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El trasplante de CPH se perfila como un tratamiento prometedor en reumatología

Las enfermedades reumáticas autoinmunes sistémicas constituyen un desafío para los reumatólogos, debido a la dificultad de su diagnóstico por la ausencia de biomarcadores predictores de pronóstico y respuesta al tratamiento.

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C. S. Madrid | viernes, 22 de abril de 2016 h |

Las enfermedades reumáticas autoinmunes sistémicas constituyen un desafío para los reumatólogos, debido a la dificultad de su diagnóstico por la ausencia de biomarcadores predictores de pronóstico y respuesta al tratamiento. Así, el servicio de Reumatología del Hospital Universitario Ramón y Cajal ha organizado la ‘I Jornada de Enfermedades Autoinmunes Sistémicas: La importancia de un enfoque multidisciplinar’ para poner sobre la mesa cuáles han sido las últimas novedades en este terreno y la importancia de la coordinación entre servicios para un mejor abordaje de las patologías.

A lo largo de la jornada, “se hizo una puesta al día, compartiendo distintos puntos de vista sobre diferentes aspectos novedosos, como el pericardio como órgano diana, el lupus eritematoso sistémico (LES) infantil o el paciente crítico”, comenta Mónica Vázquez, jefa del Servicio de Reumatología del Ramón y Cajal.

Asimismo, explica a GM que los trasplantes de células progenitoras hematopoyéticas (CPH) “se han planteado como una opción terapéutica, ampliamente desarrollada en hematología en otras indicaciones, en algunas enfermedades reumáticas autoinmunes sistémicas refractarias a los tratamientos disponibles”.

Actualmente, prosigue, se está intentando definir la indicación y el momento más idóneo de indicar “este potente pero complejo tratamiento”.

Adultos versus niños

La patología reumatológica de inicio pediátrica conlleva unas peculiaridades propias a la edad y el desarrollo madurativo.

“El diagnóstico precoz es muy importante por la consecuencias que puede llevar un retraso en el diagnóstico y en el inicio del tratamiento —alteraciones del crecimiento, afectación psicosocial, daño estructural, limitación en impotencia funcional, etc.—”, subraya Vázquez, al tiempo que destaca que hoy en día se dispone de un amplio arsenal terapéutico con fármacos modificadores de la enfermedad tanto biológicos, como no biológicos, que requieren “una vigilancia muy estrecha”.