“El tremendo éxito que han tenido los inhibidores de tirosina cinasa (ITC) en el tratamiento de la leucemia mieloide crónica (LMC) nos ha colmado de satisfacción respecto a su eficacia”, afirma Juan Luis Steegmann Olmedillas, presidente del Grupo Español de LMC de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH). Tras quince años de experiencia, un panel de expertos de la European Leukemia Net (ELN) ha elaborado el primer documento de recomendaciones para la gestión y prevención de efectos adversos en el tratamiento de la LMC, que “describe la cinética de aparición de los efectos adversos –con el fin de que el hematólogo esté vigilante- y da consejos sobre cómo evitarlos y tratarlos”. Este consenso ha sido publicado en el último número de la revista Leukemia.
En general, los efectos adversos de los ITS “suceden precozmente, y la mayoría son fácilmente controlables o reversibles”, señala el experto. Sin embargo, “casi un tercio de ellos se cronifican y no es desdeñable el peso final que pueden tener sobre la calidad de vida del paciente”, añade. “Sólo una minoría se consideran graves”.
Steegmann ha liderado este proyecto, en el que ha habido una importante representación española. El GELMC “no sólo busca aumentar la eficacia de los tratamientos con vistas a curar la LMC, sino que también está comprometido con la epidemiología, tal y como demuestran nuestros trabajos en los registros poblacionales, y con la seguridad, algo que se refleja en la reciente publicación sobre manejo de riesgos cardiovasculares y en la puesta en marcha de un nuevo registro sobre efectos adversos”.