (propiedad vinculada al farmacéutico y planificación demográfica y territorial), así como entre las situaciones económicas por la que atraviesan ambos países, hacen que el riesgo de que se adopten medidas similares en España sea una realidad. Algo que preocupa a los titulares de oficinas de farmacia españoles.
A este respecto, la patronal estatal de oficinas de farmacia, FEFE, considera que “el enemigo está dentro y, con ‘Plan Monti’ o sin él, siempre habrá presiones para liberalizar”. Eso sí, su presidente, Fernando Redondo, cree que “en este momento al nuevo Gobierno no le interesa liberalizar porque perdería el control sobre el gasto”.
Otra patronal Fenofar, señala que estará atenta a la política que desarrolle el gobierno de Mariano Rajoy en materia farmacéutica. Eso sí, su presidenta, Pilar Navajas, apunta que “las primeras impresiones apuntan a que apuesta por el actual modelo de farmacia”. A este respecto, desde Fenofar se insiste en que “no está demostrado que un modelo liberalizado implique una mejora de la aportación económica ni sanitaria que realiza el sector”.
Seguir el camino
Por su parte, Plafarma discrepa y señala que “España debería seguir el mismo camino, al igual que el resto de los países con restricciones similares”. Así lo precisa su presidenta, Mercedes Cuadra, que incide en que “los políticos españoles saben que la solución a los problemas de la farmacia que existe en España pasa por la liberalización”, algo que, según ella, además de “más y mejores servicios, como consecuencia de más competencia, se generarían al menos 40.000 puestos de trabajo directos”.